Empatía con nuestros hijos/as

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¿Cuando estabas embarazada o en los primeros meses de puerperio no te pasó que sentías que tus hormonas no te dejaban en paz y sólo querías tener a tu lado alguien que te entendiera, te apoyara, te abrazara y no te juzgara?

A veces estabas muy bien y de pronto las sombras llegaban y tenías pena, te sentías sola, cansada, frustrada, no sabías cómo reaccionar ni a quien pedir ayuda, cuántas veces no lloraste abrazada a tu bebé, tratando de respirar, cuántas discusiones no has tenido con tu pareja o familia pidiéndoles que te apoyen, que ni tú te reconoces y que necesitas de ellos para poder disfrutar la maternidad sin morir en el intento.1024px-Anna-Kosali-11-5

Acaso no ha aliviado ese desconcierto porque tu hijo/a se hizo caca cuando pretendías dormir, un abrazo sincero y tranquilo de tu pareja diciendo tranquila amor, respira, no estas sola, estoy contigo, o la presencia de tu madre dejando que explotaras, lloraras, y luego trataras de explicarle lo que te pasa mientras te sacaba a dar una vuelta y cargaba al bebé.

¿Te habrías calmado con gritos, insultos, críticas, qué habrías pensado si tu esposo te dice porque no te vas a llorar sola a la pieza hasta que se te pase, o mejor dáte una ducha de agua fría, o incluso si insinuara que con esa actitud lo quieres manipular haciéndote la víctima? Habrías explotado, de seguro te habrías sentido con más rabia y desamparo que nunca…

Bueno, eso mismo es lo que sienten tus hijos/as cuando hacen pataletas, o se frustran o muerden o lloran, ellos/as al igual que TÚ MADRE PUERPEREA NECESITAN EMPATÍA Y ABRAZOS. Tú no manipulas, ellos/as no manipulan, porque sabemos lo que es no lograr contenerse y que las emociones nos desborden, seamos CONSCIENTES, tratemos a nuestros hijos/as, en sus momentos más difíciles, como nos gustaría que nos trataran a nosotras en las peores horas de la maternidad.

Acerca del autor

Feliz madre de Matías y Daniel y de profesión periodista y especialización en Derechos Humanos, Género y Relaciones Públicas. Durante mi proceso de estudios tuve la dicha de combinarla con la crianza de mi hijo mayor y el embarazo del segundo. Hoy junto a Mamadre tengo la maravillosa posibilidad de compartir, comunicar y retroalimentar todas las inquietudes que día a día nos hacen construir un mejor mundo para nuestros hijos, hijas y toda la familia.

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