El duelo de volver a trabajar

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Siempre es un duelo volver a trabajar, siempre es un duelo dejar la calidez e intimidad de los besos y caricias y salir al mundo que allá afuera sigue tal como antes cuando nosotras ya no somos las mismas, y es un duelo incluso cuando queremos volver a trabajar con locura, incluso cuando no soportamos demasiado tiempo en casa solo de madres, es un duelo aunque la adaptación al jardín o la sala cuna sea exitosa, aunque tu hijo o hija esté grande y vaya feliz, es un duelo inclusive si queda con la abuela o el papá, es un duelo porque implica soltar, porque implica el desapego, el aceptar que ya no seré yo quien lo cuide y consuele, es un duelo porque nos da miedo, nervios, porque sabemos que nos perderemos mucho de su vida, es un duelo porque también viene de la mano la culpa, la bendita y castigadora culpa.

Estaba embarazada con todo  los meses que una embarazada pueda tener cuando tomando un chocolate caliente con mi amiga del colegio, ella, la única que es mamá, de pronto se soltó a llorar y me dijo que había tenido que elegir, que ya no soportaba estar solo criando en la casa, que se volvía loca y había decidido regresar al trabajo a los 9 meses de su hijo, y ahora había pasado de sentirse desbordada por estar siempre  con él y sólo con él, a sentirse culpable por no verlo más que un par de horas al día, se perdió la primera vez que caminó, fue su mamá la que le enseñó a dejar los pañales y “llora más cuando se separa de mi mamá que de mi”, me decía llorando con rabia y como pidiendo disculpas. Esa maldita dicotomía de  la maternidad… Sin tener idea de lo que se sentía atiené a decirle si tú eres feliz tu hijo será feliz, pero hoy muchos meses después cuando me toca volver a trabajar esas  mismas palabaras me valen nada.

Y es que yo QUIERO volver a trabajar fuera de casa, me siento lista, llena de ideas, creativa y preparada, sé en lo racional que mi hijo tuvo todo lo que necesitaba de mi, todo el amor, todo el apego, y que tenerme a su lado le dio todas las herramientas que necesitaba, sé que él está listo para estar sin mi, pero, me duele, me duele el corazón, lloro, tengo culpa, porque pienso que volveré a casa dos horas antes de que se duerma, porque luego del jardín estará más tiempo con mi mamá que conmigo, lloro porque ya no podré llevarlo a los columpios cada tarde, porque me perderé tanto de su vida, porque lo extrañaré y me extrañara, pero a su vez sé que es lo mejor para ambos, que él necesita ver a una mujer feliz y realizada profesionalmente, que necesita tener a una madre a la que admirar, que necesita también aprender a soltar, a tener una vida lejos de mi, con sus amigos, con sus historias, y entender que el amor también se puede vivir de lejos, aunque no nos veamos todo el dia.

Tengo la suerte que mi hijo ya comprende lo que ocurre, no logro dimencionar lo que es dejar a un bebé en una sala cuna, creo que debe ser como dejar un trocito de tu corazón y estar todo el día en el trabajo con la angustia constante de saber si está bien, y creo que eso es lo que vivimos las madres, y también los padres cuando volvemos al trabajo, nos escindimos para siempre, pasamos a estar para siempre en dos lugares, con nosotros en nuestra vida y con ellos donde están, y sé que muchas se pasan las primeras semanas yendo a trabajar con culpa o un nudo en la garganta, y a ellas, como a mí, quiero decirles que está bien tener pena, que es normal sentirse raras, felices y contentas, y que se den el tiempo de vivir su duelo, de cerrar etapas, de despedirse, de llorar, de pedir contención en la pareja, la familia o en otras madres, háganlo y háganlo sin culpa, porque ustedes no están haciendo nada malo, porque simplemente están enseñándoles a amar, a soltar, a practicar el desapego de manera sana, a entender que la vida es así, y que este vínculo de amor que es tan fuerte no necesita presencia constante para seguir creciendo, porque  ese es el amor real, y el amor que quisiéramos vivan en su adultez, amar incondicionalmente pero en libertad.

A ti y a todas y todos los que viven el duelo de regresar al trabajo solo les digo VÍVANLO pero dejen la culpa en el maletero, disfruten a sus hijos cuando los vean y comprendan que siguen siendo buenos padres, ya verán como con el tiempo todo estará bien.

 

Abraxos de luz

 

Tara

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl