Control de Esfínter

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Por Ps. María José Gasc 

Foto: Pilar Constan

 

Una de las etapas mas complejas en el desarrollo de los niños, según los padres, son los “terribles dos años”, los cuales hemos abordado en otro artículo desde una mágica revolución donde los niños experimentan sensaciones de autonomía y dependencia, fuertes deseos por controlar el ambiente y a los otros mediante negaciones y un intenso deseo por hacer las cosas ellos “solitos”.

 

En esta etapa, muchas veces los padres se sienten sobre exigidos en cuanto a las demandas que los niños les hacen, así como también existe una fuerte presión por parte de las distintas redes que acompañan a la familia respecto a los hitos esperados en la crianza en esta etapa. Una de ellas, es el famoso control de esfínter del cual hablaremos en el siguiente artículo.

 

En primer lugar es importante hacer una distinción sobre lo que es el control de esfínter propiamente tal y la sacada de pañales. El primero responde a una conducta que emerge gracias a la maduración neurológica del niño, ésta al igual que la gran mayoría de los hitos del desarrollo, está ligada a procesos de maduración previo, como el inicio de la marcha. La literatura señala que un niño es capaz de controlar esfínter aproximadamente 15 meses después de haber iniciado la marcha, esto al ser un aproximado refleja la idea de que hay algunos niños que lo logran antes y otros después, por lo tanto puede variar de niño en niño.

Por otra parte, la sacada de pañales es una conducta que realizamos los papás en respuesta al control de esfínter, por lo tanto es la maduración del niño la que manda las pautas de inicio para determinar cuando sacaremos los pañales, no al revés.

 

Montedonico señala que el control de esfínter no hace referencia exclusivamente a que el niño identifica que ya ha evacuado, mas bien se trata de un proceso paulatino donde en primer lugar el niño identifica que el pañal está mojado, luego puede reconocer las ganas, hasta que finalmente es capaz de aguantar las ganas para poder sentarse en un baño y evacuar. Por lo tanto, la sensibilidad en los cuidados parentales, donde mamá y/o papá sean capaces de identificar las señales del niño, serán clave para que el niño logre controlar esfínter de una manera sana que promueva su seguridad, auto estima y control de sí mismo.

 

La Sensibilidad Materna descrita por Ainsworth y colaboradores (1978) es definida por las siguientes funciones por parte del cuidador: (1)Consciencia de las señales del bebé; (2) Una interpretación adecuada de ellas; (3) una respuesta apropiada a las señales; y (4) una respuesta pronta a las señales. La autora nos detalla una de las competencias parentales necesarias en el proceso de acompañamiento a nuestros niños en el control de esfínter. Por lo tanto, si queremos acompañar de manera respetuosa y afectuosa a nuestros hijos en el proceso de controlar esfínter, no solo debemos estar atentos a las señales que nos van dando, también es importante ser capaces de responder a ellas, por ejemplo ayudándoles a poner nombre a “eso” que les pasa: “Martín, me he dado cuenta que cuando cruzas las piernas es porque estas haciendo pipí”, “Amalia, estás haciendo fuerza! ¿Estas haciendo caquita?”.

También podemos ofrecer nuestra ayuda y apoyo en el proceso y responder a sus necesidades “Mi amor ¿Te molesta el pañal? Veo que estás tratando de sacarlo”

 

Este proceso, de controlar esfínter no tiene una edad. Tal como señalaba al inicio depende mucho de cada niño y de la evolución de su desarrollo, así como también inciden en este proceso los factores ambientales. No es lo mismo un niño que está en la casa con otro que empezó a ir al jardín, así como también va a influir la época del año y por sobre todo la disponibilidad de los cuidadores (padres, educadoras, etc.)

 

Sacando los pañales de manera Respetuosa

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Foto: Crece Bebé

 

Si queremos promover una Cultura-Crianza basada en el buen trato, es importante tener en consideración que el control de esfínter es un hito del desarrollo que tenemos que acompañar. No somos los padres los responsables de que esto ocurra o no, mas bien somos responsables de la forma en la cual el niño vivenciará este proceso, teniendo como frutos un bienestar que promueva su salud integral ó un malestar que mas tarde se podría traducir en problemas que requieran atención.

 

El control de esfínter es una transición, donde una conducta que antes era automática, se transforma poco a poco en una conducta controlada.

