Duelo gestacional, un duelo invisible para todos

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Este duelo existe

Este duelo existe

Tenía 12 semanas cumplidas cuando me senté en esa fría camilla para la eco doppler. Mi marido y mi hijo estaban conmigo y con ella, con el “puntito”, esperando verla, seguir soñando, seguir construyendo ideas de lo que iba a venir. Creo que nadie se imaginó lo nerviosa que estaba, suelo pasar desapercibida y autorregularme bastante bien en ese tipo de situaciones.

Y ahí la vimos…. chiquitita, dormida…. su cuerpo sin movimiento me habló de inmediato, y al unísono con mis sentimientos el doctor me dice “No se ve bien la cosa…. no hay latidos”. Mi marido me apretó la mano y lanzó un suspiro que todavía me hace doler el pecho. Mi hijo de 3 años preguntó “¿y el puntito?” y yo sólo sentí/pensé “Ahora entiendo todo” y suspiré.

De inmediato la seriedad del doctor, ginecólogo perinatal, salió al paso: “Son cosas que pasan, es común”. ¿Realmente uno quiere escuchar eso en ese minuto? La dificultad para sostener ese tipo de comentarios me embargó y me bloquié. No pude hablar más hasta que salimos de ahí a reversar el pago de la doppler y transformarlo en una ecografía transvaginal normal. Mi sensación de “yo sabía” con “no puedo creerlo” era intensa, e iba increccendo a medida que la secretaria se demoraba con el reverso del dinero de la eco.

Mi marido me abrazaba y se le caían las lágrimas, no sabía bien tampoco que decirme, yo miraba al vacío, incapaz de conectarme mucho con nadie, para así no caer destruída en el suelo de la sala de espera, repleta de mamás con sus vientres gigantes rebozantes de amor y vida. Vida que yo ahora ya no tenía.

El duelo gestacional es el duelo más invisible de todos, es invisible porque es hay que hacer el duelo de lo “no nacido”: tu bebé, pero junto con el/ella, todos los sueños que como familia estabas construyendo y que se demoronaron en un segundo.

El duelo gestacional es un duelo puerperal, es decir, un duelo de un hijo o hija y un puerperio a la vez. El combo, el pack más intenso que he vivido en mi vida. Los estudios y la evidencia demuestran que los dolores más fuertes para una persona suelen ser: la muerte de la pareja, la muerte de un hijo, la muerte de los padres y las rupturas amorosas. Dentro de los momentos más intensos de la mujer está la maternidad, un embarazo que en sí es una revolución hormonal y dentro de la maternidad el momento más potente a nivel hormonal y emocional suele ser nombrado como el post-parto o puerperio inmediato, la etapa inicial de los primeros dos años como mamá. ¿Qué duo no?

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La edad gestacional al momento del duelo y su invisibilidad social

Básicamente desde la construcción social, desde lo que se habla y lo que no se habla, hay tres grandes maneras de comprender el duelo gestacional y las consecuencias que esto trae a las madres, familia y entorno. Los trimestres del duelo. La pérdida gestacional es un duelo invisible para la sociedad, y desde ahí, la posibilidad de empatizar se reduce, porque simplemente sigue siendo un tema tabú. Necesitamos urgente como sociedad, como profesionales de la salud y como ciudadanos pensantes sintientes, viviendo en comunidad; que se visualice esta realidad que afecta diariamente a tantas familias. El porcentaje de pérdida gestacional para una mujer en etapa fértil de la vida está entre el 30 y 40%. Se habla de que la mayoría de las reglas abundantes que han demorado más de lo normal en llegar, son pérdidas espontáneas. A esto sumémosle la enorme presión de que al no ser “vistas” ni nosotras con nuestro dolor atemporal (¿Un duelo tiene tiempo? porfavor!), ni nuestro bebé, entonces hay que “seguir funcionando”. No hay un derecho irrefutable por ejemplo, a licencia post duelo gestacional. Generalmente se nos da licencia, pero eso depende del jefe, del doctor… en definitiva, de otros.

