Depresión post parto: vivir el día a día sin morir en el intento

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En un artículo anterior hablamos de los aspectos más importantes que debemos conocer acerca del tratamiento médico farmacológico de la depresión en las mujeres embarazadas o puérperas.

Ahora, si bien los fármacos muchas veces son necesarios, en mi opinión, constituyen sólo una parte del tratamiento.

Es real que ciertos medicamentos tendrán un impacto importante en los síntomas y muchas veces me ha tocado escuchar de una mamá en tratamiento: “cómo no me los tomé antes, ¡siento tanto alivio de que la angustia haya pasado!”, o “¡por fin estoy pudiendo reírme y disfrutar a mi guagua!”. Sin embargo, es ilusorio pensar que con sólo ingerir una pastillita al día podemos controlar totalmente una función tan compleja y multifactorial como el ánimo.

El tratamiento debe incluir medidas de apoyo a la madre en otros ámbitos más allá del biológico. Hemos discutido ya que este se trata de un período complejo y llenos de desafíos, un camino que se hace mucho más difícil de recorrer si se está sola, por lo que el rol de la red de apoyo es fundamental si buscamos una mejoría total y permanente.

¿Qué más podemos hacer?

Algunos consejos para sumar al tratamiento médico o para poner en práctica en caso de que los fármacos no sean necesarios podrían ser:

  • Si es posible asiste a la cita médica con tu pareja. Ésta podrá comprender mucho mejor tus cambios anímicos si tu terapeuta se los explica en detalle. Además podrá aportar con su visión del problema y quizá entre todos sugerir cambios o negociaciones que puedan beneficiarte a ti y al bebé.
  • Intenta practicar una higiene del sueño. Es difícil por los requerimientos nocturnos que pueda tener tu hijo aún, pero es importante aprovechar al máximo sus períodos de sueño tanto diurnos como de noche para descansar tú lo que más puedas. No es recomendable quedarse expuesta mucho rato a pantallas (celular, ipad, notebook) ya que éstas hacen más difícil la conciliación de sueño. Ya habrá tiempo de retomar esas series y películas nocturnas.
  • Cuídate en la alimentación. La depresión puede aumentar o disminuir tu apetito, por lo que más allá de comer por hambre, fíjate en lo que estás consumiendo, para evitar quedarte corta en tu aporte nutricional. Intenta siempre tomar un desayuno sano y abundante, y durante el resto del día ten a mano porciones de snacks fáciles de comer (frutos secos, ensalada de frutas, barras de cereales, yogurt, etc).
  • Intenta salir con tu bebé si el clima te lo permite. Es cierto que cuesta, hay días en que uno sólo quisiera quedarse acurrucadita en pijama, pero verás que puede hacerles bien. La ciudad y tu barrio se puede re-descubrir cuando sales a caminar con calma, a velocidad de coche o de porteo. Aprovecha tu especial sensibilidad. Si tienes una plaza cercana, instálate un rato, siente el viento en tu cara, los pájaros en los árboles, habla con tu bebé, muéstrale el mundo! Hazlo especialmente los días de sol. La energía y luminosidad del sol es muy terapéutico para el bajón anímico.
  • Intenta también salir sola, si te nace hacerlo. Aprovecha si tienes a alguien que te apoye con el cuidado de tu bebé. Las primeras semanas puede hacerse difícil, pero prueba ir a darte una vuelta a la manzana. Respira. Cada mujer es distinta, pero a muchas les sirven unos 10-15 minutos de exclusividad con ellas mismas. Puedes salir a caminar, a comprarte algo rico para comer. Puede ser en el momento del baño también. Si tu bebé duerme y/o alguien lo puede cuidar aprovecha de darte una ducha larga, quizá quieras darte un masaje con aceites o cremas de olores que te agraden.
  • Busca apoyo en otras mujeres, ojalá madres. Si no cuentas con una red cercana de amigas, hermanas, cuñadas, busca algún grupo de crianza. Hoy en día hay variados talleres, círculos y actividades que reúnen a madres con inquietudes similares, que pueden constituir un apoyo increíble. Averigua las actividades que ofrece la liga de la leche en tu comuna, son gratuitas y muy útiles.
  • No te exijas con las actividades de la casa. No te exijas si hay días que quieres quedarte en pijama y no recibir a nadie. Pídele a tu pareja que se haga cargo de acomodar o postergar para más adelante las visitas para que no termines exhausta. Redistribuyan las responsabilidades de la casa, por unos meses puede ser el otro el que pague las cuentas, vaya al supermercado o feria, se encargue de los controles médicos de tus otros hijos, etc.
  • Nunca, NUNCA te compares con otras madres. Es muy tentador hacerlo, pero no conoces el mundo emocional íntimo de las otras mujeres. Cada una lo vive en su estilo, con sus recursos y cojeras propias, pero todas con el máximo amor que pueden. No te critiques ni culpes.
  • Tanto si das lactancia o no, evita el alcohol. Este puede aumentar tu labilidad emocional en este periodo tan sensible, además de interactuar de mala manera con los fármacos que puedas estar tomando. Es aconsejable también suspender la cafeína, la nicotina y el consumo de cannabis.
  • Puedes buscar apoyo psicológico si te hace sentido, te beneficiará bastante si se basa en apoyarte y contenerte. El puerperio es un período de gran introspección en que una psicoterapia bien guiada puede ser un gran regalo para ti y tus hijos. Las psicoterapias, a modo muy grueso, se basan en dialogar con otra persona en busca de un mayor bienestar emocional, social y relacional, y aunque soy de la idea de que mientras mayor conciencia tengamos de nuestras sombras mejor, no siempre este es el momento óptimo para todas de remover viejas y dolorosas heridas. Sigue lo que te dicte tu intuición y busca un terapeuta de confianza si decides emprender este tipo de tratamiento.
  • Busca otras opciones terapéuticas que te hagan sentido con profesionales confiables y recomendados. Hoy en día hay una variada oferta de terapias naturales o de otras corrientes medicinales que pueden ser un buen apoyo (terapia floral, medicina antroposófica, entre otras otras)
  • Evita situaciones que sabes que para ti sean altamente estresantes. Cada una sabe dónde le aprieta el zapato. Intenta identificar circunstancias que te generen especial ansiedad o irritabilidad y por al menos un tiempo no te expongas a ellas.
  • Busca momentos de practicar técnicas de relajación. Puede ser escuchando música, mantras, respirando un par de minutos al día. Puedes probar actividades que incluyan a tu bebé, el yoga post-natal puede ser una de las mejores maneras de mantenerse físicamente activa y al mismo tiempo fortalecer el vínculo con tu bebé.
  • Ten siempre en mente a quien llamar en caso de urgencia, sobretodo en momentos de mucha angustia. No tengas temor de pedir ayuda.
  • Y quiérete, por sobretodo cuídate y quiérete. Hazte cariño de la manera que se te ocurra. No te exijas. Ten siempre presente que la maternidad perfecta no existe y que por alguna razón tu hijo te escogió para llegar a vivir su vida contigo y que aunque a veces sientas que puedes cometer errores a él no le importan…te ama por sobre todas las cosas y lo mejor para él es verte bien a ti. Si te sientes deprimida, el primer paso es reconocerlo y pedir ayuda. Paciencia, con la ayuda adecuada pronto tu ánimo mejorará y podrás por fin disfrutar en plenitud…
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Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com

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