De cómo los probióticos le pusieron fin a los cólicos y nos devolvieron la vida de pareja

0

Tenía poco más de un mes y estábamos recién acostumbrándonos a nuestra nueva vida de padres cuando una tarde cerca del anochecer comenzó a llorar, a llorar y llorar sin consuelo, no tenía fiebre, ni hambre, no había que mudarlo, lo paseamos por horas, le cantamos, lo bañamos ¡Nada! Tres horas de llanto incontrolable, con los nervios de punta y el vientre apretado: mi bebé tenía cólicos, no podía ser otra cosa, y eso, confieso, eso sí que me aterraba, más que el cansancio y pasar el día entero amamantando, incluso más que los resfríos de invierno y es que esas cosas no tienen cura ¿Qué iba a hacer yo con mi gordo así llorando cada tarde?
Nos paseamos por todos los pediatras y especialistas posibles, con las ojeras por el suelo, el cabello desaliñado y un temor infantil a la oscuridad, los días pasaban y no lográbamos calmar sus cólicos, probamos con masajes, ejercicios, NADA daba resultado, nos estábamos volviendo locos, ya casi no dormía y me partía el alma ver a mi bebé sufrir sin poder ayudarlo ¿cómo era posible que no existiera ninguna solución?
Fue mi amiga, esa única amiga del colegio que compartía conmigo la travesía de la maternidad la que nos encendió las luces con los famosos probióticos que habían hecho desaparecer los cólicos de su hijo. Fuimos a visitar a su pediatra que resultó ser un hombre maravilloso que no sólo nos salvó, sino que también nos contuvo, se bancó mi llanto y desconsuelo y hasta el mal genio de mi marido, y nos explicó con manzanitas cómo el uso de probióticos en la alimentación de mi bebé podía cambiarnos la vida.

En medio de mi cabeza que zumbaba y rogando que este señor tan afable tuviese la receta mágica nos contó que una solución posible que ha mostrado bastante buenos resultados es el uso de algunos tipos de probióticos como el Lactobacillus reuteri. Esta bacteria modifica el funcionamiento del intestino del bebé y alivia el cólico en pocos días, ya que aunque no se sabe la causa que produce esta dolencia, se cree que podría deberse a un desbalance en las bacterias que existen en el intestino de los bebés y por eso se provoca el llanto, así estos probióticos en especial ese de nombre enredado que les conté recién, es capaz de competir por el espacio de otras bacterias dañinas impidiendo que ellas puedan crecer y generar infecciones, produciendo además sustancias beneficiosas en el cuerpo del bebé con propiedades antibióticas.
Salimos de la consulta decididos a probar, finalmente, se trataba de la tranquilidad de nuestro gordito y de la nuestra también, porque es verdad que la maternidad y que la crianza se vuelve cuesta arriba cuando aparecen los cólicos y el post parto se nos vuelve más oscuro. Los tres necesitábamos de corazón que estos bichitos como les digo, nos hicieran el favor de devolvernos las noches de calma y que mi guagua estuviera risueña y feliz.

La verdad no sé si fue efecto placebo, no sé si es que realmente este doctor mágico tenía razón, no sé si tuvimos suerte, pero a los pocos días de usarlos comenzamos a notar la diferencia, hasta que así, de repente por arte de magia llegó un atardecer sin llantos, llegó la noche y al fin nuestro hijo dormía feliz. Pedro y yo nos miramos cómplices y satisfechos, porque al fin nosotros podríamos volver a dormir, porque al fin volvía nuestra rutina agotadora pero hermosa, y esa noche nos besamos, nos pedimos disculpas por la falta de empatía de los días pasados y esa noche, así gracias al señor Lactobacillus reuteri volvimos a mirarnos con amor, dormimos abrazaditos los tres y nos olvidamos para siempre de los cólicos.

A veces amigas, es necesario que nos relajemos, que olvidemos los extremismos y las ideas preconcebidas, que recordemos que no hay una sola receta salvo el equilibrio y que lo más importante es la salud de nuestros hijos, pero también nuestra paz mental y emocional. No satanicemos tanto y disfrutemos más, que para eso es que somos mamás.
Si tu hijo tiene cólicos o reflujo, o si no puedes amamantar, consulta con tu pediatra, infórmate y elige siempre la mejor opción. Pueden ser mezclados en las comidas o solitos, no importa cuál forma elijas, lo cierto es que los probióticos pueden ser los grandes aliados para ponerle fin a los cólicos y recuperar la normalidad en tu vida.

Acerca del autor

Comments are closed.