Primer trimestre, el bebé menos “visto”: Cuando vivimos un duelo gestacional de pocas semanas, generalmente menos de 12 semanas de gestación, nos enfrentamos a la realidad de que muchos nunca supieron que estaba embarazada.Pocos saben y los que saben a veces suelen tratar, desde los mismos recursos que la sociedad ha entregado para visibilizar este tema, darnos aliento diciéndonos algunas frases poco acertadas: “que bueno que era chiquitito, imagínate con panzota y lo pierdes, eso si que debe ser terrible, al menos no alcanzaron a ilusionarse tanto”, “bueno pero era apenas un puntito, no te preocupes que tendrás otro“, “ahhh pero tenías poquitas semanas no más” “Pero no había bebé, era un saquito vacío“. “pucha, pero mejor que haya pasado altiro que con un embarazo más avanzado, tuvieron suerte”. Pongo en cursiva las palabras que más nos hieren en ese minuto. Les reitero el cuidado con el cual necesitamos ser contenidas en un duelo puerperal. Ciertamente cuando se pierde un bebé de pocas semanas no es lo mismo que un un duelo de un embarazo avanzado, un embarazo con pronóstico fatal, o una muerte de un recién nacido. Sin embargo, el dolor está igual que en las otras situaciones, la ilusión fue la misma, el sentir en todo tu ser, las transformaciones y cambios propios del embarazo también fueron potentes. Pudimos haber tratado de embarazarnos 1 mes, 1 año, 5 años… Nuestros hijos comienzan a tomar vida desde nuestroas primeras ilusiones. No todo lo real es tangible. Un mayor o menor tiempo de embarazo nada tienen que ver con la cantidad de amor que podemos llegar a sentir desde el primer día. El tiempo es arte, son sincronías de la vida, es una ilusión que el tiempo es lineal. Dejemos esa información arbitraria y nociva de lado y conectémonos con los tiempos del corazón, un tiempo que no es cronológico, es incondicional y universal.

El bebé en camino: Entre las 12 y 22 semanas ya hemos comenzado a contarle a casi todos los cercanos, amigos y familiares. Las eco pueden mostrar el sexo del bebé y el nombre ya empieza a barajarse o asentarse. Generalmente aquí la gente no sabe bien qué decir, ya que es un bebé ya formado, no se puede invisibilizar como los más pequeños, pero igual las palabras de consuelo o contención se repiten muchas veces. En esta etapa del duelo perinatal, hubo más concreción de estos sueños y por ende el duelo en sí tiene momentos de nostalgia mucho más marcados por eventos a recordar como alguna compra, arreglos de la pieza, pataditas del bebé, etc. Hay un proceso de recordar todos esos momentos que resulta tremendamente doloroso porque simplemente no sé bien qué hacer con ellos y el nivel de nostalgia puede ser aún mayor que el de los bebés perdidos en las primeras 12 semanas.

En un artículo de la Revista Chilena de Ginecología y Obstetricia en el 2011, donde se expone el alza de muerte perinatal, se especifica: “La mortalidad perinatal considera las muertes ocurridas entre las 22 semanas de gestación y los 27 días posteriores al nacimiento.” Yo me pregunto “Y donde están considerados entonces los bebés entre las 0 y 22 semanas?” No están. Al principio no son bebés, son embriones, no cuentan, ok, pero luego ya van formando la placenta y tienen claramente aspecto de bebé. Pero aún así, no son considerados. Ésto representa la imposibilidad que hemos tenido de cambiar la forma de abordar el duelo gestacional. Como es esperable las pérdidas gestacionales antes de esa brecha, entonces no se les investiga mayormente. Necesitamos esa investigación! Quizás la ciencia no lo hace, pero y ¿si lo vemos más integralmente con otras medicinas avaladas?. Pero aquí no todo es ciencia, se trata de naturalizar este tema y poder ser vistas como madres de hijos no nacidos en el afuera, pero si vivieron en nuestro vientre y de ahora en adelante en nuestro corazón. Sí existieron.

Imaginemos por un segundo que finalmente escuchamos la propuesta de los Mayas y consideráramos el tiempo como una sincronía y no una construcción lineal y arbitraria para organizar nuestra vida y día a día. Desde esa mirada mucho más conectada con los ritmos naturales de la tierra, las estaciones y el funcionamiento del universo, nuestros hijos no nacidos tendrían un lugar clavado en la sociedad, como es en el templo budista de Hase-dera, en el pueblo costero de Kamakura, Japón, donde existen más de 50 mil estatuas de Jizo, para honrar a los niños no nacidos. Cada año, miles de mujeres madres van a visitar estas estatuas y procesar sus duelos, encontrar paz interior y darles un lugar en su corazón y en sus familias.

