Empatía en la pareja no nos volvamos enemigos

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El último té de jazmín que nos juntamos a tomar con Pedro hace 2 semanas ya, tuvo un sabor distinto, esta vez ninguno de los dos sonrió, él me dijo que después de mucho pensarlo había decidido irse un mes a la casa de sus padres, y que durante ese mes no quería ver ni al niño ni a mi. Las cosas no andaban para nada bien, nos habíamos perdido el respeto, ya no nos escuchábamos y el amor que hizo que nuestro hijo llegara al mundo se había diluido en algún rincón de la habitación de padres.

Cuando me lo dijo las lágrimas cayeron involuntariamente por mis mejillas y un nudo se hizo en todo mi cuerpo, pensé inmediatamente en mi niño sin su padre y me pregunté callada cómo es posible que llegáramos hasta aquí. Afortunadamente después de tres días sin ver a nuestro hijo cambió de opinión y lo ha visto bastante seguido, pude comprender que su deseo de no verlo era un arma de defensa para protegerse de sufrir, pero el amor de padre es más fuerte… ¿Qué pasó entonces, cómo es posible que este amor tan grande esté tambaleando con la llegada de un niño maravilloso que nos imita, admira, ama y necesita?

Mi mejor amiga me dijo enseguida, “viste yo te dije, eso de dormir con el bebé y darle pecho hasta esta edad te iba a traer problemas, ningún hombre aguanta”, pero la verdad no fue eso, Pedro ama dormir con el niño, a pesar de las patadas para él es un placer, sobre todo cuando de noche medio dormido se da vuelta y dice papá y lo abraza, lo de la lactancia tampoco ha sido un tema, a él no le complica y adora verlo disfrutar de su leche, siempre decía “este gallo está enamorado de tu leche”, y nunca fue un obstáculo para poder amarnos en la intimidad.

Pero sí es cierto, la pareja cambia al llegar los hijos, la relación es otra, ya casi no salimos de noche, ya no tenemos muchas energías, el tener relaciones es algo histórico jaja, aunque en nuestro caso siempre nos sentimos contentos con lo que lográbamos tener, era poco, pero era bueno, estábamos tan cansados ambos que no teníamos energías para más, pero siempre mantuvimos la creatividad y nuestras familias propiciaban nuestro encuentro cuidando al niño cada vez que lo sentimos necesario. Vuelvo a preguntarme, ¿qué pasó entonces, por qué esta relación tambalea, qué se ha perdido en el camino? En estas noches de cama de a dos y llantos nocturnos de mi niño llamando a su papá pude verlo con claridad, no se ha perdido el amor, o al menos eso creo, pero sí la empatía, la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de tratar de sentir como el otro, y eso lo perdimos ambos, nuestras sombras fueron tan grandes que sólo podíamos verlas a ellas y no fuimos capaces de ver la sombra de esa persona que elegimos para criar.

 

Nuestra decisión de que yo dejara de trabajar nos pasó la cuenta, de ser la mujer profesional exitosa pasé a ser la dueña de casa que hace todo a medias y que sólo se dedica a criar mientras él se esfuerza trabajando para mantener a la familia, el plus de que nuestro hijo fuera criado por su madre dejó de importar hasta el punto de pensar que una sala cuna sería mejor así yo sabría lo que es la presión de mantener un hogar… A la inversa, de ser ese hombre fantástico en su trabajo pasó a ser alguien que siempre estaba cansado y tenía poco tiempo y que creía que criar era fácil, que pensaba que estar con un niño 24/7 era sencillo, él que ni siquiera sabe que darle de desayunar y que si no le dejo el almuerzo hecho cuando salgo simplemente no le da de comer, la lista es eterna, de pronto todo nos molestaba del otro, él no podía comprender que al llegar la noche estaba cansada, yo no podía entender que prefiriera hacer horas extras en su trabajo antes de llegar temprano a casa, o que saliera a carretear con sus amigos justo cuando el niño se resfrió y yo pasaba la noche en vela controlando la fiebre mientras él llegaba de madrugada contento de su merecido descanso. ¿En qué momento nos volvimos enemigos? ¿El mayor amor de nuestras vidas nos ha hecho olvidarnos de nosotros como pareja, o es que no somos capaces de entregar tanto amor a dos personas a la vez? Ni lo uno ni lo otro me hacen sentido, creo de verdad que se debe a que yo no supe comprender lo que le pasaba a él ni al revés.

