Doulas: Reconectándonos con nuestra Maternidad

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Por Lucía Lecaros

Cuando llegamos a la maternidad a muchas mujeres nos pasa que descubrimos un mundo nuevo del que poco o nada conocemos. Desde la gestación nuestra mente y cuerpo comienzan a experimentar una serie de transformaciones en medio de las cuales se vuelve fundamental encontrar una guía que nos ayude a traducir y entender qué nos pasa, evitando así caer en una espiral emocional  que nos lleve directo a una depresión posparto o a simplemente a bloquear la dimensión más profunda de nuestra naturaleza reproductiva.

Y aunque hoy en día el acceso a la información no es un impedimento, pareciera ser que progresivamente estamos perdiendo la conexión con el conocimiento de nuestros procesos vitales, desconectándonos a pasos agigantados del instinto materno. Tal parece que el exceso de recursos nos ha hecho perder el foco en lo esencial, perdiendo el norte a dónde debemos caminar durante este momento tan importante para nuestra vida y la de nuestros hijos.

Pues bien, en este punto es dónde entra a jugar un rol crucial la doula. Las doulas son mujeres experimentadas, que conocen la fisiología femenina (sobretodo vinculada a la gestación, parto y lactancia) y que se encargan de acompañar a otras mujeres en el camino de su maternidad, empoderándola para tomar decisiones conscientes e informadas, protegiéndola del ambiente que muchas veces las puede cargar de inseguridades y miedos, y dándoleseguridad, calma y apoyo en los momentos que más lo requiera.

imageLas doulas no son personal del área de la salud, no son matronas ni ginecólogos, pues su labor no se centra en actuar en un plano físico, sino que más bien se enfocan en la emocionalidad y espiritualidad de la futura madre. Por lo mismo, quienes buscan ser acompañadas por una doula deben sentirse seguras con ellas, tiene que generarse la confianza y calidez necesaria para que la relación fluya sin aprensiones en ninguno de los dos sentidos.

Para profundizar un poco más es preciso remontar a los orígenes de lo que hoy se conoce como el fenómeno doula. En la década de los ’70, los médicos John Kennell y Marshall Klaus estudiaron en hospitales Guatemala cómo la presencia continua de una acompañante femenina con una experiencia positiva sobre su propio parto reducía significativamente las intervenciones y medicalizaciones en torno al parto. Este hallazgo se explica en que al estar en contacto con una mujer que conocía  a lo que se potencialmente enfrentaría en el momento del parto, permitía bajar los niveles de ansiedad y estrés, permitiéndole confiar en la naturaleza.

Posteriormente los doctores Kennell y Marchall repitieron sus estudios en Estados Unidos, llegando a las mismas conclusiones, dando inicio con ello al fenómeno doula que hoy alcanza a gran parte del mundo.

 

Una Guardaespaldas llamada Doula

Hace unos meses estuvo presente en nuestro país el destacado obstetra francés Michel Odent, presentando en una serie de conferencias los últimos avances en área de la salud primal y dedicando una de sus cuatro ponencias en exclusivo al fenómeno doula.  En ella relató diversas experiencias en nacimientos acompañados por doulas,  compartiendo las conclusiones sobre el cómo ha de enfocarse su rol y el sentido principal que justifica y hace necesaria su labor.

Para Odent, más allá de lo que hace una doula es importante quién es doula: sus atributos personales, en términos de la capacidad de dar calma y confianza a la futura madre, si le aporta seguridad, si es respetuosa con los deseos de la madre, si es acogedora, etc. Además, en términos de conocimientos es fundamental que conozca la fisiología del parto y la lactancia, y que maneje primeros auxilios obstétricos, pues aunque sean excepcionales, nadie está exento de ellos y por tanto la doula siendo un agente clave debe estar preparada.

Por lo mismo, Michel recomienda que más allá de la formación de la doula dónde el énfasis se pone en estandarizar un método de trabajo (tratando de emular la preparación del personal de salud para alcanzar reconocimiento), quienes deseen convertirse en doulas deben asistir a sesiones informativas para adquirir conocimientos básicos que le permitan desenvolverse sin olvidar que su rol esencialmente es emocional.