Los bebés en la última etapa gestacional: Perder a un bebé dentro del vientre de más de 22 semanas en es sí, uno de los escenarios más complejos de vivir dentro del duelo puerperal. Mi cuerpo ya se ha preparado para lactar desde sus inicios (por poner uno de los ejemplos más evidentes a nivel físico) sin embargo al no tener la posibilidad de amamantar a mi cría… mi leche se transforma en llanto, y mis cambios físicos tan elocuentes son muy complejos de sostener. Hubo una preparación, un gasto emocional, energético… una inversión de tiempo y dinero que al ser tan tangible, nos remece muchísimo, pues todo lo tangible nos golpea cada vez que transitamos por los procesos de sanar éste duelo. Generalmente también hemos vivido un escenario de duelo anticipado, puesto que en varias ocasiones ya nos han advertido que “en cualquier momento se puede morir”, pero aún así, no hay cómo prepararse para algo desconocido, con tan poca información, receptividad y visibilización como en éstos casos. Tiendo a pensar que vende mucho más la noticia trágica en la TV y medios, que la información empoderadora, respetuosa de nuestros ritmos, cuerpos y procesos de qué es y de que se trata finalmente el duelo gestacional.

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Para la mayoría de nosotras, resulta extremamente doloroso ver nuestra panza abultada sin nuestro bebé en brazos. Unas con más, otras con menos, mirarnos cada día desnudas y recordar esa vida dentro de mí, nos estremece y nos obliga a tomar todas las herramientas con las que contamos hasta ese minuto, para sanar este dolor, este dolor de todo lo que fue y lo que no llegó a ser. Necesitamos más herramientas, necesitamos ser vistas y ser abrazadas, contenidas y cobijadas. 1 mes, 6 meses, 1 año si es necesario. El duelo es atemporal, subjetivo, y necesitamos que entiendan eso. Pero muchas veces no pasa. Somos invisibles igual que nuestros hijos/as y sin duda una parte importante del primer tiempo de duelo es querer morirse con ellos. Y luego, si nos empoderamos, si nos llenamos de recursos, de ayuda, de apapachos y contención, si además le podemos brindar al cuerpo el proceso de des-traumatizarlo de todo lo vivido (recordemos que luego de la vivencia viene el aborto espontáneo, un nuevo trauma, o un legrado, otro tipo de trauma físico) volvemos a decirle SÍ a la vida. Pero pasa, ufff sí que pasa. Y está bien. He descubierto que una parte de nosotras SI muere con ellos, y luego renacemos, luego somos nuevas mujeres… y eso, es un regalo. Pero para poder saborear ese regalo, hay que haber recibido apoyo, ayuda, recursos y contención. Sino, no lo veremos.

A todas las que hemos pasado por esta experiencia, necesitamos un cambio de paradigma, un cambio que nos ayude a vivir nuestros duelos de mejor manera, de manera saludable. Para eso, es necesario que nosotras mismas validemos nuestros embarazos y nuestros hijos e hijas que hoy viven en las estrellas. Ponle un nombre, dale un lugar, sí tiene un rol y un número de hijo. Una vez que nosotras les demos cabida en nuestra historia, en el árbol familiar, y en nuestro corazón, podremos hacer que las voces de los que no pudieron hablar hacia afuera de nosotras, se escuchen, y se escuchen fuerte! porque sin duda alguna, vinieron a decirnos algo, a enseñarnos algo y vivir ellos mismos, algo. Encontrar ese mensaje es una de las experiencias catárticas más enriquecedoras que como mamás de esos bebés con alas, podemos vivir, trascendiendo todo tiempo, todo lugar, encontrándonos ahí donde no hay ninguna frontera, sólo existe y cabe el amor incondicional…eso es finalmente, el gran amor de mamá.

