Lo que las enfermedades te quieren decir: aprendiendo a sanar las emociones

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Todas las mujeres nos hemos quejado más de alguna vez por problemas digestivos. A menudo decimos u oímos “estoy hinchada” “hace días que estoy con colitis y no sé que puede ser” “me duele la guata” “tengo colon irritable, no tengo cura”. Pues si la hay, y para todas. ¿Cómo? Comprendiendo que me quiere decir el cuerpo.

Los seres humanos somos una máquina perfecta. La sangre recorre todas nuestras arterias irrigando la cantidad necesaria para que nuestros órganos funcionen acorde a nuestras necesidades, la producción de melanina se encarga del sueño, cada 28 días renovamos nuestras células, etc. Ésta máquina nunca para, no tiene vacaciones ni bonos de fiestas patrias… es totalmente fiel e incondicional en su funcionamiento, pero ¿cómo la tratamos?

Al hacerse esa pregunta, debemos que abarcar al ser humano como un equipo. Y el equipo en cuestión es: Mente, emociones y cuerpo físico. Nosotros funcionamos como un engranaje perfecto en una danza que ni siquiera comprendemos totalmente, donde estos 3 elementos se comunican para hacernos sentir, vivir, pensar y experimentar diversos sucesos en esta escuela llamada vida.

Dentro de los procesos de nuestro cuerpo, hay uno con el que las mujeres solemos tener alguno que otro problema… La digestión.

Todos tenemos acceso a información científica de cómo funciona nuestra digestión, que implica ese proceso, que rol juega el intestino delgado y grueso y las frecuentes recomendaciones de la medicina tradicional. Eso ha estado presente durante años, entonces, ¿Por qué seguimos teniendo problemas digestivos? Porque hay algo del equipo mente-cuerpo-emociones que no está en equilibrio.

En ésto la medicina china, más antigua que el hilo negro, señala que cada emoción básica se halla unida a un órgano:

– La cólera al hígado y vesícula biliar

– La alegría al corazón e intestino delgado

– La preocupación o fijación mental al estómago y bazo-páncreas

– La tristeza al pulmón e intestino grueso

– El miedo al riñón y vejiga

Todos los órganos señalados, tienen unos canales dentro del cuerpo, como autopistas o carreteras, por las que circula la energía, cuando nosotros nos estancamos en una o varias emociones, se produce el atasco de la energía, que con el paso del tiempo, dará lugar a la enfermedad dentro de ese órgano. Las emociones que nos dañan, por ser alimentadas, pueden ser variadas y dañar varios órganos al mismo tiempo.

El creador de la terapia floral, Edward Bach dice al respecto: “Enfermedad, es la consecuencia de un conflicto cuando la personalidad se niega a obedecer los mandamientos del alma”… “La causa de la enfermedad pretende provocar que acabemos con una errónea manera de proceder. Es el método más eficaz para poner nuestra personalidad en armonía con nuestra alma. Si no existiera el dolor, cómo podríamos saber entonces que la crueldad duele? Si nunca sufrimos una pérdida, ¿cómo podríamos jamás reconocer el padecimiento que se produce con el robo? A decir verdad, deberíamos aprender nuestras lecciones a nivel espiritual para, así, ahorrarnos el sufrimiento corporal, pero a muchos de nosotros les sería imposible. Y es por este motivo por lo que se nos ha otorgado la enfermedad, para acelerar nuestra evolución”.

Por otro lado, existen diversos médicos tradicionales, que en su intento de descubrir nuevas y mejores maneras de ayudar a la salud de las personas, han determinado cómo la psique, influye en el cuerpo físico y el desarrollo de las enfermedades.
“A través de los milenios, la humanidad siempre ha estado al tanto, en grado más o menos conciente, de que todas las enfermedades en último grado tienen origen psíquico, y esto se convirtió en un patrimonio “científico” anclado firmemente en el legado del conocimiento universal; es meramente la medicina moderna que ha convertido a nuestro ser animado en mera bolsa llenas de fórmulas químicas.” Dr. Ryke Geerd Hamer

Por otra parte, el Dr. Jorge Iván Carvajal Posada, Médico Cirujano, Pionero de la Medicina Bioenergética, señala que la enfermedad “Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual”….” El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende. En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos”.

Es así como, la enfermedad y/o dolencia, se origina en nuestras emociones y pensamientos ligados a ellas. Y es por la enfermedad que podemos evolucionar y corregir aquellas acciones que nos provocan estar en esa situación una y otra vez, preguntándonos qué fue lo que comimos, muchas veces sin dimensionar que la comida casi nunca es la verdadera causa, sino mas bien lo que habría que preguntarse es ¿En qué estado me encontraba yo al momento de dejarme nutrir por ese alimento?.

En este primer artículo, veremos de qué se ocupa el intestino delgado a nivel psicoemocional y cómo entonces podremos poner en marcha nuestro trabajo en equipo, aprovechando la dolencia como una oportunidad de aprender de mí mismo y no como una molestia.