 

Antes de empezar a sacar los pañales, es importante que como familia estemos preparados para lo que ello implica; disposición en cantidad y calidad de tiempo al niño o niña, tiempo para acompañar en cada ida al baño y muda, paciencia con el niño o niña y tolerar la frustración cuando nos sintamos derrotados porque nuestro hijo/a se ha demorado un poco mas que el hijo de mi vecina o de lo que aparecía en la revista que me entregó el pediatra.

 

  • Como primera consideración, aconsejo que empieces por identificar si tu hijo/a ya se siente incómodo con los pañales mojados (el control vesical generalmente es antes que el control anal) esta podría ser una primera aproximación y señal de que tu hijo/a está próximo a controlar esfínter, sin embargo cuando digo “pronto” hago referencia a que el proceso ha empezado, lo cual no significa que en un par de semanas ya estará sin usar pañales.

 

  • Una vez que ya has notado estas señales y se las has estado reflejando a tu hijo/a, es importante ir haciendo de esto una danza, donde es tu hijo/a quien va marcando las pautas a seguir. Ya saben ambos cuales son las señales, ambos han sido capaces de identificar cuando el pipí o la caquita está por salir, podemos avanzar al siguiente paso.

 

  • Ahora es cuando debemos tantear las ganas del niño/a de sacar los pañales. Si bien tu hijo/a es capaz de identificar cuando el pañal está mojado o sucio y también logra anticipar cuando viene, esto no siempre va acompañado de unas “ganas locas” de sacar los pañales. Para esto es importante brindar apoyo y seguridad a los niños en cuanto a nuestra disponibilidad como padres.
    Para esto podemos presentar la pelela de manera amistosa para que el niño/a no se sienta inseguro o muy incómodo a la hora de sentarse. Para esto es de gran ayuda que los padres muestren al niño (en caso de que le asuste o le genere incomodidad) las distintas opciones como bacinicas, sillas ajustables al wc, pelelas de distintos materiales, etc. Ya que no todos los niños responden a nivel sensorial de la misma manera a los estímulos táctiles. Recordemos que la experiencia de controlar esfínter esta estrechamente ligada con el sistema sensorial del tacto.

 

  • Cuando nuestro hijo/a ha logrado sentarse en el baño de manera exclusiva o además de usar pañales ocasionalmente como por ejemplo en la noche (el control de esfínter por lo general es primero en el día y luego en la noche) debemos tener en consideración la posibilidad de que ocurran retrocesos. En el caso de que ocurran, podemos volver a la etapa anterior y hacerles ver que entendemos que aún no era momento de llegar a esta instancia pero que lo entendemos y no hay problema con eso.

 

  • Otro factor importante a considera es que este proceso debe ser vivido de manera tranquila, por lo tanto sacar los pañales en momentos donde hay presencia de eventos o factores estresantes, no es recomendable.

 

Finalmente recordar que este proceso es evolutivo y normal en todo niño, por lo tanto no debemos aplicar premios ni castigos. La evidencia señala los efectos nocivos en la salud mental del niño o niña cuando las conductas son adquiridas mediante la evitación de alguna consecuencia negativa impuesta por los padres (Castigo). El niño debe sentir apoyo y contención en todo momento, sobre todo en aquellos donde pueda retroceder o hacerse en la cama o ropa.
Estar atentos a las señales de los niños, no implica solamente hacerlo cuando queremos sacar los pañales, esto debe ser siempre y en todo momento, ya que una vez logrado el control de esfínter, podría ocurrir que el niño o niña moje la ropa producto de algo que le haya pasado, sentido o como respuesta a un síntoma.

 

La tarea nunca es fácil cuando de crianza estamos hablando, pero a diferencia de cualquier desafío complejo, las tareas implicadas en la crianza de nuestros hijos tienen enlazados nuestros afectos y buenos deseos para con ellos, por tanto comprender los procesos evolutivos desde el respeto, la unicidad de cada niño en particular, nos va a permitir cosechar los frutos que caen solos del árbol y esto no hay quien pueda negar que tiene un sabor y aroma que quedan atesorados no solo en la memoria, también en el corazón.

María José Gasc
Mamá y Psicologa
Formación en Parentalidad Positiva, Apego y Salud Mental Infantil
www.apegocrianza.cl 

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Acerca del autor

Psicologa Universidad del Desarrollo Formación en; Parentalidad Positiva, Apego y Salud Mental Infantil. Certificada en técnica de Intervención de Video feedback modelo ODISEA Consulta Particular (Viña y Santiago) y Talleres www.apegocrianza.cl

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