“Cuando se produce una pérdida algo cambia en tu interior, no volverás a ser jamás quien eras. Algo de ti se ha ido con ese ser y algo nuevo dentro de ti emergerá con fuerza, acógelo. Ese es el regalo que te ofrece el ser que se fue y que ahora vive en ti” (Virginia de la Iglesia)

Las abrazo, nos abrazo, hablemos, debatamos, sostengamos el pulso por todos esos corazones que un día dejaron de latir, que se escuche fuerte el sentido que han transmitido a nuestras vidas y los grandes aprendizajes que nos han dejado.

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Escrito por:
Pamela y Julieta Luz, mi hija de las estrellas.
Esta va para tí.

Acerca del autor

Mamá, Psicóloga Clínica - Psicoterapeuta. Terapeuta Floral Acreditada y terapeuta complementaria. Atención individual y parejas. Especialidad en Autoestima-autocuidado, duelo gestacional, maternidad, sueño infantil. Terapias, talleres y círculos de mujeres en Rancagua. www.psicologiayflores.cl

20 comentarios

  1. mariela soto el

    Hola… sabes al leer me di cuenta k puedo tener mi luto a viva voz…
    te cuento… etuve embarazada de gemelitos los cuales eran varones, tenia 17 semanaa cuando sus corazoncitos no latieron mas… senti un dolor tan grande en el corazon k no supe contenerme… pero como dices las palabras de apoyo no eran las indicadas.. al contrario hacian k me doliera mas…
    nadie.. ni mi pareja entienden el dolor k hasta hoy siento… es un pedazito de mi corazon k se llevaron…
    nunk e podido tener un luto kmo se debe… ya k pasaron 3 meses de sus muertes y kede embarazada de una niña… yo ya tenia un hijo…
    pero tener gemelos era un embarazo k muy pocas logramos… una ilucion destruida…
    siento k aun me keda muxo dolor… nose kmo hacerlo para desahogarme ya k desde k ellos se fueron al cielo no e podido llorar bn…. siento un nido en la garganta k no puedo llorar…
    espero me puedas ayudar un pokito porfavor…
    muxas gracias por tus palabras sin duda me dejan un pokito aliviada

  2. Me emocionó mucho lo que escribiste. Personalmente tuvimos 3 duelos, de 12, 8 y 15 semanas cada uno. Y concuerdo con mucho de lo que expones, que es una situación además de dolorosa, bastante incomprendida. Tuvimos la suerte con mi esposo de contar con una familia y amigos que nos llenaron de amor, de una manera respetuosa y asertiva en estas tres ocasiones, y que en nuestro cuarto intento llenaron de energía, oración y amor a ese bebé, nuestro Luciano, quien por fin llegó a nuestros ansiosos brazos. Podría aportar también que es más invisible e incomprendido todavía el duelo de los padres, recuerdo que mi esposo tuvo que conseguir una licencia para acompañarme en la clínica dos veces, y para poder quedarnos juntos unos días tranquilizando el corazón. Muchos se preocupan de la mamá, pero del papá no todos, y lleva un peso que no se nota. Un abrazo para tí y todas las madres de vientre, corazón y alma.

  3. Gracias, simplemente gracias. Nunca nadie había comprendido el duelo que viví.

  4. Gracias por el articulo. Perdí uno de mis mellizos en la semana 30. Durísimos aun no puedo reponerme me siento incompleta y siento que no puedo ser 100% feliz. Mi vida era de 4 y me falta un brazo que llenar. Mi Valentino se que vino para algo para Para enseñarme que el amor trasciende lo físico; lo tangible. Gracias nuevamente. Natalia

  5. bella Mariela… permitete llorar, permitete transitar todos los estados emocionales.. si no sientes apoyo con tus seres queridos, a veces no es que no te lo den, sino simplemente que quizás necesitas de otro tipo… busca terapia.. a mi me hizo maravillosamente bien. Te recomiendo a Vilma Bustos, psicologa experta en trauma. 9/76681006
    el duelo necesita ser vivido para ser sanado… sino ese dolor queda enquistado… afecta a la familia entera a nivel energético… no es menor… asi que vivelo, dale un nombre a tus bebés, hazles un altar, y dile a tu hijo que nació después, que no es el segundo, es el cuarto hijo.Eso le dará el rol que corresponde en su orden de jerarquía de hermanos..
    besos y abrazos muy apretados, comparto tu sentir!

