Embarazo múltiple: cuando el corazón se multiplica y los miedos nos embargan

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Tener un hijo es una experiencia que nos transforma la vida, nos cambia los parámetros con los que funcionábamos antaño, nos cambia el rumbo, nos da vuelta las prioridades, las formas en que mirábamos antes las cosas, en que enfrentábamos nuestras dificultades, en que nos comprendíamos como personas. Tener más de uno a la vez sencillamente nos diluye en el mar de la maternidad, donde el oleaje de ésta nos sube y baja a su gusto y placer, nos lleva hasta nuestros extremos en el amplio sentido de la palabra. La paciencia comienza a mostrarnos sus diferentes tonalidades, la tolerancia y la frustración son parte del trabajo diario, el cansancio nos lleva a los límites de lo impensado, donde nunca creímos llegar. Navegamos en mar abierto, sin un rumbo cierto, sólo nos orienta una sola certeza…. Somos madres múltiples, la vida nos ha asignado esta magnánima tarea y aquí estamos, hay que actuar, hay que estar para estos bebés llenos de vida, deseosos de atención, de cariño, de amor.

La maternidad múltiple a mi parecer es un camino que muchas mujeres hoy en día recorremos, pero carecemos de las clásicas señaléticas para poder ubicarnos. En la mayor parte de los casos nos movemos a ciegas, intentando adivinar lo que es mejor o no, funcionando a puro instinto y con varias preguntas sin responder.
Los clásicos libros que orientan a una madre primeriza acerca de lo que vendrá en cada mes de embarazo y en los primeros meses de vida del desarrollo del bebé no están hechos para nosotras las multimadres.
Siempre recuerdo la respuesta que dio una madre de quintillizos a un reportero que le preguntaba acerca de su maternidad. Ella dijo” yo no sé lo que es tener un hijo, pero si sé lo que es tener 5 a la vez”.

Me pareció tan potente su mensaje, tan claro. Las madres múltiples nos perdemos de esa simbiosis maravillosa que muchas madres relatan acerca de la relación con sus hijos. Esa etapa en que el bebé llega al mundo y la mamá es toda para él, se contemplan, se huelen, se abrazan. Eso no ocurre en la maternidad múltiple o al menos a mí no me pasó. No podemos dedicarnos de manera exclusiva a ninguno de los 2, 3 , 4 o más. Debemos estar para todos y queremos estar para cada uno. La intensidad de la díada madre-hijo no está en la maternidad múltiple, porque al haber al menos uno más ya deja de ser díada, por tanto, se pierde esa intensidad que sólo una díada puede tener. No digo que esto sea bueno o malo, ni tampoco quiero decir que el vínculo que se genera con cada uno de los bebés no sea tremendamente potente y hermoso. Pero es distinto al de la maternidad con un solo hijo a la vez.

 

