Dime qué te duele y te diré qué fruto seco tienes que comer

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Los frutos secos son un alimento muy completo, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye entre aquellos recomendables “para una dieta saludable”.

Aunque no adelgazan, ni por sí mismos curan ninguna enfermedad, los frutos secos pueden ser un complemento muy válido para combatir un amplio rango de dolencias o cubrir ciertas necesidades físicas.

Inspirados en toda la evidencia al respecto, especialistas consultados por el diario español El País elaboraron un listado con los diversos beneficios que tiene su consumo.

Eso sí, advierten que el problema no es tanto que los consumamos poco sino que los consumimos mal. En vez de comerlos como snack -es decir, fritos y con sal-, conviene más añadirlos a una ensalada, por ejemplo.

Tengo el colesterol alto: nueces, avellanas y almendras

Las almendras y avellanas contienen ácidos grasos monoinsaturados, esenciales porque ayudan a controlar los niveles de colesterol en la sangre. Si consumes 60 gramos al día bajas un 7,8% los niveles de colesterol. Y las nueces son el único fruto seco con grasas poliinsaturadas de tipo omega 3, las cuales, además de reducir el colesterol, rebajan la tensión arterial y previenen otras enfermedades del corazón.Las avellanas disminuyen los niveles de homocisteína, un aminoácido que puede dañar el recubrimiento de las arterias. Y los flavonoides (que se encuentran en la piel de las almendras) también cuidan el corazón.

Estoy estreñido: pistachos, macadamias y nueces

Las ciruelas son efectivas por su alto contenido en fibra (un 7,1%). Pues bien, los pistachos tienen un porcentaje aún mayor, un 10,6%. Le siguen las nueces (6,5%) y las nueces de Macadamia (5,3%), según la base de datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Las dietas altas en fibras vegetales, además, podrían reducir el riesgo de cáncer de colon.

Tengo sobrepeso: almendras, avellanas y nueces

Contrariamente a lo que se piensa, los frutos secos —en cantidades razonables— no están contraindicados en casos de sobrepeso. Se debe, sobre todo, a su índice de saciedad.

Estoy embarazada: maní y avellanas

Seguramente tu ginecólogo te recetó ácido fólico, que previene defectos durante las primeras semanas de gestación. Es bueno complementar con maní y avellanas, que son los frutos secos que contienen mayor cantidad de folato (la forma natural del ácido fólico).

Soy diabético: castañas de cajú, almendras, piñones y pistachos

Estos alimentos aportan una cantidad importante de oligoelementos (minerales que necesitamos en pequeñas cantidades): magnesio, manganeso, calcio, fósforo, hierro, potasio, cinc, cobre y selenio.

El magnesio es más abundante en estos cuatro frutos secos, y eso es bueno contra la resistencia a la insulina, lo que evitaría el desarrollo de diabetes. Y los pistachos tienen el récord de potasio, cuya carencia es un factor de riesgo para la diabetes.

Quiero prevenir la demencia: almendras y avellanas
almendras
Los frutos secos previenen el deterioro cognitivo, probablemente como consecuencia de todo lo demás. “Si protege de la diabetes, de la hipertensión, no engordan, mejoran la función del endotelio [tejido interno del corazón y los vasos sanguíneos]y la oxidación y la inflamación, se está favoreciendo la función cognitiva”, describen en El País. También influye la vitamina E, que se asocia a un menor deterioro cognitivo por la edad.

Mi piel está apagada: almendras y avellanas

La cualidad antioxidante de los frutos secos influye en todas las células del organismo, incluidas las de la piel: neutralizan los radicales libres, responsables del envejecimiento. La vitamina E aparece en estos alimentos y es fotoprotectora, antiinflamatoria y contribuye a curar heridas, entre otros beneficios.

Sufro menstruaciones difíciles: pistachos

Las vitaminas del grupo B son beneficiosas en el tratamiento de los síntomas del síndrome y la depresión premenstrual. El mejor es el pistacho, que con 1,7 mg / 100 g es el rey de la vitamina B6.

Quiero rendir más en el deporte: almendras

En 2014, unos investigadores del Instituto Nacional de Medicina Deportiva de China hicieron un curioso estudio: pidieron a un grupo de ocho ciclistas bien entrenados y dos triatletas que consumieran cada día 75 gramos de almendras. Y a continuación llevaron a cabo un seguimiento de sus evoluciones en una pista de ciclismo, en sesiones de 20 minutos. Después de 10 semanas, habían incrementado la distancia recorrida en ese periodo de tiempo en 1,7 kilómetros de media. Las almendras, concluyeron, “regulan las reservas de carbohidratos, la capacidad antioxidante, el transporte del oxígeno y el metabolismo”.

 

Fuente: El País.

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