Cuatro claves para detectar si tu hijo es víctima de bullying

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Por Carolina Sances, Psicóloga Infanto-Juvenil

Teresa se entera por el grupo de whatsapp de los apoderados del curso de su hija Laura, que una de sus compañeras organizó una pijamada para el próximo fin de semana. Al parecer, por lo que comentan los padres, todas las niñas fueron invitadas, pero al preguntarle a su hija, Laura nerviosa le responde que no sabe nada. Esto le confirma a Teresa, algo que venía sospechando hace tiempo por otras situaciones similares, pero que había minimizado pensando que eran cosas típicas de la edad: su hija Laura, de 11 años, era víctima de bullying por parte de sus compañeras. Ahora entendía los dolores de estómago por las mañanas y los domingos en la noche, su desánimo, la baja en sus notas y que haya preferido quedarse jugando con sus primas en la casa, en vez de ir al paseo de curso.

Es marzo, comienzan las clases y para muchos niños como Laura, significa retomar una pesadilla de la que lograron descansar durante las vacaciones y que puede tener consecuencia psicológicamente devastadoras para ellos. Me refiero a los niños y adolescentes que en sus colegios son víctimas de bullying. Y es que en Chile, la cantidad de denuncias que recibe la Superintendencia de Educación por este problema, es alarmante.

Y más preocupante es que por definición, la detección del bullying por parte de los adultos (papás o profesores) es muy difícil, porque suele darse fuera de su presencia y las víctimas normalmente mantienen silencio y no piden ayuda. Considerando además que  son situaciones que las víctimas no son capaces de detener solas, la responsabilidad de detectar tempranamente, detener la situación y así evitar que el acoso tenga consecuencias irreversibles o muy profundas en la víctima y sus agresores, recae en los adultos.

Para esto, es fundamental que seamos capaces de identificar este tipo de situaciones y reconocer señales de alerta  y factores de riesgo que nos permitan anticiparnos:

Algunas claves para ello….

1-Saber de qué hablamos cuando hablamos de bullying: como dice el psiquiatra Sergio Canals, “si todo es bullying, nada es bullying”, es decir, si no logramos definirlo, no podremos identificarlo y actuar de la manera más apropiada y brindarles así, tanto a la víctima como al acosador, el apoyo que  necesitan.

Bullying se define como el comportamiento agresivo o el acto intencional de hacer daño a otro, que se lleva a cabo de forma constante durante un período de tiempo y en el cual existe una relación interpersonal caracterizada por una diferencia de poder, ya sea físico, social, emocional o psicológico.

Existen varios tipos, entre los que están el bullying físico, el psicológico, el sexual y el social, que fue el que sufrió Laura.

Por lo tanto NO ES BULLYING un acto violento eventual y único; tampoco una pelea o un conflicto entre compañeros/as de igual fuerza y poder; tampoco lo es un juego brusco entre compañeros/as, si es que todos están de acuerdo con esa forma de comportarse en ese juego y, el que no lo está, tiene la posibilidad de salirse, siendo esto aceptado por los demás.

2-Reconocer los factores de riesgo que hay en ciertos ambientes escolares: Varias investigaciones muestran que fomentar en los niños la confianza con el mundo adulto, es una de las maneras de prevenir el bullying. Es así como en los colegios donde la relación de los estudiantes con los adultos es más bien distante, demasiado jerárquica y autoritaria, el riesgo de que existan casos de acoso, es mayor.

Debemos estar también atentos a los ambientes escolares donde se sobrevalora cierto estereotipo de belleza física, la capacidad de obtener determinado rendimiento académico, el poder adquisitivo para acceder a cierto estilo de vida, las capacidades en determinado deporte, etc., como criterios de pertenencia o exclusión de grupos. Esto se verá acrecentado en colegios donde se fomenta y valora la competitividad entre pares y, si bien esto no estará escrito formalmente, sí se pondrá en juego en las relaciones entre los estudiantes.

Asimismo, existe mayor riesgo de bullying en colegios que resuelven los conflictos mediante castigos y aplicación de normas y que no promueven la reparación y la reflexión por parte de los involucrados.

3-Poner más atención en ciertos cursos: Hay estudios en Chile que muestran que 5° básico es el curso donde  se detectan más casos de bullying.

4-Estar atentos a las características de nuestros hijos: Si reconozco en mi hijo/a algunas características que lo pongan en mayor riesgo de ser víctima de acoso (rasgos físicos o culturales distintos a los de la mayoría, capacidades físicas o psíquicas diferentes, baja autoestima, timidez, intereses muy distintos a la mayoría,  etc.), fomentar con él/ella una comunicación constante y cercana y poner ojo en sus relaciones sociales, en cuan cómodo se siente en el colegio, si muestra ganas de ir, en las variaciones en su rendimiento de notas, en su estado de ánimo, etc.

Asimismo, debo estar atento y mantener constante comunicación con los profesores, si reconozco en mi hijo/a características que lo ponen en riesgo de ejercer bullying contra otros. Estas pueden ser un bajo desarrollo de la empatía, falta de control de sus impulsos, conductas agresivas, un entorno familiar violento y también una imagen negativa de sí mismo.

Finalmente, no olvidemos que cuando se aborda el acosos escolar en el colegio, ya sea de manera preventiva o si se detecta algún caso, es la comunidad escolar entera la que debe mirarse a sí misma (profesores, directivos, apoderados, familias, estudiantes testigos, etc.) y recordar que los involucrados son niños y/o adolescentes, por lo que nos necesitan para seguir aprendiendo a vivir y vincularse de manera cuidadosa.

Recordemos siempre la importancia de no  enjuiciar a las victimas y, por más difícil que sea, tampoco a los acosadores, ya que estos últimos también necesitan nuestra ayuda y apoyo.

 

 

 

 

 

Acerca del autor

CONTACTO: carolina.sances@gmail.com .
TWITTER:@carolasances .

Consulta particular, talleres para niños y adolescentes y charlas y talleres para padres —–

Soy mujer, mamá de dos y psicóloga clínica, especialista en niños y adolescentes.
Interesada en la difusión de temas de infancia y adolescencia, busco acercar los conocimientos de la psicología a los padres, con el fin de apoyarlos y que logren confiar en sus propias capacidades, en la tarea de criar a sus hijos. Esto, en una sociedad donde la dificultad de hacer tribu, torna muy difícil hacerlo de manera respetuosa y consciente.

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