En el intestino delgado se produce la digestión propiamente tal, mediante división en componentes (análisis) y su asimilación. Su relación con nuestros pensamientos es en total sincronía con el funcionamiento real de nuestro “equipo multidisciplinario”, ya que el cerebro digiere las impresiones en el plano mental y el intestino digiere las sustancias materiales. En el intestino delgado específicamente, se hace el análisis, la división y el detalle de los componentes que ingerimos. Si el intestino delgado se preocupa de analizar los componentes, entonces la pregunta que hay que hacerse es, “¿estaré analizando demasiado?, ¿cuanta crítica y autocrítica realizo diariamente?” Las personas que suelen tener dolencias en el intestino delgado tienden a tener siempre algo que decir (crítica), o más raro pero no inusual, hay una falta de la capacidad de crítica. Todo esto se conecta con nuestras angustias vitales, ya que en el intestino delgado el alimento es aprovechado y valorado. ¿Siento que “recibo” lo suficiente? (alimentación / amor).
Uno de los síntomas más comunes del intestino delgado es la diarrea. En la diarrea tenemos la indicación de una problemática de miedo. Los chilenos solemos ocupar una palabra “vulgar” para nombrar cuando estamos paralizados de miedo ¿será coincidencia o sincronía?. El que tiene miedo no se preocupa en estudiar analíticamente las impresiones sino que las suelta sin digerir. No queda otra! Por eso en períodos de estrés y en una sociedad cada vez más rápida muchas veces no alcanzamos a “digerir” lo que nos está pasando, y menos a experimentar en nosotros el miedo que nos embarga, y nuestro cuerpo, en su sabio actuar, nos lo muestra a través de la diarrea. Es una llamada de atención, es su esencia pidiendo que la cuides. El miedo nos conecta con la necesidad de aferrarnos. ¿A qué o quien te estás aferrando cuando tienes miedo? El cuerpo nos dice… suelta y deja correr…

Diarrea-Bacteriana-Viral

Por lo tanto, cuando sientas malestares digestivos, estés con colitis o gastritis, pregúntate: ¿cómo estoy digiriendo lo que la vida me esta entregando? Quiero salir rápido del paso?, ¿porque no me detengo a analizar que es lo que siento? Probablemente si lo piensas y palpes durante unos momentos de conexión con tu propio ser, sientas MIEDO. Si te encuentras con miedo, detente, obsérvalo, mira como ha penetrado en ti y piensa que puedes hacer concretamente para vencer tu miedo. El miedo es una emoción, y las emociones entran y salen, nunca se quedan a menos que les ofrezcas quedarse. Las terapias generalmente se enfocan a expandir tu zona de confort y agrandar los límites que siempre has tenido para sentirte seguro.

Si tiendes a tener problemas de colitis, éstos sencillos consejos te pueden ayudar a trabajar las causas, para ir así, erradicando la sintomatología y escuchando a tu cuerpo.

1. Trata de hacer algo que te provoque algo de miedo, pero en la contención de un espacio seguro, como lo es una terapia, cobijado entre tu familia, amigos, etc. Por ejemplo: Pídele a alguien querido que te agarre y tírate de espalda confiando que te agarrará.

2.Atrévete a escribir un mail a tu jefe diciendo lo que sientes con respecto al ascenso, dile que necesitas su apoyo que no sabes si te la puedes. Luego guarda ese email en tu borrador y léelo durante una semana diariamente. No es para mandárselo, es para enfrentar tus miedos, por ejemplo, a decir lo que piensas, porque en el fondo, no te atreves a decir que no, evitas un posible rechazo de parte de tu jefe, etc.

3. Ensaya frente a un espejo si te cuesta hablar en público, si en tu trabajo debes exponer con cierta frecuencia, si te cuesta ser sociable o te abruma cuando hay mucha gente escuchándote. Ensaya, y mientras ensayas, siente el miedo y deja que transite por tu cuerpo…. cierra los ojos y relájate, sientete seguro y cobijado en tu casa… sigue hablando, sigue sintiendo… experimenta.

4. Si tienes la oportunidad haz en una terapia que te ayude a verlo y seguir tu viaje de crecimiento personal, a veces cuesta dejar ir y para eso la contención sirve de gran ayuda en momentos de tensión.

5. Deja que algunas cosas que sobreanalizas sigan su curso, dale unos días más, esos días que nunca te permites y ve lo que pasa, delega, suelta y libera algunos patrones relacionados con tus miedos…eso es fluir, eso es evolución.

 

 

Bendiciones y que tengan buena semana!!!

Pamela Labatut H.
Mamá
Psicóloga Clínica – Psicoterapeuta
Diplomada en Psicosomática

Acerca del autor

Mamá, Psicóloga Clínica – Psicoterapeuta. Terapeuta Floral Acreditada y terapeuta complementaria. Atención individual y parejas. Especialidad en Autoestima-autocuidado, duelo gestacional, maternidad, sueño infantil. Terapias, talleres y círculos de mujeres en Rancagua.
www.psicologiayflores.cl

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