¿Estás criando un hijo machista?

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Cuando vemos los casos de violencia hacia la mujer, los femicidios, el maltrato, el acoso callejero inmediatamente pensamos en eseñar a nuestras hijas a poner límites, a defenderse y no permitir la pasen a llevar, pero ¿qué hacemos con nuestros hijos? No basta sólo con enseñar a las niñas, sino por sobre todo a los niños, enseñarles a respetar, a amar libremente, a jamás usar la violencia, a ver la sexualidad como un acto de mutuo acuerdo… Muchas veces vamos haciendo cosas por nuestros hijos con todo el amor del mundo pero no nos damos cuenta que tras eso les estamos enseñando a ser machistas, a ver a la mujer, a la niñas como un ser inferior o más débil ¿Quieres saber si estás criando a un hijo machista?

Lo primero que debemos recordar es que más que lo que le digamos los niños aprenden de nuestro ejemplo, de lo que nosotros hacemos en nuestra cotidianidad, de nada servirá que le digamos que no grite si nosotros en la familia nos relacionamos por medio de gritos, del mismo modo nuestro discurso sobre igualdad y equidad puede derrumbarse con acciones muy pequeñas sobre todo si son mantenidas en el tiempo. Veamos a continuación las actitudes más típicas que pueden contribuir al machismo y que siempre podemos modificar.

1- Haces todo por él: esto podría aplicarse para niños y niñas, pero si te encargas de hacer todo por él como limpiar si el dio vuelta el jugo, poner tu sola la mesa en vez de invitarlo a que él te ayude, y si además esto siempre lo hace mamá, podemos estar fomentando la creencia que siempre son las mujeres que deben limpiar y hacer las cosas en el hogar. Dividir las funciones en la casa es vital, que papá sea un participante activo y que los niños y niñas entiendan que hombres y mujeres debemos ser corresponsables del orden y limpieza de la casa, no sólo las mujeres y no sólo mamá, así vamos cambiando los roles culturalmente impuestos.

2- Darle privilegios especiales a los hombres de la casa: es cierto que en general los hombres comen más, pero debemos ser cuidadosas, de seguro te pasó que tu madre siempre le daba el plato más grande a papá o el mejor trozo de carne a tu hermano, o que tú debías lavar la ropa y no tu hermano, solo por el hecho de ser hombres, si estás replicando esto en tu familia entonces es importante que pongas atención, hacer diferencias de este tipo hará que tu hijo pueda internalizar que él tiene provilegios por sobre las mujeres, tal como lo hacía en la casa su mamá, recuerda acá todo a somos iguales, y salvo el embarazo, amamantar y determinadas acciones que impliquen un exceso de fuerza, mujeres no y hombres podemos hacer lo mismo.

3- Cosas de niños, cosas de niñas: los niños no juegan con muñecas, las niñas no juegan con atutitios, quizás te pueda parecer que nadie lo hace pero es más habitual de lo que crees. Evita decir que tal juguete es de niños o este otro de niñas, o que el color rosado no lo pueden usar los hombres, recuerda que los colores y juguetes no tienen género, sería además bastante bueno que los niños jugarán con coches, muñecas y tacitas, así de adultos no serán tan ajenos a la casa y la crianza y de paso podrán desarrollar la empatía y el cariño.

4- Las mujeres no pueden hacer esto: a veces pasa en casa sin que nos demos cuenta, a veces sin quererlo papá dice, eso no lo puede hacer mamá porque es mujer, o esto mejor lo hago yo porque soy hombre y tengo fuerza, este discurso al tiempo lo veremos repetido en los juegos de niños “tú no puedes hacer eso porque eres niña”. El lenguaje construye realidades y es vital tengamos mucho cuidado con lo que decimos, hacernos conscientes de nuestros pilotos automáticos y mejorar nuestro lenguaje en el día a día ayudarán a sacudirse una  herencia machista y que después de adultos los hombres sepan que mujeres y hombres podemos hacer muchas cosas similares y las diferencias están más en las personas que en el género, creer que las mujeres somos débiles es una de las actitudes que debemos cambiar para evitar la violencia y el maltrato.

