Ella subió esta foto de su leche materna extraída con un día de diferencia. Todos se volvieron locos

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“Cuando me levanté el viernes, me saqué leche, como siempre hacemos. Lo que bombeé es lo que aparece en la foto de la derecha”.

Mallory Smothers es una madre lactante que ha tenido mucho trabajo últimamente. Aparentemente, cuando una mujer amamanta, la leche es la misma cada vez que la extraen, pero no es así. Ella lo demostró con una comparación entre dos fotografías que están enseñando a los usuarios otra de las importantes funciones de los pechos.

Hace unos días, alrededor del 14 de febrero, a su bebé le dio un resfriado y cuando ella bombeaba un poco de leche, se dio cuenta de que la consistencia y el color eran muy diferentes. Ahí es cuando recordó haber leído sobre este fenómeno.

Ella lo publicó en Facebook y se hizo rápidamente viral. Mucha gente lo desconocía.
El texto dice:

Esto es increíble. Leí un artículo de una revista médica no hace mucho tiempo acerca de cómo la leche materna cambia para adaptarse a las necesidades del bebé de muchas maneras más que sólo la ingesta calórica.

Así que este médico explica que cuando un bebé es amamantado, se crea un vacío en el que la saliva del bebé se cuela en el pezón de la madre. Allí, se cree que los receptores de las glándulas mamarias analizan “el escupitajo del bebé” en busca de bacterias y virus y, si detectan algo fuera de lugar (es decir, el bebé está enfermo o combatiendo una infección), el cuerpo de mamá cambiará realmente la composición inmunológica de la leche adaptándola a los patógenos particulares del bebé mediante la producción de anticuerpos personalizados. (La ciencia respalda esta afirmación. Un 2013, el Estudio Clínico y Traslacional de Inmunología encontró que cuando un bebé está enfermo, el número de leucocitos en la leche materna crece).

Así que almacené eso en mi cabeza hasta que estaba guardando la leche materna en el congelador hoy.

Me saqué la leche de la izquierda el jueves antes de acostarme. Estoy con el bebé cada dos horas más o menos por las noches y no saco leche otra vez hasta que me levanto. Me fijé que en la madrugada del viernes, a las 3 AM o así — la niña estaba congestionada, irritable, estornudando mucho. Probablemente un resfriado, ¿no?

Cuando me levanté el viernes, me saqué leche, como siempre hacemos. Lo que bombeé es lo que aparece en la foto de la derecha.

No me había fijado en la diferencia hasta hoy, pero mira como la leche que he producido el viernes se parece al calostro (la super leche llena de anticuerpos y leucocitos que creas durante los primeros días después del nacimiento) y esto ha ocurrido después de dar de mamar al bebé con un resfriado toda la noche.

Fuente: UPSOCL

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