  6. Permitete escuchar ese mensaje de valentino e integralo a tu vida… esa fue su misión, tan potente que el mejor regalo que le podemos dar es escucharlos y tratar de hacer carne lo que nos vinieron a enseñar… te abrazo!

  7. Leer este mensaje me dice que puedo vivir mi duelo sin pena hacia los demás, pocas personas se enteraron de lo sucedido de echo de la familia de mi esposo casi nadie supo que fue lo que paso…era nuestro primer angelito solo eran 8 semanas y se fue ya paso más de un año sobre su partida y apenas estoy tratando de superar mi duelo no es facil asimilar pero se que desde donde esta me esta ayudando para salir y poder volver intentar traer a un hermanit@ tu mensaje me hizo sentir acompañada y me dio aun mas animo para superar mi duelo gracias

  8. Hola:
    En agosto del 2015 perdí a mi pequeño Luis Isaac. Faltaban 5 dias para llegar a término.
    Nunca tuve ninguna señal de que algo sucedia dentro de mi. De repente se enrredo su cordon en el cuello y se hizo un nudo verdadero. No tuve sangrado, no tuve temperatura, no tuve dolor.
    El día que supimos que ya no habian latidos fue el dia del baby shower. 5 horas antes mi cuerpo estaba ansioso y no sabía porque. Decidimos ir a hacerme una ecografía solo para estar tranquilos. Cuando sali de mi casa, todo estaba listo para el baby shower. Las mesas, los globos, la comida, los postres. Mi casa estaba lista para celebrar la llegada de nuestro hijo.
    Jamas olvidaré cuando ya estando listo todo para checar al bebe. La radiologa puso gel sobre mi vientre, sincronizo el dopler y apareció Luis Isaac. Buscó latidos y no los encontró. Cuándo me dijo lo siento, no hay latidos. En ese momento entre en un shock. No derrame lágrima alguna.
    Salí de ahí y mi esposo me esperaba afuera.
    Recuerdo que se acercó rapidamente a mi y solo le dije. Cancela todo, no hay latidos.
    Mi esposo se alejó de mi, se hizo un silencio. Eso que llaman vida se nos iba en cada segundo que pasaba.
    Mi pequeño Luis Isaac, fue sacado de mi vientre un sábado por la tarde.
    Hubo un trámite que salió mal y no nos podian entregar a mi pequeño para velarlo hasta que el trámite estuviera en orden. No pude verlo en el quirófano. Estaba demasiado sedada. El trámite quedaría hasta el lunes.
    Mi bebe fue guardado en una cámara de refrigeración hasta el lunes.
    Yo salí de la recuperación de la cesárea hasta el lunes a las 3 y media de la tarde. A las 4 era la sepultura. No pude abrazarlo, ni besarlo. Mi pequeño estaba congelado dentro de una cajita.
    Nadie pudo entender ni se han dado el tiempo para saber que lo que vivi no tiene palabras para nombrarse.
    No hay palabra alguna que pueda sanar lo que sucedió. Tengo una niña de 6 años y al.principio de la pérdida también entró en un shock. 3 meses despues de la muerte ella reaccionó y pudo comprender lo que había pasado. Mi esposo vive su duelo de una manera diferente a la mia.
    Solo escucho decir a la gente que deje ir a mi pequeño Luis Isaac.
    Quien a vivido la pérdida de un hijo, sabe que jamás se irán. Mi corazón se dividió en dos partes. Una quisiera estar en el cielo y otra me obliga a estar aqui a lado de mi hija.