5- Papá no hace nada en casa: a veces pasa que ambos trabajan pero al llegar a casa es mamá quien prepara la comida, limpia, acuesta al niño, lava los platos, mientras papá se sienta a ver televisión y espera le sirvan la cena. Incluso si mamá se ha dedicado a criar en casa, si papá al llegar no se vuelve corresponsable del aseo y la crianza, entonces le quitamos herramientas a los niños, es como cortarle los brazos y hacerles creer que ellos no pueden hacer bien la cama o limpiar el baño, y de a poco vamos heredando que hay cosas de mujeres y cosas de hombres, y esa herencia es solo cultural, porque por genética nadie ha dicho que una mujer deba cocinar mejor que un hombre. Si estos son los roles en tu casa, sería bueno lo conversaran  como padres y volvieran a replantearse las tareas del hogar y la crianza, por el bienestar de ustedes mismos, pero también por el ejemplo que le das a tus hijos, no querremos que de adultos sean ellos quienes discriminen.

6- Te gusta esa niñita: a quién no le dijeron cuando lo veían con una amiguita o a la inversa, ay te gusta, y aunque esto ocurre con niños y niñas, lo importante es que tengamos cuidado con los hombres, porque así le vamos transmitiendo que no pueden tener amigas y que si están con una mujer cerca es porque les gusta, comprender que los hombres y las mujeres podemos ser amigos es un gran trabajo que debemos hacer padres y madres para quitarles de encima el peso de sexualizar todas sus relaciones en la adultez.

7- Los niños no lloran: cada vez es más aceptado y entendido que los niños y los hombres sí pueden llorar igual que las mujeres, sin embargo, muchas veces, y en especial los padres tienden a repetir lo que le dijeron en su infancia sin darse cuenta, sobre todo a medida que van creciendo sus hijos, comienzan sin querer a reprimirle sus emociones, los niños no lloran, tienes que ser fuerte, no demuestres tus emociones. Así no sólo no les enseñas a gestionar sus emociones y darles herramientas para manejarlas, sino que les estás haciendo un gran daño al obligarlo a ser fuerte, anulando su sensibilidad natural de todo ser humano, obligándolo a tener que vivir en la adultez todas sus situaciones solo porque de lo contrario será visto como poco hombre. Cuidado mamá, cuidado papá, de ti depende que tu hijo sea libre.

8- Es de niñita, es de marica: ligado a lo anterior, cuando a tu hijo, sin importar la edad, le da miedo por ejemplo una araña, no le gusta el agua fría o llora con una película, en general salta la broma ay es niñita, o te pusiste mina para tus cosas. Nuevamente lo relegamos a tener que ocultar sus sentimientos y mostramos a la mujer o a las niñas como sexo débil, como si emocionarse fuese algo malo. Y si esto lo asociamos además a la homosexualidad, además estamos fomentando la discrimianación, los niños no discriminan por naturaleza, lo aprenden de los adultos.

9- Mamá lo cuida si está enfermo y lo lleva al doctor: acaso no nos pasa que cuando enferma creemos que nosotras somos las mejores en cuidarlos, acaso no preferimos nosotras llevarlas al médico, o no le decimos a papá que no sabe hacer tal o cual cosa. No nos sobrecarguemos, los hombres también pueden cuidar tan bien como nosotras, hay que darles la oportunidad, nuestros hijos necesitan ver que los hombres también pueden, mamá no te eches toda la carga encima.

10- Maltraro psicológico, engaños, violencia: estos son casos más extremos y ojalá no existieran, pero ocurren, si la madre aguanta malos tratos por parte de su pareja, si el padre la humilla o la golpea, si la engaña, le están enseñando a los hijos que eso es normal, que es habitual, que está bien, que pegar es algo valido mujer la violencia no puedes aceptarlas jamás, no solo por ti, sino también por tus hijos. La violencia engendra violencia, no querrás tener un hijo que golpee a las mujeres ni que las use como un objeto sexual.

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista.
Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños.
No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión.
Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso.
Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías.
@jbruna
jenny@mamadre.cl

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