Esa absurda moda de la ‘guerra de madres’

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Anda por las redes sociales una madre batallando contra la guerra de madres, diciendo que todas somos mujeres, pero se espanta cuando sabe que una madre no quiso dar pecho y tira la artillería pesada a la primera que esté en desacuerdo con ella, anda también otra madre hablando mal de las madres que duermen con los bebés, dan lactancia materna y llevan a las guaguas en brazos, diciendo que todo eso no sirve de Nadal, andan otras madres enalteciendo el ser ‘mala madre’, el no querer estar con ‘los críos’, el querer puro salir a tomar un trago, y andan otras que tratan de talibanas a las que dan pecho y de flojas a las que dan fórmula, que tratan de poco mujeres a las que tienen cesáreas y de hippies irresponsables a las que tienen partos naturales… andan… andan en nombre del fin de la guerra entre madres, creando bandos, gethos, dividiendo en vez de uniendo, resaltando la diferencia como algo malo en vez de agradecerla como aprendizaje, andan así muchas sacando partido de las mujeres en nuestro mayor momento de vulnerabilidad, para llenarse los bolsillos o quizás para llenar sus egos.

No soy psicóloga ni socióloga y no sé qué pasa, por qué hoy por hoy está tan de moda ofender al otro, a la otra en este caso, por qué nos creemos dueñas de la verdad, y más aún por qué creemos que nuestra forma es la mejor forma de criar y para demostrarlo ofendemos y denostamos a las demás, como si eso nos hiciera superiores, pero ¿qué diablos les/nos pasa a todas? ¿Acaso no somos todas madres, acaso no debería eso unirnos y volvernos partners, compañeras, hermanas en vez de enemigas a muerte? Me molestan los extremos y de un tiempo a esta parte me he ido alejando de casi todos los extremismos, me parece poco sano llamar a mujeres lobas o zorras, me parece peligroso transformar a los hombres, padres de nuestros hijos en enemigos casi por el solo hecho de ser hombres, me preocupa porque el ejemplo que estamos dando a nuestros hijos con nuestros actos no es el mejor, me preocupa enormemente porque un comentario poco acertado, un artículo poco responsable, un juicio de valor dicho solo para satisfacer a nuestro ego puede herir al otro y dejarlo en una mala pasada.

Por eso me pregunto hoy, les pregunto hoy mujeres/madres ¿en qué ayudamos a las otras, y en qué nos ayuda a nosotras mismas el criticar y discutir con la mamá que da colado mirándola con cara de superioridad por dar comida orgánica, acaso construimos algo positivo cuando decimos que dormir con la guagua es de locas hippies? Yo no soy psicóloga pero me huele que son todas las niñas heridas, todas las adultas carentes de aceptación y amor las que van/vamos por ahí apuntando con el dedo a las demás para sentirse/nos validadas, me parece que hay demasiados puerperio solitarios y vida de ‘supermadres’ falsas que necesitamos validar a costa de la otra, sin importar si le duele, si le humilla, sin siquiera preguntarnos por lo que podría estar pasando esa mamá.

Entonces me veo a mi, alguna vez en medio de las compras en el supermercado dándole un súper ocho a mi hijo mientras hacía una pataleta, y puedo sentir la mirada de reprobación de muchas de las mujeres de mi alrededor, también me veo alguna vez en un restaurante comprándole papas fritas, y escucho a la señora que pasó a mi lado y me gritó cómprale una manzana mujer, que terribles las malas madres de hoy, y me veo arrodillada en la calle intentando contener los golpes de mi hijo ya sin energías, luchando con mis demonios internos hasta que escucho a una abuela decirle a mi hijo levantando la mano ‘pásemelo a mí no más que de una palmada le dejo lisos los rulos’ y ahí me baja la indiada y le paro los carros, o me pongo a llorar, y es que nadie tiene idea de lo que hay detrás, nadie sabe por ejemplo que ese día que le compré papas fritas a mi hijo veníamos del funeral de su abuelo y buscaba las formas de alegrarlo y distraerlo, nadie sabe que cuando le di el superocho en el supermercado estaba al borde del colapso, cansada, sin haber dormido, que ni siquiera había almorzado y que prefería darle un supercho en vez de colapsar gritando, nadie sabe que esa vez en la calle cuando mi hijo me pegaba era porque yo le había gritado, porque por dármela de supermadre perdí la paciencia y él asustado sólo atinó a pegarme para liberar su tensión.

¿Me ayudó a mi, le ayudó a mi hijo, alguno de eso se comentarios o miradas de reprobación? ¿Me sirvió de algo leer ese artículo que dice que el porteo no sirve de nada? NO, no solo no me ayudó, me colapsó, me estresó y me dañó porque nadie sabe lo qué hay detrás, porque nadie sabe mi/nuestra verdad, entonces aprendí a jamás juzgar a una madre sin conocerla, a silenciar mis juicios en mi mente, porque yo no sé lo que le pasó la noche anterior, aprendí que sí la lactancia materna es lo mejor, pero si no quiere dar pecho por algo será, y que además de informarla, yo debo respetarla y aceptarla con todo y sus diferencias, porque es mamá como yo y porque no hay nadie mejor que una mamá para entender lo duro que es ir por la vida luchando contra la corriente. Y hoy no crítico, hoy apoyo, hoy si veo una pataleta descomunal le regaló una sonrisa a la mamá o le hago caritas al niño, si veo una mamá gritando en la calle a su hijo, me acerco y le digo tranquila, a mí también me pasa ¿te puedo ayudar? Y es que por favor si no vamos a construir entonces no podemos destruir.

Todas somos madres y sólo por eso deberíamos ser hermanas, apoyarnos unas a otras, ser cómplices, entendernos, aceptarnos y jamás, pero JAMÁS criticarnos, y es quedo además somos mujeres, entonces, con mayor razón tenemos que ser una, y si nos da rabia lo que otra hace bueno, veamos por qué nos da rabia, o por último guardemos silencio, pero seamos respetuosas, que no puede ser que sean las propias madres las que le regalen un mal día a otras madres sólo porque lo hace distinto, no ataquemos y tampoco nos sintamos ofendidas porque sí, que si yo di pecho hasta los 3 años de mi hijo, no quiero decir que tú seas mala madre, sólo digo, yo di pecho hasta los tres años, no hay dobles lecturas, ni mensajes indirectos, soltemos la culpa y el rencor y dejemos para la televisión y el ego de los políticos esa guerra de madres que no tienen sentido, dejemos que se pregunten pero ¿qué pasó, en qué momento se unieron todas y comenzaron a apoyarse? La revolución no la hace quien critica y divide, no la hace la persona que es violenta en su discurso, la re evolución la hacemos  aceptándo, construyendo, agradeciendo a esa otra madre que es distinta a mi, porque sin ese otro no seríamos lo que somos. La revolución amigas la hacemos nosotras, apoyando el,enorme arco iris que esa la maternidad.

 

Abrazos de luz a todas las madres, incluso a esas que propician la guerra de madres.

Tara

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