Conoce la especial forma de criar en Valparaíso

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No es lo mismo criar en el cálido y templado clima de Arica que hacerlo en Punta Arenas eso es evidente, pero  definitivamente NO es lo mismo tener hijos en cualquier lugar de Chile que en Valparaíso. Vamos que hay que tener coraje para subir la quebrada con un niño a cuestas.

 

Neruda decía “amo Valparaiso cuanto eres y cuanto encierras” y vaya que hay que amarlo para quedarse a vivir allí cuando tienes hijos, sobre todo si no tienes auto, no olvidemos que el 95% de los porteños vive en un cerro, por tanto, la vida transcurre cerro arriba o cerro abajo, piernas firmes, cansancio extremo.

Quizás lo que hace la diferencia en la crianza en el puerto es su loca geografía, los difíciles accesos, el transporte deficiente y la evidencia diaria que nunca ningún alcalde se las ha jugado por los niños.

Coches en Valparaíso un dolor de cabeza 

De muestra un botón, los coches acá no sirven de nada, y no me crea usted exagerada, de verdad es el implemento más inútil para una maternidad porteña. Imagínese subiendo con un coche que pesa más de diez kilos en una pendiente en 70 grados con pisos de adoquines, hoyos por doquier, tierra y pasto entremezclado y veredas que no permiten más que una persona caminando en fila, ¿dónde diablos te metes el coche? ¿Sabes lo que cansa empujar tamaño armatoste cuesta arriba todos los días? Y peor aún, es que Valparaíso entero está rodeado de escaleras, por tanto, cierra el coche, carga al niño en un brazo, el coche en el otro toma aire y trata de subir sin morir en el intento.

Siguiendo con el coche hay que tomar clases casi para bajar Miguel Ángel sin que el coche con tu hijo rueden cerro abajo, obviamente lo haces al revés, como si fueras subiendo. Si tienes la suerte de vivir cerca de un ascensor intenta pasar el famoso cochecito por esas puertas especiales que con suerte entra uno, necesitaremos de varias manos para alzarlo y subirlo, así que no el coche no, no es una buena opción.

Los porteños y porteñas han debido aprender a elegir los mejores portabebés que equilibren mejor el peso porque sea como sea terminarás cargando al niño, así es más seguro y cómodo subir por Ferrari o afirmarte en la O si nadie quiso darte el asiento.

Ahora que usar un portabebés sea más cómodo no significa que sea menos cansador, si con suerte logramos subir a cuestas con nuestro cuerpo por esas sendas escaleras de la muerte, imagina cuando subes con tu peso y diez kilos en tus hombros. Joder que llegas tan cansada a casa que con gusto le pasas el Ipad para recobrar aliento y descansar un rato, pero te consuelas pensando que eso es equivalente a tres horas en el gimnasio, lugar que los porteños no solemos visitar.

Jugando Cerro abajo 

Imágenes cortesía Orgullo Porteño

Valparaíso ¡Oh tu loca geografía! Hermoso para una poesía, jodido para la crianza. Las madres y padres de Valparaíso asumimos que nuestros hijos tendrán memorables caídas ¿cómo no? Si se tiran en skate o bicicleta (o la típica chancha) por bajadas que ponen a prueba toda ley de gravedad. Ilusoriamente les compramos cascos y rodilleras para proteger su integridad, por mucho que sabes (porque tú también lo hiciste) que tirarse con casco no es de porteños, hay que ser aguerrido pues, así que mejor prepara un buen botiquín y ruega porque no se quiebre nada.

No hay dónde jugar

Los niños de Valparaíso no tienen donde jugar, no tenemos los grandes parques de Santiago, ni los «fabulosos» juegos de Viña del Mar, acá está la plaza Victoria donde los skeater se han ganado un espacio a punta de perseverancia y un poco de indolencia, espacio que comparten (porque no disputan) con los carritos y bicicletas para niños que las tardes de domingo llenan el lugar.

Parque Cultural Ex cárcel

Lo único cercano a un parque es la ex cárcel que poco tiene de entretención para los niños, pero aún así con mantitas y picnic improvisados las madres hacen lo que se puede para combatir la soledad, no hay espacios públicos destinados a ellos, la conciencia social aún no llega para las madres y padres y mucho menos para los pequeños. Incluso las playas en su mayoría están en Viña del Mar, así que la tarea de la entretención está difícil por acá, aunque la verdad si el viento es bueno y los niños más grandes subir a lo alto del cerro a encumbrar volantines es el mejor panorama del mundo mundial.

Imágenes cortesía Orgullo Porteño

Y bueno sí, criar en Valparaíso es una maternidad extrema, pero somos madres y padres orgullosamente porteños, a falta de juegos los paseos de domingo se tornan culturales, ir a recorrer los ascensores, pasearse por la O de extremo a extremo, pasarte el fin de semana en el Museo del títere y el paisaje, caminar por Cerro Alegre mirando los murales,  o deleitarse con los colores de la población Márquez,  conocer las iglesias, terminar con un paseo en lancha, un jugo de zanahoria/naranja del Vitamin Service, tomando un mítico helado York o unos macarrones de Mercadito Alegre…Sí es dura la maternidad en el puerto, pero un buen porteño no la cambiaría por absolutamente nada en el mundo.

 

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora. Fundadora de Mamadre, amante de la vida, un buen vino junto a un libro y mi amado Valparaíso. La maternidad me cambió y hoy me siento en el deber de acompañar a otras madres para criar en libertad.

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