  9. Pamela, en face hace unos dias te lei, yo tenia 8 semanas y vi tu post #duelogestacional, hoy a mis 9 semanas me paso tal cual como lo haz explicado aca, me acomode para una eco y hasta ahi llegaron nuestras ilusiones…. ahora queda aun lo mas dificil, pasar por el aborto natural o el raspaje y las palabras de consuelo son tal cual como las describes….. “imaginate fuera mas grande” “eres joven” “la naturaleza, por algo pasan las cosas”
    Muchos cariños y fuerza

  10. Gema: bella no sabes cuanto lo siento!!! espero en algo te haya ayudado mi artículo y lo que necesites cuenta conmigo… espero el parto-duelo haya sido lo que necesitabas para ir haciendo proceso… te abrazo fuerte!!! (Atentamente: Pamela)

  11. Isabel: que tremenda forma de vivirlo Isabel… el dolor de un hijo jamas se olvida, y ciertamente una parte de nosotras en verdad muere… sin embargo en honor a tu pequeño Luis Isaac, es importante comiences a darte un espacio de cuidado para trascender el duelo, conectarte con tu Isabel que sí tiene muchas razones para estar acá, para disfrutar de la vida y seguir con tu familia terrenal. Ellos también se merecen a una mamá y esposa sana… tú te mereces sentirte nuevamente feliz… y es posible! transita el duelo en compañía de alguna terapia que te contenga y te ayude a ver lo que tanto cuesta ver muchas veces… el aprendizaje de lo que vino Luis Isaac a enseñarte, para que lo aprendas en ésta vida, y seas más feliz… te abrazo fuerte! (Atentamente, Pamela)

  12. Silvi:
    Que rico que te sirvió! sin duda no hay tiempos para superar una perdida… mas bien cada una desde el corazón necesita ir permitiéndose vivirlo, procesarlo y desde ahí… sanar… estar en paz, siempre con nuestros hijos viviendo adentro de nosotras… desde esa paz, volver a buscar un bebé se siente tan distinto… nos lo merecemos! te abrazo! (Atentamente: Pamela)

  13. Gracias! Que lindo leerte y encontrar este post el día de hoy. Hace 3 años atrás estaba esperando el procedimiento quirúrgico que me sacaría a “mi puntito” despúes de saber que ya no habían latidos. Es una pena tenue pero latente que se recuerda a diario.

  14. Gracias Pame. Actualmente ya estoy mejor. Mi duelo ya es mas llevadero. Agradezco enormemente existan estas páginas. Les abrazo muy fuerte a todas ustedes.

  15. Tan cierto todo lo que expresas, tan cierto…….Mañana va a hacer 1 año que nacieron mis mellis Justina y Trinidad con 23 semanas de gestación, estuvieron en neo poquitos días y partieron al cielos mis hermosas. Es inspoportable el dolor, tan intransferible los sentimientos que sólo quien han pasado x algo similar creer puede llegar a entender algo de lo que sentimos. A los dos meses me diagnosticaron utero bicorne, por lo cual las mellis nacieron pues no tenian mas lugar. El doc menos dijo que es posible nuevos embarazos, y rezar p q sea uno solo…como si fiera facil no?…. a los 4 meses quedè nuevamente embarazada. De mi tercer hijo, que naciò de 26 semanas Bernardo, 20 dias en neo, hermoso, y partió con sus hermanitas. Estoy destrozada, te ahogas de pensarlo, trato de quedarme con lo feliz que me hicieron. Los amo y extraño cada instante.-

  16. Hola…todas sus historias me calan en lo profundo de mi corazón… EsperabaEspero mellizos Bastian y Mateo, lamentable a la semana 24+4 muere Mateo, fuí a control de rutina y el doctor me dice un bebé no tiene latidos. Pensé que era un error que el ecógrafo estaba malo, me internaron y luego se confirmó con una Doppler…
    Hoy con 30 semanas de embarazo llevo en mi vientre un bebé muerto y uno vivo que crece sano mi Bastian.
    Me da tanta nostalgia mi situación yo llevo 2 bebés en mi vientre aún y nadie te entiende todos me piden que lo supere, que yo soy fuerte, que tengo dos hijos mas. No quiero que llegue el día del parto porque solo llegaré con uno de mis mellizos a la casa.
    Agradezco este espacio

  17. Gracias Natalia por tu testimonio y por confiar en Mamadre, aquí siempre encontrarás un espacio para poder compartir, leer, escribir y la compañia de una gran tribu. Te enviamos un gran abrazo, fuerza y amor para recibir a Bastián y honrar a Mateo desde el amor para siempre. Cuenta con Mamadre.

