El dolor de los padres separados: viviendo sin sus hijos

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Todos esperamos que la relación con nuestra pareja sea estable y duradera. Quienes contraen matrimonio lo hacen con la ilusión de que sea para toda la vida. Más aún al tener hijos. Y más aún los niños mismos, quienes si llegaron a una familia en que mamá y papá viven juntos, su mundo se les ha constituido así en su mente desde el principio, y puede llevar un tiempo adaptarse a los cambios que implique una eventual separación de sus padres.

Mucho se habla sobre el impacto en los niños sobre esto, algo se encuentra también acerca de cómo afecta a la mujer, pero poco espacio se da al doloroso proceso que debe enfrentar el padre en estas circunstancias.

Para ninguno de los integrantes de la familia separarse es una situación cómoda, nadie lo hace por gusto, sino porque en alguno de los miembros de la pareja surge la necesidad de tomar distancia, la que sea temporal o definitiva (y muchas veces esto sólo lo dirá el tiempo) requiere un periodo variable de meses o años para digerirse emocionalmente de buena manera.

La mayoría de las veces es la madre quién queda a cargo de los niños.  Y el hombre, además de enfrentar el duelo de la separación de su pareja, debe procesar el impacto emocional que significa la nueva distancia con sus hijos, el eventual cambio de hogar y todas las pérdidas asociadas, algunas más y otras menos relevantes, pero todas de alguna manera significativas y trascendentes en su equilibrio vital (pérdida de status, pérdidas de cosas materiales, re-organización de las amistades compartidas, re-estructuración de su identidad).

Si es él quien ha debido dejar la casa debe lidiar con el estrés asociado a encontrar un nuevo lugar donde vivir, los nuevos costos económicos, la pérdida del que era su espacio físico, su nido (sí, los hombres también arman su nido y se vinculan a él).

Si además la separación no ha sido en términos amigables y de mutuo acuerdo, debe gestionar rabias, culpas, ambivalencias, y emociones pendientes intensas con su pareja y con él mismo.

Si bien la separación conyugal puede ser definitiva y ambos pueden desear no seguirse viendo, deberán seguir siendo de por vida pareja en el ámbito de la paternidad, por lo que es imposible cortar radicalmente la comunicación y contacto.

Es cierto que al quedar los niños a tuición de la madre, el padre contará con más libertad en sus nuevos tiempos y espacios, sin embargo, esto no quita lo difícil y complejo que puede volvérsele el duelo que debe enfrentar frente al quiebre de lo que hasta ese momento era su vida en familia.

Las dos áreas en las que más dificultad surge para lograr acuerdos post separación entre ambos padres son el tema económico y la distribución del tiempo con los hijos.

Si bien la ley contempla y regula en sus contenidos estos ítems, lo ideal es poder llegar a acuerdo antes de requerir judicializar la situación, por el gran desgaste que significa esto en todo sentido.

Hablando con padres con quienes me ha tocado trabajar, me queda la sensación de que muchos se sienten desprotegidos ante la ley y ante la sociedad misma. Y además poco contenidos en su dolor. Es difícil para ellos empezar a vivir las fiestas de fin de año, los cumpleaños, las celebraciones lejos de sus hijos, perderse el día a día.

A veces se puede apreciar que la culpa por no poder estar más presentes para sus niños les dificulta la tarea más normativa de poner límites. Si pasan poco tiempo juntos muchas veces no desean ponerse en un rol más controlador y/o pasar el rato corrigiendo o retando a sus hijos y pueden caer también en compensar materialmente o en demostraciones afectivas sobre- enfocadas en regalos o gastos excesivos.

Los padres también sufren por sus hijos al verlos afectados y aunque a veces creamos que a los hombres les cuesta más hablar de sus emociones no por eso es que las sientan menos.

