De nuestros temores como madres

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Es difícil imaginar a quien la inminente llegada de un hijo/a no le produzca cierta cuota de recelo o aprehensión. Son cientas las ideas, expectativas y emociones que toman lugar en nuestra cabeza cuando devenimos madres, desde que notamos el retraso en nuestro periodo menstrual hasta prácticamente todo el resto de la vida, y como todo gran desafío una de estas emociones incluye el miedo o temor.

Pero ¿desde dónde viene esta emoción tan habitual y para qué sirve?

El miedo es una emoción normal, variable en intensidad (pero en general de tonalidad displacentera), que aparece frente a la presencia de un peligro (real o imaginario), y que posee una vivencia corporal y otra mental. O sea, es la respuesta que tenemos todos los animales, incluidos los humanos, frente a la percepción de algo que amenaza nuestra integridad o equilibrio.

Las invito a hacer el ejercicio de pensarse cuando sientan que algo las atemoriza: “Esto que me está dando susto… ¿será bueno hacer algo al respecto?, ¿necesitaré tomar un poco de distancia para pensar bien las cosas?, ¿necesitaré huir para pedir ayuda y volver con refuerzos?, ¿podré prepararme para enfrentar esto y quizá gano “la pelea” y salgo fortalecida?, ¿por qué esta situación puntual me atemoriza tanto?” Seguro pueden aprender algo y salir fortalecidas.

Entendido así el miedo: ¡vaya que me parece normal llenarnos de temores ante este camino tan incierto, cansador, llenos de curvas y misterioso que es el ser madres!

La llegada de nuestros hijos/as implica una modificación profunda y radical en nuestra vida y en la medida que vamos de a poco adaptándonos a estos cambios podemos sentir cómo perdemos o arriesgamos nuestros equilibrios previos y esto obviamente atemoriza.

¿Y cuáles son los temores más frecuentes?

Desde mi experiencia clínica y personal, me ha parecido que los siguientes están dentro de los más frecuentes:

-El temor al cambio en general: sea que estemos en pareja o no, el recibir a un hijo/a en nuestra vida implicará que muchas cosas deban reajustarse y esto a veces asusta, sobretodo si uno se siente cómodo en las condiciones actuales. ¿Cómo cambiará mi cuerpo? ¿y mi relación de pareja? ¿mi casa? ¿mis prioridades? ¿mi vida social?

Temores durante el embarazo: que algo salga mal, temor al parto, a no tener suficiente leche, a no hacer un buen apego.

-Temor a no hacerlo suficientemente bien como madres: incluido el temor a dañar a nuestros hijos/as, a repetir errores que consideramos cometieron nuestros padres, a no saber estimularles en su crecimiento, a equivocarse irremediablemente, a fallarles.

-Temor a llevarse mal con los hijos/as: a ser recriminados por ellos en el futuro, o a que la relación se torne muy conflictiva, sobretodo en etapas complejas como son la edad en que presentan pataletas o en la adolescencia.

-Temor a no ser capaz de sostener económicamente a la familia: no sólo en los hombres, hoy las mujeres estamos totalmente activas en el plano laboral y el sistema social económico actual no ofrece las mejores alternativas para conciliar trabajo y maternidad. Para muchas mujeres que deciden acompañar a sus hijos en etapas posteriores al subsidio estatal esto significa hacerlo a costo de ganancias económicas o de sobrecargar a la pareja y eso atemoriza.

-Temor a no poder dosificar los tiempos: no dedicarles suficiente tiempo, o al contrario a sacrificar otras áreas de la vida y perder oportunidades de desarrollo.

-Temor a que algo les ocurra: haya sido uno antes más o menos aprehensivo con los riesgos, el tener hijos te re-sitúa tus miedos en planos de mayor relieve. Aparece el temor a las enfermedades, a los accidentes, a que alguien las pueda dañar. Creo que desde que se es madre, las medidas de seguridad toman un lugar en las prioridades que antes no existía o era menor. Cuando los hijos/as empiezan a salir solos este temor toma especial relevancia.