 

Este es mi mea culpa… Yo pensaba que él trabajaba mucho porque siempre ha sido así y ama su trabajo por sobre todas las cosas, pero nunca pensé que lo hacía porque realmente la presión social que tienen los hombres (trabaje o no la mujer) de mantener a la familia es algo que los supera, a nosotros no nos podía faltar nada, incluso más, teníamos que tener lo mejor siempre, la marca más cara, las vacaciones más exclusivas, el doctor más top. Nunca comprendí tampoco lo que le dolía irse cada mañana a trabajar y dejar a su hijo que le llamaba para jugar, hay que tener cojones para cerrar la puerta cada mañana y volver de noche a ver 2 horitas nada más al niño de tus ojos… yo no sé cómo se hace porque yo no los tengo.

Tampoco pude comprender que nunca se sintió parte real de la crianza de nuestro hijo, y en eso creo amigas, que todas las mujeres pecamos, yo también soy su padre me dijo decenas de veces, sí lo eres, pero yo no voy a permitir que le grites o que lo dejes llorar o que quieras quitarles los pañales antes de tiempo porque los estudios dicen que…. en ese momento la conversación terminaba y se volvía en discusión, no entendí que su miedo a que no obedeciera no es porque sea malo sino porque lo criaron así y no conoce otra forma, porque él de verdad cree que la disciplina es lo más importante, nunca comprendí que su afán de que aprendiera inglés es porque quiere que tenga las oportunidades que él no tuvo, pero no por ambicioso, sino por un deseo sincero de darle lo mejor, nunca entendí que su deseo de quitarle los pañales no era de ignorante, sino porque su madre se los quitó, y la mamá de sus amigos también, y así lo hicieron con sus sobrinos, primos, hermanos, porque él cree que está bien, cómo pedirle que quiera crear un mundo que para él no existe.

Y sí tampoco nunca comprendí que no le gusta mudar porque se siente torpe porque nunca lo va a hacer como yo y porque de niño le dijeron son cosas de mujeres, porque su padre jamás mudó; que trabaja tanto porque si a mi me pasara algo su hijo nunca se lo perdonaría, que no quiere que yo vuelva a trabajar porque su mamá trabajó siempre todo el día y él solo la recuerda lavando platos y haciendo las tareas de noche, no fui capaz de empatizar con su sombra y comprender que su sobreprotección extrema es porque le aterra que le vaya a pasar algo a su hijo, tal como le aterraba a su padre, tal como le ha temido a la muerte de un ser querido toda su vida, y que su afán de que ojalá salgamos lo menos posible no es por coartar mi vida sino porque no imagina su vida sin nosotros, no, no comprendí nada de eso, y mucho menos que no podría ayudarlo enrostrándole en la cara todas sus sombras, tal como él no comprendió que las críticas eternas y constantes a cada cosa que yo hago fueron mermando mi confianza en él y me fui sintiendo cada vez más sola en una casa enorme con un niño adorable, él tampoco pudo comprender que para mi estar estos años fuera del mundo laboral ha sido un costo enorme, que me atemoriza el día que vuelva a trabajar y nadie me quiera contratar, que me siento subvalorada por mis pares porque sólo crío, que me da miedo no ser capaz de soltar a mi hijo, que de verdad a veces ya ano quiero más, que saco energías de no sé que parte cuando él y yo enfermamos y sólo deseo estar en cama y mi pequeño sólo desea a su mamá, que a veces cambiaría todo cuando me ha morido el pezón o que de verdad debo contar hasta mil cada vez que algún familiar me critica porque me dan ganas de decirles sabes realmente cuán cansada estoy? No, no pudo comprender que esta sociedad me hace sentir menos mujer por criar, y que yo lucho cada día con mis sombras de un padre machista.

