Déficit Atencional: más libertad menos medicamentos

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El Trastorno de Déficit Atencional con o sin hiperactividad (TDAH–TDA)  se ha transformado en un diagnóstico muy recurrente en niños y niñas en los últimos años. Y por tanto, una gran preocupación para padres y madres que ven en esta condición una dificultad para el desarrollo “normal” de sus hijos o hijas, haciendo crisis en la edad escolar.

Se distraen fácilmente, son  impulsivos y les cuesta prestar atención, son los adjetivos utilizados para caracterizar a estos chicos y chicas como una forma de explicar su dificultad para “encajar” en un sistema educativo que les exige permanecer durante extensas jornadas escuchando a  un profesor o profesora que debe diseñar un proceso de enseñanza-aprendizaje para 45 niños y niñas, por tanto a 45 cerebros distintos.

 

Una mirada distinta

Hace muchos años, en la época de las cavernas hombres y mujeres debían utilizar todas sus habilidades para poder sobrevivir en ambientes inhóspitos y desconocidos. Debían tener una actividad motora relativamente rápida para encontrar comida y refugio (hiperactividad). También cambiar su atención de un estímulo a otro y estar alertas ante posibles depredadores (distracción). Finalmente, responder rápidamente a sus instintos para enfrentar cualquier amenaza inminente (impulsividad). (Jensen et al.,1997)

Desde 1960 aproximadamente hasta la actualidad,  hombres y mujeres que un día fueron considerados los más fuertes del pueblo son catalogados como Déficit Atencionales.

Más allá de entrar en la discusión de la existencia o no del TDAH como una patología o como parte de un espectro de diferencias neurológicas que existen en la raza humana. Tomas Armstrong en su libro titulado “Neurodiversidad: en el salón de clases” nos invita a replantear las características de  Distractibilidad, impulsividad y desatención  desde lo positivo como son la “vitalidad”, “divergencia” y “espontaneidad”, en otras palabras: personas creativas y curiosas.

Bajo esta lógica y planteando la diferencia como aporte y no como un problema,  es que podemos proyectar a nuestros hijos e hijas con una mirada que encuentre espacios amigables con sus potencialidades. Espacios llenos de estímulos, de alto contenido emocional, que estimule la creatividad, con situaciones novedosas y que involucren frecuentes cambios de estado.

Es así como se hace imprescindible que tanto padres, madres, educadores y cada uno de quienes formamos parte del proceso de aprendizaje de estos niños y niñas nos hagamos parte de su mundo e intentemos comprender cuales son las formas y las necesidades que poseen al momento de construirse académica,  artística,  deportiva y socialmente.

 

Algunos consejos

Los niños y niñas diagnosticados con TDAH están en gran desventaja, con respecto a sus pares, en ambientes de aprendizaje que requieran la mantención de la atención por grandes periodos no así, cuando se les permite desarrollar su imaginación y curiosidad.

El manejo de estos ambientes (sea en el colegio o en la casa) son los que nos permitirán lograr aprendizajes significativos. Es así que cada vez que sea posible las estrategias de aprendizaje deberían considerar:

  • Darse en segmento cortos y dinámicos
  • Dar instrucciones simples y fáciles de comprender
  • Colocar una silla “mecedora de lectura” en una esquina.
  • Utilizar pelotas para “liberar” tensiones (pelotas de espuma)
  • Realizar tareas en diferentes lugares y posiciones
  • Permitir que niños y niñas se paseen mientras estudian.

Estamos todos y todas llamados a cambiar el paradigma desde el que miramos el TDAH y valorar la vitalidad, curiosidad y creatividad en nuestros niños y niñas como una forma válida de en la construcción del conocimiento. La actual ley de inclusión próxima a entrar en vigencia busca justamente esto,  desarrollar puntos de vista alternativos en la evolución de la realidad y de las formas múltiples del conocer. Es en este punto en que debemos poner especial énfasis, comprendiendo que el hecho de  “aprender distinto” no es igual a “no aprender”. Respetar sus tiempos es siempre la mejor opción.

 

Sofía González Cortés

Mamá

Fonoaudióloga

Universidad de Valparaíso

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista.
Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños.
No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión.
Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso.
Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías.
@jbruna
jenny@mamadre.cl

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