Una situación especial viven aquellas parejas homosexuales con hijos que deciden separarse. Más allá de que no exista en Chile para ellos la opción legal del matrimonio ni de la adopción, existen cada vez más familias homoparentales. Cuando éstas se quiebran, si bien las figuras legales difieren de una pareja heterosexual, los aspectos emocionales para quien debe dejar el hogar son similares.

www.diariovasco.com

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Sugerencias para un padre que esté pasando por una separación:

Comunicación con sus hijos: hablar acerca de lo que está pasando, explicar de manera comprensible dependiendo la edad del niño. No es necesario desahogar todos los sentimientos con los hijos, pero para ellos muchas veces es tranquilizador saber que papá también está triste por lo que está pasando, que los extraña, que no está feliz de haberse ido de casa.

Participar de la crianza. Informarse, leer, intercambiar experiencias con otros, no aislarse ni rigidizarse sólo en un rol proveedor. Implicarse de una nueva forma puede significar estar incluso más presente que antes, y esto en parte repara y alivia la culpa y la pena asociada al fracaso.

Nunca hablar en contra de la madre frente a los niños ni enterarlos de detalles que sólo competen a la pareja. Tampoco ofenderse mutuamente ante ellos, ni en palabra ni en actitud. Los niños perciben mucho más de lo que pensamos.

Calidad más que cantidad: Si el tiempo con los hijos será menor al que antes pasaban juntos, invertir en tiempo de calidad. Aprovechar las instancias para conversar, jugar, pasear y evitar caer en el sobre uso de televisión o computador.

Estar atento a no compensar la ausencia física o emocional con cosas materiales. Sabemos que los regalos hacen felices a los niños y que como papá es placentero verlos felices con un juguete nuevo, pero no nos engañemos y recordemos que es una felicidad momentánea y frágil y que en nada opaca los sentimientos negativos que conlleva la separación.

Consultar por apoyo psicológico si se estima necesario, en formato individual o familiar. Tener un espacio propio donde reflexionar y hacer catarsis puede ser un gran alivio. La mediación familiar también puede ser una excelente opción para separarse de manera menos dañina, proteger a los hijos y lograr acuerdos necesarios.

Respetar acuerdos hechos con la madre. Es importante que los hijos vean que más allá de no poder seguir conviviendo se vayan acatando las determinaciones o pactos que se van haciendo. La claridad y consecuencia les da tranquilidad y estabilidad. Preservar la posibilidad de diálogo no agresivo entre los padres es crucial para los niños.

Evitar mensajes o explicaciones contradictorias. Es importante en algún momento del proceso ponerse de acuerdo de cómo se informará a los niños de las decisiones que ambos adultos van tomando.

No poner nunca al niño en el rol de mensajero o intermediario.

No apresurarse en trámites legales o judiciales, lograr acuerdos provisorios mientras se enfríen las cosas puede ser una buena alternativa al inicio.

Poder alternarse en reuniones o eventos sociales con los grupos que comparten. Para ninguno es justo ni fácil hacerse a un lado y aislarse, lo mismo corre con las actividades escolares del niño que requieran la presencia de los padres.

Re- encontrarse con los amigos y familia, apoyarse en ellos. Siempre es mejor acompañado y contenido.

– Si se da que se re-empareja muy prontamente, esperar un tiempo para presentar este nuevo escenario a los niños. Puede ser una muy buena noticia, pero ellos requieren tiempo para asimilar.

 

No hay una receta ni una manera para evitar el dolor derivado de una separación. Pero sí hay maneras menos dañinas de hacerlo, para todos y por todos.

Se busque o no ayuda psicoterapéutica, me parece de vital importancia trabajar en perdonar y perdonarse por haber fracasado en este ámbito de la vida, que por lo demás no es el único que nos define e identifica y es un área en la que se puede volver a comenzar y construir.

Se puede. Con voluntad, paciencia, cariño. Trabajando las rabias. Re-ajustando las expectativas.

Y una nueva dinámica papá-hijo(s) surge, incluso a veces mejor que el anterior. Y así, muchos hombre se re-encuentran a sí mismos en su rol de padre luego de separarse y se ven mucho más implicados concretamente e involucrados emocionalmente en la crianza de sus hijos, y esto es sanador y reparador tanto para chicos como para grandes. Porque existen tantas maneras de ser y hacer familia, un abrazo de esperanza para aquellos padres que se encuentren en este camino…permítanse seguir disfrutando de la paternidad.

 

www.guiainfantil.com

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Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com

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