Corazón arcoiris la técnica para manejar el llanto en los niños

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Por Ingeborg Brand

Mamá de dos, psicopedagoga y terapeuta floral

Desde pequeños nos enseñaron que llorar no estaba bien, que hay que ser fuertes, que los hombres no lloran, que las niñas se ven feas si lo hacen, etc, y crecimos, crecimos y nos convertimos en adultos que no sabemos expresar nuestras emociones, reprimiéndonos y sin entender muchas veces qué es lo que nos sucede.
Ahora que somos madres, no queremos que nuestros niños pasen por eso, guardando y reprimiendo sus penas, decepciones, angustias, malestares. Pero ¿cómo lo hacemos, cómo les enseñamos a expresar libremente esa emoción, que dentro de esta sociedad todavía está mal visto expresar?
Como madres tenemos que aprender a contener a nuestros pequeños, explicarles que es normal que se sientan de esa manera y que es importante dejar que todo fluya libremente en nuestro cuerpo y corazón. Y no se trata de que los dejemos llorando solos en sus habitaciones hasta que “boten” todo, sino, de contenerlos, abrazarlos, sentarlos en nuestras piernas y decirles que todo estará bien, que todo el malestar que sienten dentro, tienen que sacarlo, botarlo, que lloren todo los que quieran, incentivarlos a cada segundo a sacar, sacar esa pena que guardan, que griten si así lo desean, que mami estará ahí con ellos.
Dependerá de cada niño el tiempo que necesiten, no hay que apresurarlos, y es muy importante que ellos sientan que estamos ahí, incondicionalmente, sin dejar de abrazarlos y diciéndoles lo bien que lo están haciendo.
Una vez que se hayan calmado un poco, les preguntamos de qué color se ve su corazón, generalmente la respuesta será gris, oscuro o negro. Entonces les pedimos que se imaginen que tienen un pincel y que deben elegir un color, que con ese pincel deben comenzar a colorear su corazón, pinceladas en algunos lugares. Luego que elijan otro color y así sucesivamente hasta que terminen de pintarlo.
Animadamente se les pregunta cómo se ve el corazón ahora, y se darán cuenta del cambio en sus caritas.Decirles que ahora tienen un corazón feliz, lleno de colores como un arcoíris.

Poco a poco podemos ir cambiando los esquemas que se nos impusieron a nosotros, ir creando un ambiente más cálido a nuestros hijos, para que el día de mañana, ellos puedan ser adultos desenvueltos, libres, sin reprimirse y esconder lo que sienten, tener relaciones más saludables y entender que las emociones son parte de nuestra vida, que no es malo sentirse de una u otra manera, simplemente ser ellos.

Es vital que les enseñemos que llorar te sana y te libera, que estaremos allí para apoyarlos y que ellos son dueños de pintar su corazón con los colores de la felicidad.

Acerca del autor

Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl

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