Cuando amamantar nos hace mal como mujeres: un salvavidas para mamá

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¿Hay alguna situación donde amamantar nos haga mal como mujeres? Médicamente hay una lista de condiciones de salud que no son compatibles con la lactancia materna

Pero nadie habla de aquellos impedimentos o condiciones más bien psicológicas y/o emocionales que perjudican la experiencia de una lactancia materna placentera. Pueden haber muchísimos motivos, tales como una depresión post parto, un embarazo no deseado, un entorno poco contenedor, problemas externos que afectan la salud emocional de la madre y su forma de vivir la maternidad y la lactancia.
Y es que la lactancia no es solo un tema físico, de cómo funciona el pecho, de la libre demanda y de cómo amamantar. La lactancia tiene que ver mucho con cómo estoy yo, cómo me veo y me siento, cómo miro a mi bebé, cómo me vinculo con él, cómo observo mi historia pasada, mi presente y mis días a futuro con un bebé en brazos, tiene que ver con cuánto apoyo incondicional tengo a mi alrededor para fortalcerme en momentos de cansancio.

Validar mis emociones y pensamientos negativos al inicio de la lactancia y de la maternidad.
Lo primero para sanar y seguir adelante es permitirnos sentir cosas que consideramos negativas o malas. Los primeros días de madre, intentando que todo funcione, que la lactancia sea placentera, que el bebé duerma para nosotras dormir, que la casa no esté tan desordenada, que la pareja no se sienta sola, etc, son muy difíciles, agotadores y pueden llegar a ser muy estresantes y vividos en solitario, sin una tribu de mujeres que comprenda lo que nos pasa.

Si a ello le sumamos dificultades para comenzar la lactancia, todo se vuelve aún más pesado y doloroso. Nadie nos dice cuán difícil puede llegar a ser amamantar a un bebé, pensamos que todas podríamos naturalmente, pero no, que el bebé llora, que no se agarra bien, que parece que no me sale leche, que los pechos se me llenan y me duelen, que el bebé pelea con el pezón, que solo quiere pasar pegado al pecho, que nada lo consuela, que no quiere la cuna, que me hace heridas, que no siento que trague leche, que la leche de fórmula lo deja más tranquilo así que de seguro mi leche debe ser delgada o mala. Y asi una infinidad de miedos.

Sentir y pensar todo ello no es malo, es absolutamente normal. El problema está en que nuestra cultura y la sociedad en general han ido idealizando la lactancia materna y la crianza como un momento de máxima felicidad para las madres, donde no caben el miedo, la rabia, la pena, la soledad, la angustia, la desesperación. Donde nada debiese ser tan difícil, porque los bebés sonríen, son tiernos gorditos y pequeños.

Pero lo cierto es que la realidad no es así y la mayoría de las madres podrá afirmarlo, cuando nos convertimos en mamás y tenemos que comenzar a cuidar de otro ser tan pequeño, tan amado, pero a la vez tan desconocido y tan complejo, la vida nos cambia, el cuerpo es otro, las hormonas se revolucionan, todo lo conocido ya no importa, lo que antes hacíamos hoy no lo podemos hacer, lo que creíamos ya no vale, porque hoy somos madres y el mundo se nos ha puesto del revés.

Además, debemos reconocer que la lactancia es desafiante y agotadora! Sobre todo en un comienzo cuando los bebés necesitan mamar muy seguido y durante muchos minutos, a las mamás no nos queda tiempo para nada más que amamantar, mudar, hacer dormir.

¿Cómo puede afectar ese estrés que nosotras vivimos en nuestros bebés?

El estrés que podamos experimentar o una depresión post parto pueden afectar a nuestro bebé de varias maneras, las que podríamos destacar son:

1) el bebé se ve afectado en que necesita de una madre saludable mental, física y emocionalmente para aprender a vincularse y relacionarse con el mundo externo que lo rodea, si no tiene a mamá saludable puede que su desarrollo cerebral se vea perjudicado, puesto que depende de las interacciones que establezca con su principal figura de apego: gestos, voz, contacto piel con piel, lenguaje;

2) la lactancia materna también se dificulta en periodos de estrés, ya que la hormona cortisol que se segrega en tiempos de estrés inhibe la liberación de hormonas como la oxitocina y prolactina, ambas vitales para la bajada y producción de la leche.