-Temor a que los niños/as sufran: tanto en el plano físico como en el emocional. Y aunque sabemos racionalmente que hay sufrimientos que no podremos evitarles en la vida, nuestro instinto siempre va a tender a querer protegerlos. Acá puede aparecer también el miedo a no estar para nuestros hijos, el miedo de que nos pase algo a nosotros que pudiera alejarnos de ellos.

Miedo a no volver a ser la misma: sobretodo en pleno período puerperal, en que nos encontramos totalmente transformadas y sumidas en el mundo sutil de las emociones.

Especial relevancia creo que tienen los temores de los primeros días, una vez que se llega a casa con nuestro bebé recién nacido, días en que se acentúa la sensación de vulnerabilidad. Este es un período especialmente complejo en que estamos recién empezando a conocernos con nuestro hijo/a y todo es nuevo para ambos. Son muy frecuentes el temor a que se enferme, a que deje de respirar durante la noche y el temor a no establecer una buena lactancia. Más allá de lo habituales y normales de estos temores, es importante tener apoyo para que éstos no crezcan a nivel de paralizarnos y aislarnos.

www.elblogdelola.com

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Algunos consejos para enfrentar temores en nuestra maternidad:

Normalizarlos y aceptarlos en nosotras. Escucharlos, quizá de algo nos están advirtiendo y es bueno mirar de qué se trata.

Pedir apoyo a nuestra red cercana. El que se nos active el miedo también se relaciona con la evaluación que hagamos de nuestros recursos, por lo que si contamos con buenos apoyos, la sensación de miedo se mantendrá más controlada.

Conversar acerca de nuestros temores con nuestra pareja o amigos permite gran alivio y la posibilidad de encontrar juntos mejores maneras de llevar o enfrentar esos pequeños o grandes miedos.

Confiar en nuestro instinto es clave. Si debemos tomar una decisión y “de guata” algo nos dice que no, más allá de lo que se espere de nosotras, o de lo que nuestra cabeza nos diga, escuchar esta señal del cuerpo, diferir la toma de decisión puede ser una buena opción.

-Informarse empodera. Muchas veces tememos lo que no conocemos. Leamos, conversemos, hagamos grupos, discutamos. Mientras más herramientas mejor.

Aprender a tolerar vivir con cierta dosis de temor. Es parte de la vida de ser madres!

-Trabajo de introspección, guiado o no. Los temores también estarán condicionados por nuestra propia historia, en parte con la percepción de nuestra experiencia con nuestra propia madre. Y en etapa de crianza temprana de nuestros hijos suelen activarse recuerdos o memorias que nos movilizan emocionalmente. Este es un buen periodo para trabajarlas, por ejemplo en terapia. Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender, decía Marie Curie. Conocer y entender nuestros miedos nos permitirá también a la larga empatizar mejor con los temores de nuestros hijos/as y ayudarles a ellos a comprenderlos, aceptarlos y enfrentarlos cuando sea necesario.

Practicar técnicas de relajación o meditación. Esto ayuda a enfocarse en el ahora, a conectarse con el cuerpo, a despejar la mente, a pensar mejor.

Buscar un equipo médico acorde con nuestras creencias. No enganchar con ciertos miedos del sistema actual, evitar contagiarnos de aprehensiones basadas en experiencias individuales y excepcionales.

-Si la vivencia de temor es demasiado intensa o perturba nuestro equilibrio personal o familiar, recomiendo consultar a un especialista.

El más valiente no es el que menos miedos tiene sino el que es capaz de reconocerlos e  irlos trabajando y enfrentando. Así se crece, creo yo.

El miedo, básicamente nos aleja del presente, poniendo el pensamiento y la energía en el futuro, en lo que “podría” pasar, alejándonos de lo que “está pasando”. El llamado es a enfocarse en el presente, contemplarlo, disfrutarlo mientras dure, como los niños/as, por ellos y ojalá con ellos. Entre todos y con amor podemos cuidarnos de esos monstruos que a cada uno le atemoricen.

www.hermanosdeltemplo.wordpress.com

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Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com

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