Desarrollo del lenguaje hasta los 12 meses

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Desde que sabemos que estamos embarazadas, buscamos información que nos permita potenciar la salud integral del bebé que estamos gestando y uno de los aspectos relevantes del desarrollo es la comunicación y el lenguaje. ¿Cómo surgen?, ¿cuál es el desarrollo esperado?, ¿cuándo preocuparnos?.

El objetivo de este breve artículo es ayudarnos a responder estas preguntas, teniendo como centro la promoción del apego seguro (tema para otro artículo).

 

¿Cómo surgen la comunicación y el lenguaje?.

Desde las neurociencias[1] se sostiene que, durante el último trimestre del embarazo, se desencadenan una serie de sucesos en el cerebro del bebé que permitirán la aparición de la habilidad vincular y de la comunicación no verbal. Dichos procesos neurobiológicos, en conjunto con  los cuidados amorosos de los padres, tales como caricias; discurso variado y abundante; expresiones faciales; cobijo y cercanía; respuestas sensibles a las necesidades del bebé, darán paso al despliegue de la comunicación y el lenguaje. Así, la primera muestra de estas habilidades comunicativas es la sonrisa social(alrededor de los dos meses). A partir de ella, el desarrollo del lenguaje, verbal y no verbal, progresará significativamente.

 

¿Cuál es el desarrollo del lenguaje esperado?.

 

Podemos decir que éste varía entre bebés, aunque deberíamos estar atentos a ciertos hitos generales relevantes.

 

Desarrollo hasta los seis meses:

Alrededor de los dos meses surge la sonrisa social, muestra manifiesta de que el bebé desea comunicarse con el otro (pero no olvidemos, que el bebé se comunica con nosotros desde que nace, a través del llanto, miradas y corporalidad). Esta sonrisa evidencia que el desarrollo de habilidades comunicativas no verbales y de la habilidad vincular van bien encaminadas.

 

El bebé emite variados sonidos que acompañan sus rutinas de juego o comunicación con sus más cercanos, todo ello acompañado de gestos y miradas atentas a su entorno y cuidadores. La niña o niño reconocen la voz de sus cuidadores primarios y se calma, más aún cuando es cobijado. Existe respuesta frente a los estímulos auditivos, buscando la fuente sonora.

 

Entre los seis meses y el año:
Se hace cada vez más evidente el deseo de comunicarse, a través de sonidos o cadenas de sonidos. El balbuceo se hace más rico en entonación y abundante.

 

Cerca del año, se espera que surjan las primeras palabras con significado claro, por ejemplo, “mamá”. Previo a llegar a esta palabra, el niño o niña habrá jugado varias veces con las sílabas mamamama, hasta llegar al bisílabo.

 

Estas palabras serán usadas en contextos específicos. Llamará “mamá” cuando tenga hambre, susto, etc. Otras veces balbuceará series de sonidos, sin un significado claro, mientras juega y será porque le encanta escucharse e imitar el lenguaje del adulto.

 

En este período es muy positivo jugar con el niño o niña buscando que nos imite. Actividades recomendables son cantar canciones sencillas y entonadas, jugar con palabras durante las actividades de la vida diaria, jugar con secuencias de sílabas sencillas o jugar a que imite movimientos.

 

Alrededor a los ocho meses, surge el temor a los extraños. El niño o niña se aferrará a sus cuidadores frente a desconocidos, lo que demuestra su deseo por ser más selectivo.

Desde el año en adelante:

La expresión oral se verá potenciada. El número de palabras irá en aumento (papá, tata, pepe, etc.) para señalar objetos, personas o estados (“tuto” por sueño, “pipi” por auto). El niño o niña jugará creando cadenas de sonidos, que la mayor parte de las veces, no será comprendido por usted. Esto no tiene importancia. Dichos juegos son fundamentales en el desarrollo lingüístico. Su lenguaje aumentará paulatina y significativamente.

A los dos años, utilizan múltiples palabras y ya se espera que comience con el uso de oraciones cortas, de dos palabras inicialmente, hasta llegar al manejo de un lenguaje que le permitirá conversar con mayor facilidad a los tres años.

¿Cuándo preocuparnos?

Nombraré lo que me parece más relevante. La base del desarrollo del lenguaje es la intención de comunicarse, que se expresa a través de la expresión oral y el lenguaje no verbal. Si un niño no manifiesta señales de interés por relacionarse con otros, expresada por la falta de mirada recíproca en la interacción, acompañada de ausencia de expresiones, será mejor consultar a un fonoaudiólogo o fonoaudióloga.

Otro factor a tener en cuenta, es la dificultad para comprender el mensaje, que podría reflejar dificultades en la comprensión auditiva del lenguaje las que, generalmente, van acompañadas de un compromiso en la expresión (escasa, poco inteligible).

Por último, aunque hoy en día, detectada tempranamente por los exámenes auditivos que se realizan previo al alta del recién nacido, está la falta de respuesta a estímulos auditivos, que podrían reflejar dificultades auditivas.

MONICA PONCE QUIROZ

FONOAUDIOLOGA

DIPLOMADA EN TRASTORNOS ESPECIFICOS DEL LENGUAJE,

NEUROPSICOLOGIA INFANTIL Y PROMOCION DE APEGO SEGURO

mponceq@hotmail.com.

[1] Amanda Céspedes, Educar las emociones Educar para la vida.

Acerca del autor

Fonoaudióloga Universidad de Valparaiso egresada en el año 2001. Con más de 14 años de labor profesional, 10 de los cuales fueron hechos en el Sistema de Salud Pública. Experiencia en la práctica de exámenes auditivos en niños, atención de niños y niñas con Trastornos del Lenguaje y la Comunicación, además de haber sido encargada de programa GES en Hipoacusias del adulto mayor. Diplomada en Neuropsicología Infantil, Trastorno Específico del Lenguaje y Promoción de Apego Seguro.Feliz mamá de Josefina y Arturo. correo electrónico: mponceq@hotmail.com/ teléfono: +56983606010/ alapa.cl

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