¿Qué puedo hacer si estoy viviendo tiempos de estrés a causa de la lactancia y de la maternidad?

Si ya eres consciente de que no te estás sintiendo cómoda con la lactancia y siendo madre te está resultando realmente difícil, pues es un gran paso porque de aquí en adelante lo que te queda es accionar para que tu situación cambie!

La lactancia materna en periodos de estrés sí que afecta al bebé y a la producción de leche materna, pero se ha visto que no es recomendable que las madres dejen de amamantar a sus bebés por estrés, cansancio o depresión (salvo que esté con medicamentos no compatibles con la lactancia materna, sin embargo hay medicamentos compatibles, por lo que podría evitarse esta condición). Esto porque la lactancia materna directa desde el pecho de la madre nos permite tocar a nuestro bebé, mirarlo, olerlo, sentirlo cerca, conectarnos con él que de otro modo no podríamos.

Además, seguir amamantando aumenta la confianza en nuestra capacidad de producir leche y de alimentar a nuestros hijos, situación que nos entusiasma y tranquiliza. Por último, el solo hecho de mirar de cerca de nuestro hijo amamantándolo nos permite renovar fuerzas, encontrar paz, sentir que podemos, que él o ella lo valen y que tenemos la capacidad de amar incondicionalmente.

Aparte de no dejar de amamantar, lo recomendable es buscar ayuda. Y no solo ayuda médica, porque de pronto la solución no está allí, sino que en espacios de madre a madre, los grupos de apoyo a la lactancia materna son una excelente opción. Hoy existen también grupos privados en las redes sociales en los que te puedes sentir animada y fortalecida a superar las dificultades de la lactancia y los desafíos de convertirte en mamá.

Otras formas de ayudarte son pidiendo cooperación en las tareas prácticas de la casa para que así tú te ocupes solo de la lactancia y demás cuidados de tu bebé, que hoy te necesita tanto. Junto con ello, descansar cuando tu bebé duerma, tomar mucho líquido y alimentarte saludablemente porque la lactancia da sed y hambre y cuando esas necesidades están cubiertas podemos tener mayor y mejor disposición a cuidar de nuestros bebés.

Para terminar, recordar que esta es una etapa más de nuestras vidas. Por cierto que muchas veces difícil e intensa, pero también maravillosa si así lo decidimos ver. Nuestros bebés también están aprendiendo a adecuarse a este nuevo ambiente y nos necesitan, pero no siempre será así, llegará el día en que demandarán menos pecho, en que despertarán un poco menos y llegará también el día en que tú sientas que ya conoces a tu cachorro, que te la puedes y que disfrutas de ser mamá.

Si tu situación de estrés o depresión post parto no mejoran realizando cambios, dentro de las 4 semanas seguientes, es hora de que pidas ayuda con un especialista como psicólogo o psiquiatra o que busques un espacio donde profesionales te ofrezcan terapias alternativas, si es que no deseas recurrir a la medicina tradicional. Lo importante es no dejar pasar el tiempo creyendo que pasará solo.

Un abrazo de mamá a mamá.

Katerine Silván, esposa y mamá a tiempo completo.
Trabajadora Social y Asesora de Lactancia.
Creadora y autora del blog www. katerinesilvan.com y de Apegados-lactancia materna y maternidad en Facebook.

Fuentes:
Sitio web de la Asociación Española de Pediatría: www.aeped.es
Sitio web Liga de la Leche: www.llli.org/WebUS.html
Sitio web de Proyecto Lacta: www.prlacta.org
Blog de Psicología perinatal español: http://psicoterapiaperinatal.blogspot.cl/
Sitio web de la psicóloga Mónica Serrano: www.psicologiaycrianza.com

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista.
Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños.
No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión.
Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso.
Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías.
@jbruna
jenny@mamadre.cl

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