Los hijos tienen derecho a amar a su papá

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No importa lo que las madres pensemos sobre el padre de nuestros hijos, es su padre y ellos lo aman, no importa si él no vive la paternidad según nuestras expectativas, ni si no fue la pareja que esperábamos o el hombre que soñáramos. No importa si no lo ve todo lo que quisiéramos, o si no lo cria como se supone que se debería hacer, lo que importa es tender el puente entre ellos, es ser el medio, facilitar el camino para su encuentro, más aún cuando hablamos de padres separados, lo que nosotras como mujeres, como madres deseemos no importa, lo único que realmente importa es que ese hijo, que esa hija sepan que pueden amar a su padre libremente y sin reparos, sin temer ser reñidos por su madre, sin que la manipulación de sentimientos entre en el camino del amor infinito e irrenunciable que un niño o niña tiene hacia su padre

No hay mejor regalo que podamos darle a nuestros hijos que su carita de emoción al darle su regalo a papá, regalo que hizo con mamá, que de seguro compró y hasta eligió mamá, porque ellos no tienen porque pagar los costos de las relaciones de los adultos, porque ellos no tienen que aprender ni ahora ni nunca que el amor debe limitarse para que mamá o papá no se sientan mal … Nunca les quitemos la magia de amar y adorar a sus padres si así lo quieren, ya llegará el momento en que ellos mismos descubrirán lo que realmente son o no son, el momento en que dejarán de ser sus héroes, esos gigantes todopoderosos que tanto los aman, y los verán reales en sus virtudes y errores, ese momento llega siempre, para madre y padre, pero es muy importante que llegue por su propio discernimiento y no por las palabras o las frustraciones de la madre ..

Y es que si hay algo que he aprendido con la maternidad es que amar, guiar, ser maestra de otra vida implica dejarlos crecer y amar en total libertad, amar como quieran y a quienes ellos quieran en la forma que lo deseen, porque nunca podremos evitar que así ocurra, porque ellos son seres únicos, diferentes a nosotros y tienen el derecho de amar a madre y padre con todo y a pesar de todo, que nunca tus palabras o tus gestos menosprecien al otro, si estás dispuesta a dar tu vida por ellos, entonces haz hoy algo mucho más sencillo, acepta a su padre, tal como es, entiende que ese padre también tiene su historia, sus heridas, sus miedos y aprehensiones, y que hace lo que puede con las herramientas que tiene, aunque a veces pareciera que no hace nada, aunque quizás ni siquiera esté, y es que quizás tú no lo sepas, pero humillar o hablar mal del padre ausente o el padre que hace poco o nada deja una herida muy profunda en el corazón de cada niño o niña, porque ama sin condición a alguien que mamá, su referente en el mundo, dice que hace las cosas mal.

Y es que es probable que nunca necesitemos dar la vida por nuestros hijos e hijas, pero dejarlos amar en libertad es lo que sí podemos entregarles, porque eso también es crianza respetuosa, no sólo dar pecho o postear, criar desde el respeto implica respetarlos a ellos y sus procesos, y sus cariños, y sus amores, acepta al padre de tu hijo, acéptalo como es, agradece que esté, porque aunque quizás no esté, tú de una u otra manera lo elegiste, y aunque quizás ahora te arrepientas así fue, y acéptalo y hónralo permitiendo que tus hijos lo nombre y amen, porque es gracias a ellos que este niño o esta niña está hoy junto a ti dándolo luz y alegría a tu vida… Que sí, es cierto la paternidad no es solo poner los genes, vale, pero no tienes porque hacer que tus hijos carguen con ese peso, así lo explican desde las Constelaciones Familiares en este artículo .. Déjalos disfrutar de su niñez, dale a su padre el espacio que merece (si él no lo toma ese ya es su asunto) ya sea en la práctica o al menos en la mente de tus hijos e hijas, para que el día de mañana tu hijo pueda ocupar en su propia paternidad el espacio que le corresponde y sepa que ser padre una tarea de amor cotidiana.

Yo por mi parte, y aunque hace un año ya el padre de mi hijo y yo ya no somos nada más que padres, hoy lo honro y lo saludo porque, a pesar de todo, y contra todo, nuestras almas se eligieron para la ma/paternidad, porque aunque he renegado de él millones de veces nada es comparable a la alegría y emoción  de mi hijo al compartir hoy con su padre en nuestra casa, esos minutos de libre amor donde pudo él, pequeño inocente, desplegar todo lo que siente por su padre sin sentir el peso de mis propios prejuicios, ese momento vale más que todo, ese momento es amar, ese momento es la maternidad, la crianza respetuosa, la entrega máxima y desinteresada… Hoy honro a todos los padres, al mío que nunca estuvo ni en mi vida ni en mi libertad, a todos, a cada uno… Simplemente porque quiero devolverles su rol para que mañana mis hijos puedan ser lo que quieran sin el peso del desamor, porque no poder reconocerte a ti mismo que amas a tu padre y no poder decírselo a mamá te puede marcar para siempre.

 

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista.
Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños.
No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión.
Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso.
Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías.
@jbruna
jenny@mamadre.cl

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