 

En esta búsqueda de conocer más sobre el fenómeno en nuestro país nos contactamos con Macarena Mardones, doula reconocida a nivel nacional y co gestora de Ecología del Nacer un proyecto maravilloso que se dedica a difundir información relevante sobre el nacimiento inspirados por la visión de Michel Odent, y que por cierto son quienes lo trajeron a Chile a principios de este año.

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Macarena, eres una de las doulas pioneras en nuestro país, con una tremenda experiencia acompañando setenta partos y alrededor de cuatrocientas gestaciones/puerperios ¿Cómo llegaste al camino de convertirte en doula?

 

Los nacimientos de mis hijos me transformaron en doula. La primera vez que vi los ojos de Camilo, sentí que todo el universo estaba en esa mirada.  Me di cuenta que el nacimiento es el asunto humano que está más patas para arriba en nuestra cultura. Me dije “Todas la mujeres y todos los bebés tienen derecho vivir esta experiencia plenamente, sin sustitutos químicos”.  Lo vi como un asunto ecológico.  Una necesidad del Planeta.  Una vez que se da a luz con las propias hormonas y en intimidad, todo lo que sigue es más sustentable.  La lactancia se hace más fácil, etc.

Cuando nació mi segunda hija, aprendí que las que sabemos somos nosotras las madres y no los profesionales de salud.  El parto es nuestro.

¿En términos generales cómo describirías la labor de una doula?

La doula es una mujer experimentada que ha pasado idealmente por la experiencia de parir sin medicación y satisfactoriamente.  La doula conoce la fisiología del parto y acompaña desde el silencio y el “no hacer”.  La doula, idealmente, ha sido capaz de sacarse varias capas de condicionamientos culturales y ha salido del paradigma de “ayudar”, para entrar en el paradigma de “proteger” el parto.  El parto es un proceso involuntario, a cargo de las estructuras primitivas del cerebro.  No se puede ayudar un proceso involuntario.

En Chile pareciera ser bastante reciente la aparición de las doulas, al menos en términos de visibilidad. ¿Cuáles han sido las principales barreras en el ejercicio?

Intento nunca enfocarme en lo negativo… no pienso en términos de barreras…  De todas maneras, cuando uno se propone hacer algo que es pionero y totalmente contracultural, las estructuras más rígidas se resisten. A veces, me veo como si estuviera desafiando cosas tan arraigadas que es como una tarea titánica…  Ahí rápidamente, me enfoco en que hace tres años éramos 3 doulas en Chile y ahora somos cientos.  Hay tanto que celebrar! la información está circulando más rápido que nunca y las madres se están empoderando.

¿Cuáles sientes son las proyecciones de este fenómeno a nivel nacional?

Efervescente! Creo que esto no para.  Nos estamos multiplicando rápidamente y ojalá pronto podamos extinguirnos.  Una vez que las mujeres recordemos que para parir no necesitamos nada, ni a nadie, se producirá la verdadera revolución del amor.  Ese día la figura transicional de la doula, ya no será necesaria.

¿Qué le dirías a una futura madre que está pensando en buscar una doula?

Le diría que la doula es su guardaespaldas, la protegerá de cualquier estímulo que perturbe el proceso involuntario del parto.  Que elija a una doula auténtica, que idealmente haya pasado por la experiencia de parir naturalmente.  Le diría que la mejor doula para ella es la que la haga sentir protegida sin sentirse observada. Una doula, consciente de sus niveles de adrenalina, que practica el silencio y el “no-hacer”.  Y por último: una doula con sentido del humor!

En Chile, progresivamente  el fenómeno doula ha ido creciendo, floreciendo con ello cada vez más mujeres que sienten el llamado a seguir este camino, si estás interesada en esta información o buscas una doula para acompañarte te invitamos a visitar Red de Doulas en Chile

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Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

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