Embarazo múltiple ¿podré con más de un bebé dentro de mi?
Los primeros meses de embarazo las hormonas hacen lo suyo en nuestros cuerpos , las molestias clásicas provocadas por las altas concentraciones de la famosa hormona del embarazo (Gonadotropina Coriónica Humana) se hacen presente desde muy temprano y con harta intensidad, durando a veces mucho más que los clásicos tres meses en un embarazo común. Nuestro organismo completo debe preparase para albergar y atender de la mejor manera a estos huéspedes que se han instalado. Se debe responder a todas sus necesidades, para que la estadía sea óptima. En mi caso (embarazo gemelar de mellizas) las náuseas y la acidez fueron mis principales compañeras en los 4 primeros meses de gestación. Intenté miles de formas de sobrellevar mi rutina laboral con estas molestias a cuesta, de hecho, en un comienzo decidí tomarme una semana de reposo ya que las náuseas no me dejaban tranquila, pero al poco andar me di cuenta que estas serían compañeras de larga data en esta etapa, así que sólo tenía dos opciones: o las aceptaba y aprendía a funcionar con ellas a cuesta o me quedaría encerrada todo el embarazo en una pieza acostada esperando que esto pasara. Opté por lo primero, las acepté, no fue fácil pero lo hice. Debo confesarles que hasta el día de hoy (más de 5 años después) hay olores que me siguen molestando ya que recuerdo ese periodo en que funcionaba con asco todo el día.
Agreguémosle a este panorama el hecho de que el embarazo múltiple en sí , es una situación estresante que genera varias ansiedades y aprehensiones en las mamás. ¿Cómo será el embarazo? ¿Qué riesgos corren tanto ellos como una como mamá?¿Podré sostenerlos hasta que alcancen su madurez necesaria para salir al mundo? En mi caso personal (mujer baja y delgada) llegué a fantasear con que subiría de peso de una manera extrema, me preguntaba en qué lugar de mi cuerpo podrían caber mis guaguas.
Mi barriga comenzó a crecer de a poquito, como si de alguna forma supiera que me aterraba la idea de transformarme en una mega panzona. Fue todo lento, lo suficientemente lento como para que mi mente se fuera acomodando a estos cambios corporales, que no necesariamente van de la mano de nuestra estética femenina, pero que sí son lo que nuestros pequeños maravillas necesitan. Contra todos mis pronósticos no subí tanto de peso al final, sólo creció mi guata y terminó siendo menos impactantemente grande de lo que mi mente imaginaba.
A los 5 meses vino la etapa de sentir a estos personajes que uno lleva dentro. Los bebés se comienzan a mover, los comenzamos a sentir en nuestro vientre, pero ¿quién es la o él que se esta moviendo?, he escuchado testimonios de madres de gemelos que logran identificar perfectamente cuál de los dos bebés es el que se mueve, pero en mi caso nunca las logré identificar. Sentía patadas por aquí por allá, pero no sabía quién. Imagino que para las que esperan 3 o más esta tarea es casi imposible. Como mamá psicóloga debo reconocer que extrañé el poder vincularme de manera diferenciada con cada una. Hablaba con “ellas”, “las mellis”, pero no con cada una por separado. Era como si el que fueran “mellizas” fuera una individualidad en sí misma. Así siguió avanzando el embarazo y cada día que pasaba fantaseaba con cómo serían, cómo se llevarían entre ellas…moría por conocerlas.
Llegado al sexto mes debí comenzar con reposo relativo. Esto es bastante frecuente en los embarazos múltiples dado que la suma del peso de cada uno de los bebés pueden generar que el cuello del útero se acorte y junto con esto hacer que se adelante el parto.
En mi caso la indicación fue por el peso de ambos bebés que estaban generando que el cuello del útero se acortara y además una de mis mellizas no estaba creciendo bien por tanto había que ahorrar gasto energético al máximo.
Intentar moverme lo menos posible, no hacer ejercicio, no manejar y moverme lo justo y necesario en esta etapa dond la mayoría de las mamás comenzamos a conectarnos más fuertemente con la idea de la llegada de los hijos, con las ganas de decorar la pieza, comprar ropita, coches, cunas, etc, no es fácil, o al menos para mí no lo fue. Me aburrí como ostra los restantes meses en mi casa. De haber sabido antes creo que me habría gustado elegir presencialmente las cunas, el coche, en fin una serie de chocherías que no me quedó más que vitrinearlas por internet. Pero no se pudo y lo que sí hice fue ver cuánto programa de televisión había, leer, dormir, comer y recibir visitas de amigas.
Uno de los grandes desafíos en los embarazos múltiples es que estos puedan llegar a término bien, es decir, que las mamás podamos aguantar lo máximo posible con los hijos dentro en buenas condiciones para evitar que estos sean prematuros. Para esto el último trimestre de embarazo se tienen ecografías seguidas hasta llegar a una ecografía a la semana, es habitual que se indique reposo y se tienen controles con médicos más seguido que lo común.
Recuerdo que leí en esos entonces en la pagina web de la universidad católica, un artículo escrito por el Dr. Poblete (ginecólo de la red UC) que en el caso de los embarazos gemelares existe un 50% de probabilidades de que el nacimiento de los hijos sea prematuro. En el caso de los trillizos y más, esto es aún más probable.
En mi caso no pude lograr llegar hasta la semana 38 como quería el médico, sólo llegué hasta la 33.Tuve una cesárea programada y mis 2 hijas nacieron en excelentes condiciones, pero quedaron hospitalizadas en la unidad de Neonatología producto del bajo peso, por 1 mes en promedio.

Cabe señalar que, también conozco casos cercanos de mujeres que han completado sus embarazos bien y que de hecho los hijos no han necesitado hospitalizaciones posteriores. Este es el panorama ideal al que todas las mamás aspiramos, pero no siempre se puede.
Como pueden ver la maternidad múltiple es una enorme experiencia vital en la vida de cualquier mujer. Es un mundo por descubrir, por explorar aún. Las mujeres que ya hemos vivido esto tenemos la posibilidad de hacer que el camino de las que vienen sea más amable, más amoroso, con menos miedos. Aquí esta el dasafío.

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Ps. Alejandra Silva Arenas
Madre de un par de mellizas. Fascinada con la crianza y sus desafíos.
Psicóloga clínica acreditada. Terapeuta Familiar y de pareja.

Acerca del autor

Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl

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