El día que papá volvió temprano a casa

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Hay hitos en la vida de una persona que vale la pena registrar, escribo esto a menos de una hora de ocurrido, lo comparto con ustedes desde las entrañas y la emoción.

El padre de mi hijo trabaja mucho , pero realmente mucho, más de lo que cualquier ser humano en su sano juicio debería trabajar, lo hace claro para mantenernos y dar a su hijo lo mejor, pero también porque es así, trabajólico, siempre se inventa algo que hacer. No sabe parimagear.

Podrán ustedes suponer que su exceso de trabajo no me agrada para nada, me mata ver a mi hijo llamándolo antes de dormir o despertando más temprano a ver si alcanza a verlo. He hecho de todo para que comprenda que el trabajo no lo es todo y que más que dinero lo que mi niño necesita es a su padre presente, le conversé, usé psicología inversa, me enojé, le mandé indirectas cada vez que pude, me volví a enojar, le reproché, le grité, al punto de casi tener una tercera guerra mundial, cuál fue el resultado? Por supuesto él siguió trabajando más aún, y mi hijo durmiéndose sin verlo, y yo madre leona guardando impotencia al no poder hacerlo cambiar.

Pero hoy pasó algo especial, papá tuvo un muy mal día en el trabajo, justo pasamos a verlo a su oficina y esquivando la tormenta que se avecinaba decidió salir temprano (19:40) e irse a casa… Era la primera vez que papá llegaba con luz de sol a la casa en poco más de un mes.

Dicen que las cosas pasan POR algo, más yo creo que pasan PARA algo, Pedro decidió sentarse en el suelo y armar la cocina de juguete que llevaba una semana guardada, mi pequeño lo miraba de lejos, la cocinita lo asustó, papá se puso a cocinar en ella, de a poco mi bebé fue perdiendo el miedo, abrazaba a papá como un cangurito y tocaba la cocina, al cabo de 15 minutos ambos “tomaban el té” y reían abrazados. Poco antes de dormirse Pedro me comenta que el niño le había perdido el miedo a la cocinita, le contesto que eso fue gracias a él y agrego eso se llama apego seguro , Pedro me mira y dice eso es el apego seguro! Que el niño confíe en mi y sepa que lo voy a proteger y así se atreve a ser más independiente, algo así le respondí… Entonces papá rompió en llanto, nunca pensé todo lo que me perdía por llegar tan tarde dijo, agradezco a la vida este grave problema laboral, porque sin él no habría vuelto temprano hoy, y no habría jugado con mi hijo así. Nunca más volveré a llegar tarde, te lo prometo dijo mirando a mi niño que le abrazaba la pierna diciendo papá, papá,papá…

Para algo pasan las cosas, este grave problema de Pedro en su trabajo pasó para que viviera con su/mi hijo lo importante de la presencia presente. Y a mi me sirvió para comprender que la vida es muy sabia, que de nada me sirve obsesionarme con hacer entender a alguien lo que a mi me parece evidente… Fue mi hijo que con su amor a su padre le explicó a papá cuan importante es para ambos jugar en el suelo, cada tarde, día a día, porque el apego seguro no lo construye solo la mamá, sino también papá.

El día que papá llegó temprano a casa mi hijo aprendió a cocinar, su padre a llorar y a dejar de trabajar, y yo? Yo aprendí a soltar y simplemente dejar de presionar y forzar… Las cosas pasan cuando y como tienen que pasar, a veces las madres nos esforzamos demasiado en hacer que las cosas pasen como nosotras queremos, que lo mude así, que lo bañe de tal forma, así no se le hace dormir, debería jugar de esta manera y no de otra, pero amigas, los padres son personas individuales, no podemos meternos en su forma de vivir la paternidad, ellos al igual que nosotras van aprendiendo paso a paso, tropezando, encontrándose con sus sombras, conociendo a su hijo y re inventando sus creencias, en definitiva aprendiendo a amar y a ser padres, si nosotras estamos ahí vigilando, presionando a cada momento lo único que realmente lograremos es hacer tambalear la relación de pareja y poner más tensión de la necesaria a la ma/paternidad. Dejemos que ellos sean padres y aprendan a su ritmo, nuestros hijos son nuestros maestros, de nosotras las madres y de los padres también.

Creo que aprender a soltar es uno de los mayores aprendizajes de la maternidad y de la vida misma, no podemos controlarlo todo, ni menos hacer que otros actúen como lo deseamos, soltar nos libera, dejar que las cosas fluyan nos hará disfrutar más y estrenarnos menos.

Hoy quiero dedicar este post a todos los padres/hombres, porque ustedes son la otra mitad, porque no criamos solas, aprendamos juntos a criar desde el amor a nuestros hijos y la aceptación del otro como legítimo otro diferente a mi.

 

 

 

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista.
Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños.
No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión.
Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso.
Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías.
@jbruna
jenny@mamadre.cl

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