 

No sabemos ponernos en el lugar del otro porque este mundo no está diseñado así, y cuando somos padres y madres el puerperio lo vivimos ambos, mamá y papá se enfrentan con los niños que fuimos, y ambos pedimos a gritos ser consolados y contenidos, pero en general no nos damos cuenta de eso, o nadie está ahí para ayudarnos, entonces, o comenzamos a culpar al bebé indirectamente, o  nuestros dolores y frustraciones comienzan a recaer en la pareja, y así poco a poco nos vamos volviendo enemigos de quien amamos tanto. Es tan importante la empatía que pareciera ser algo que debiéramos reforzar a cada minuto en nuestras vidas, ponernos en el lugar del otro, implica sin embargo, un tremendo esfuerzo, una entrega mayor y un grado de consciencia que pocas personas tienen, basta con que uno de los dos sea empático para que las cosas cambien, pero ninguno lo es porque sólo podemos ver lo que nos ocurre a nosotros, no es entonces casualidad que tantas parejas hoy tambaleen o sencillamente se separen, porque ese hombre, esa mujer que tanto me entendía antes, ahora ya no está ahí para mi, no, porque ambos estamos para el niño y con suerte somos capaces de estar para nosotros mismos, nos falta gente con quien hablarlo, nos faltan grupos de apoyo, les falta a ellos, los hombres reconocer lo que viven sin críticas, sin expectativas, poder abrirse a un circulo de hombres padres que los validen.

 

Pero como para poder cambiar el mundo debemos comenzar por cambiar nuestro entorno inmediato creo que podemos partir dándole a los hombres el espacio que es suyo en la crianza y la paternidad, aunque no nos guste, aunque nos desrregule, porque ellos son sus padres y de verdad tienen derecho, pero más que eso, porque nuestros hijos tienen derecho a que sus padres se equivoquen también con ellos y sepan corregir ese error o al menos lo intenten, como dice otro artículo en esta web, necesitamos permitir a nuestros hijos tener a sus padres, aunque no estén presentes, empatizar con los hombres es una tarea pendiente para las mujeres, y creo que a la inversa también, no sé amigas mías cómo se resuelve esto, ojalá lo supiera, pero sí sé que volvernos enemigos y agregar un número más a la lista de divorcios no es la solución, aprender a escucharnos, a entrar en el corazón de ese otro padre/madre es para mi el camino, tratar de soltar las rabias y heridas contra ese padre o madre, seamos pareja o estemos separados, cuesta, no sé cómo se hace, pero sé que voy a intentarlo porque Pedro es a su manera un excelente padre, y porque amar es también estar con ese ser en sus peores sombras, tal como lo hacemos con nuestros hijos en sus peores momentos. Somos padres y siempre lo seremos, y si nos amamos, podemos intentar sanar a esos niños heridos para amar como adultos a esa persona que elegí como pareja, o al menos, intentar respetar siempre en todo momento al padre o madre de mi hijo, los gritos, las críticas, descalificaciones no llevan a ningún lado, ser conscientes, abrir nuestro corazón y entender que el otro no nos quiere hacer daño sino que está tan dañado que no ve el camino, nos ayudará a tenderle la mano a ese hombre que amamos en vez de volvernos enemigos y dejar nuevamente a otro niño con padres separados…

 

Les dejo un abrazo fraterno, esta vez les mando luz y les pido su luz y amor, y recuerden, no somos enemigos, no dejen que les hagan creer eso.

 

 

Tara

Foto: www.nosabesnada.com

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

1 comentario

  1. Asi termino mi historia en una separacion…no supimos ser empaticos,yo no entendi x que el vivia en su trabajo y nosotros pasabamos con mi hijo 16 horas solos. Terminamos compartiendo una casa,no un hogar…yo solo lo vi como un proveedor que llegaba solo los fines de semana y eso a veces x que estab tan cansado para nosotros,que al final yo solo me senti como una mama soltera…solo eramos mi castorcito y yo.
    Ahora el sale temprano para ver unas horas a su hijo y yo le pregunte : por que ahora y no antes????

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