En cuatro de cada diez partos en hospitales las mujeres no fueron acompañadas

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Por: Judith Herrera

Minsal reveló que en 58.850 de los 152.986 procedimientos de 2015, las madres estuvieron solas. Predominio de parto normal sería una causa. En el 90% de los casos en clínicas hubo alguien de apoyo.

“Mi esposo no alcanzó a estar en el parto. Llegó cuando el bebé ya estaba en la sala. Es triste estar sola en ese momento”, relata Paula (27), recordando la noche cuando, hace dos meses, dio a luz  en el Hospital San Borja de Arriarán. Explica que el procedimiento se adelantó y su pareja, que trabaja como albañil, no logró llegar a tiempo. “Pasar sola por todo eso no es bueno”, añade.

El caso de Paula no es el único. Según cifras preliminares del Departamento de Estadísticas e Información (Deis) del Ministerio de Salud, en 2015 hubo 152.986 partos en recintos públicos y en 58.850 de ellos (el 38%, o sea cuatro de cada diez), la madre no estuvo acompañada ni por una pareja ni por familiares durante el trabajo de parto y el alumbramiento.

Se trata de una cifra muy lejana a la realidad del sistema privado. Por ejemplo, en la Clínica Dávila -el cuarto recinto del país con más partos, incluyendo ambos sistemas-  de los 7.056 procedimientos que tuvieron en 2015, el 95% fue asistido por un familiar o cercano de apoyo para la mujer. Un caso parecido a la Clínica Santa María, donde el año pasado se realizaron 3.600 partos y el 98,5% de ellos fue acompañado.

Según Jorge Lastra, jefe de la División de Redes Asistenciales del Minsal, “hay diferencias estructurales que hacen que sea más o menos posible acercarse a las cifras de las clínicas. El porcentaje de partos por cesáreas en el sector privado es más alto, por ejemplo, y hay una serie de condiciones que facilitan que el acompañamiento ocurra”, dice, aludiendo a que en el sistema público cerca del 60% de  estos son normales, mientras que en el sector privado alrededor del 70% son por cesáreas.

Anita Román, presidenta del Colegio de Matronas, afirma que el ingreso de familiares o cercanos a la mujer al alumbramiento ha estado siempre presente en los centros privados de salud, mientras que en los públicos comenzó a implementarse recién a inicios de los años 90’.

Se trata de “una política pública que nace de una investigación que mostró que cuando los padres se involucraban con el acompañamiento del trabajo de parto, y el estar presente en el momento del nacimiento, disminuía la violencia hacia los niños”, explica Román, quien sostiene que implementar el plan en los hospitales tuvo sus dificultades: “No fue fácil cambiar las conductas, no sólo de los padres, sino que de los propios equipos de salud”. Añade que no sólo es el padre quien puede participar sino que “toda persona de apoyo para la paciente, y eso ha sido muy importante en esta política”.

Amanda López, miembro de la Gestión de Cuidado de Matronería del Hospital San Juan de Dios, señala que  “cuando esto partió, fue dar un paso en lo que es calidad de atención. De a poco empezó a generarse el deseo de que hubiese acompañamiento, ya que la madre se siente más tranquila, tiene más confianza”.

Según María Lucía Lecaros, directora de la ONG Criamor, aún hay mejoras por realizar dentro del sistema público ya que muchas veces “los padres no pueden entrar a los nacimientos por cesárea, siendo que desde la esfera privada no existe esa barrera”.

Beneficios de la iniciativa 

Milena (21), también estuvo sola cuando nació su hijo en el Hospital San Borja, en 2014. “Fue prematuro, por lo que mi marido no pudo llegar. Además que en ese tiempo en el hospital estaban arreglando el sector de pabellones, por lo que no podía entrar  otra persona”. Cuenta que, al ser la primera vez que tenía un bebé, sintió miedo “por todo lo que va a pasar, las primeras dos horas eran primordiales, se lo llevan y no lo ves. Quedas con pena y miedo, queriendo estar con alguien”.

Marcelo Farías, gineco-obstetra de la red de salud UC Christus, destaca que existen muchos beneficios  por tener compañía: “El momento del parto mismo es  tan crítico y estresante, que si no se vive con confianza y apoyo de alguien que la paciente conozca, claramente tiene riesgo de vivirlo de mala forma”. Agrega que un acompañante, también, por ejemplo, “disminuye riesgos de síntomas de depresión post parto”.

Una ayuda en la que concuerda Karina Muñoz, jefa de Administración de Cuidados de Matronería. “Hay una reducción en la solicitud de anestesia, los que muestra que una mujer puede manejar mejor el dolor”, y cuenta que cuando partió el programa “había que convencer a la pareja, hacerlos entrar. Pero ahora llegan muy entusiasmados y dispuestos a participar”.

Jimena Troncoso, directora del portal FaceMamá, también explica que hay beneficios para los padres: “El lazo paterno se tiene que cultivar más ya que el materno es más cercano, entonces si él está en el parto se desarrolla una confianza con la pareja, y una conexión con el bebé”.

Fuente: La Tercera

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1 comentario

  1. Si bien la información es concreta y con fuentes confiables, tengo la sensación que se deja entre ver que programar los partos o bien realizar cesáreas es la clave para poder asegurar el acompañamiento en el parto. Creo que además de la visión de sector público o privado, son los equipos de salud los que deben estar capacitados para entregar contención y apoyo en caso de que la madre no pueda contar con la compañía de su pareja o familiar, tal como el caso del hospital de la Florida que inauguro salas de parto integral.
    Esto está más allá de los recursos, tiene que ver con el compromiso y con a importancia que se le de al parto respetado.

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