  18. Mi florencia partio a las 30 semanas… mi cuarto embrazo luego de haber tenido tres varones… hacía 8 meses mi madre habia muerto de un cancer fulminante… florencia llego a darme vida… luz y colores… pero el destino no quiso que estuviera entre mis brazos… y Dios la regreso al cielo… un dolor gigante… cn el actuar de toda la gente de mi alrededor… entendi que solo florencia y yo sabiamos que significaba este proceso… y empezamos a caminar juntas en diferentes dimensiones… ahora lo que piense la gente no es de importancia… saber que muchos la olvidaron tampoco… pero mi princesa me acompaña cada dia… duerme abrazada a mi… siento su precencia siempre a mi lado… yo le hablo y ella me escucha… nos amamos en una complicidad exclusiva de nosotras… el dolor se ha transformado… aveces viene el pq… pero rapidamente me respondo… tuvo que ser asi… y siento que ella esta en brazos de su abuela regaloneando… abrazos de luz a todas las que han vivido esta experiencia… vivan el duelo… y no esperen nada de otro… pq el que no lo ha vivido jamas lo entendera…

  19. Hoy ha caído en mis manos el link de tu publicación de manos de mi hermana. Me has emocionado profundamente. Muchas gracias por tus palabras, y muchas gracias por ayudarnos a superar nuestro dolor.
    Vivo a 3000 kilómetros de mi familia, y en octubre vinieron mis padres a visitarnos. Esperábamos una “gambita” que estaba ya de 7 semanas. Vino mi madre a ver la ecografía muy ilusionada, y tanto ella como mi marido lo pasaron muy mal. Yo fui mucho más fuerte de lo que había imaginado. Los intenté consolar, siempre teniendo en cuenta que es cierto aquello que dicen de que las malas cosas en la vida ocurren solas, pero lo que pasa en nuestra vida es el fruto de cómo reaccionamos nosotros ante ellas. Así que intenté estar triste sólo lo necesario porque además no quería que mi niña de dos años me viera triste y se preocupara.
    En diciembre volví a quedarme embarazada, pero otra vez a las 8 semanas volvimos a saber que nuestro “caracolito” no tenía latido de corazón. Esta vez yo estaba sola en la consulta, y al salir no pude más que llorar y enfadarme un poco con la vida y las cosas malas que vienen a ella. De nuevo hice lo mejor que pude en esta situación, que es ser optimista y positiva.
    Es cierto, como dices, que el tema del aborto es aún un tema tabú en la sociedad. A mí me ayudó mucho durante el primer aborto saber que es una situación bastante frecuente, y que no se trata de que yo haga algo mal o que yo tenga más dificultades que otras personas para llevar a cabo un embarazo. Es decir, me ayudaron mucho aquellas personas que contaron sus experiencias, porque hicieron menos desconocida para mí una situación que además de triste, asusta mucho por no saber qué te va a pasar a nivel físico. Por ello no dudo en hablar de esto con mis amigas, con mujeres que pueden pasar por lo mismo que he pasado yo algún día, y quienes pueden acudir a mí si necesitan consejo, información, o lo más importante, un abrazo fuerte y largo.
    Siempre nos queda el consuelo de que “podría ser peor”. La primera vez, compartí habitación en el hospital con una refugiada siria en el séptimo mes de embarazo. No tenía ni zapatillas para andar en el hospital, y estaba sola. La acompañamos todo lo que pudimos, y le dimos unas zapatillas. La segunda vez, compartí habitación con una mujer que estaba embarazada por primera vez. Su pareja es militar y tienen difícil esto de estar juntos en el momento adecuado. Tenía mucho miedo, y yo le conté mi experiencia anterior. Al hablar con ella se empezó a sentir mejor e incluso dejó de sentir dolor. Siempre me ha ayudado mucho saber que puedo mejorar la situación de los demás, con un gesto o una palabra. Pero no hay suficiente consuelo para la pérdida de un hijo. Sólo hay aceptación.
    Yo me equivoqué al intentar “ignorar” que me ha pasado esto. En pensar que como casi no eran ni un feto, no debía tenerlos en consideración. En no llorar lo suficiente. En ser fuerte por los demás. Pero gracias a tí sé que debo nombrar a mis bebés, tenerlos en cuenta en mi historia familiar, darles un adiós y llevarlos siempre en mi corazón.
    Muchas gracias

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