El juego libre y sin castigos vuelve a tus hijos más inteligentes, creativos y seguros

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“Niño deja ya de joder con la pelota, niño que eso no se hace, que eso no se dice, que eso no se toca” cuantos de nosotros crecimos oyendo estas palabras que Serrat gráfica tan bien, madres, padres y abuelos solían estar preocupados en que fuéramos “bien portados” y que no destruyéramos, ensuciáramos o desordenáramos nada en el hogar, así nuestra creatividad, nuestra exploración natural se vieron coartadas muchas veces por mantener todo en su lugar, como si ser niño y querer conocerlo todo fuera un pecado fatal.

Y no es que se trate de no poner límites, sino más bien de potenciar las grandes habilidades que tienen los niños a través de una exploración segura y libre. Con el avance de las neurociencias se ha determinando que el cerebro es sumamente plástico y que las experiencias sensoriales, motrices, cognitivas, emocionales y sociales son vitales para la multiplicación de redes neuronales, “el juego es el eje central para la neuroeducación en la primera infancia, puesto que jugar es una forma natural de aprender del cerebro, un ciclo que empieza y termina con la participación activa del niño”.

Visto desde esta perspectiva es vital que en nuestro hogar madres y padres seamos capaces de potenciar el juego libre,  la autonomía y la exploración así como la autoconfianza desde bebés, más que pensar en comprar costosos juguetes o llevarlos a cursos de estimulación, el aprendizaje más importante es el que se realiza desde el hogar, los niños y niñas aprenden a través de la imitación y el ejemplo, así de seguro te resultará familiar que si tu barres tu hijo quiera barrer contigo, o lavar la loza o hacer la cama, y es que si tú les permite ser parte de estos proceso a modo de juego de adolescente no tendrás los típicos problemas de que no quiera ordenar su habitación o ayudar en los quehaceres domésticos.

En este sentido la psicóloga fundadora de Apego y Crianza, María José Gasc señala que “los niños mucho antes de jugar con un otro juegan con mamá y papá, entonces sí nosotros jugamos de manera libre en donde no me están coartando por ensuciarme sino que me están permitiendo, por ejemplo, hacer galletas y si mientras las hago se me cae un huevo al suelo y no me retan ni me limitan eso tendrá consecuencias muy positivas por varias razones, primero porque a todos se nos puede caer un huevo, dos porque ensuciar nunca es algo peligroso y tercero porque desarrollaremos muchas habilidades sensoriales, cognitivas y emocionales en los niños”
Educación Montessori del colegio a la casa

Mucho se habla hoy de los grandes beneficios de la pedagogía Montessori para la educación de nuestros hijos ya que les permite desarrollar sus habilidades libremente, pero lo cierto es que no todo el mundo puede tener acceso a este tipo de educación, sin embargo, lo que sí es posible es practicarla en casa, para ello la fundadora de Montessori en Casa Cristina Tébar explica que este método “consiste en facilitar al niño un entorno en el que pueda aprender por sí mismo mediante experiencias reales y generalmente manipulativas, en lugar de mediante lecciones teóricas o libros de texto. Esto permite aprovechar y fomentar la propia curiosidad del niño, haciendo que el aprendizaje le resulte interesante y placentero, y además mucho más efectivo”

Pero para poder lograrlo es vital que los niños requieran de la menor ayuda de los padres en asuntos prácticos y es por eso que en Montessori se plantea tener las cosas a su altura, los muebles, los juguetes, los libros, agua para beber y utensilios para asearse, de esta forma podrán desenvolverse sin necesitar de la intervención de un adulto, para ello es importante en palabras de Tébar “crear en casa un entorno en el que el niño pueda desenvolverse de manera autónoma con muy poca (o ninguna) ayuda de nuestra parte”

En este sentido es vital brindarle a nuestros hijos e hijas un ambiente protegido, adaptar la casa para ellos y no que ellos se adapten a la casa, quitando aquellos objetos peligrosos de su alcance, tapando enchufes, protegiendo lugares con puntas, dejando amplio espacio libre para que puedan gatear, caminar o incluso correr, evitar el uso de corrales y si los usas procurar que sean amplios, tenerlos siempre con ropa y calzado adecuado que les facilite el movimiento y les de seguridad así como tener el lugar limpio y agradable en cuanto a temperatura.

 

Limpiar también puede ser un juego 

Ahora bien, de seguro ustedes dirán esto suena casi perfecto, pero otra cosa es con guitarra, pues dejar el agua a su alcance implicará que más de alguna vez derrame agua en el suelo, la mesa o la alfombra, cocinar con ellos implicará que la cocina quedé sucia en cada uno de sus rincones y ni hablar de dejar a su alcance pinturas o temperas por mucho que sean lavables.

Sabemos que las madres y padres adoran jugar con sus hijos pero también les importa mantener su hogar limpio y lo más parecido posible a lo que era antes de la llegada de los niños, pero no vamos a coartar la creatividad de los más pequeños por el miedo al desastre que de seguro quedará luego de jugar, pero ¿cómo hacerlo? Integra a tus hijos en el rito de la limpieza, así además ayudarás a que participen mucho más en casa al crecer.

Así lo reafirma la psicóloga María José Gasc quien explica que “si a algún papá le complica realmente mucho la suciedad, le complica la mugre o que el niño quede sucio entonces esta puede ser una oportunidad para que más que cocinar con su hijo o hija lo que haga sea limpiar juntos como un juego, diciéndole por ejemplo, mira vamos a limpiar la cocina y te voy a pasar un paño de estos grandes que yo uso y a ti te gustan tanto y yo voy a limpiar el mesón y tú el suelo”

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista.
Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños.
No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión.
Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso.
Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías.
@jbruna
jenny@mamadre.cl

1 comentario

  1. César Pablo el

    Tú con tus hijos puedes hacer lo que quieras, yo con los que pueda tener a mi cargo los educaré y procuraré que sean responsables, educados, y sepan qué es lo que pueden hacer y qué no…

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