Cómo seguir con la crianza respetuosa cuando tus hijos crecen

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Ahora que mi hijo ya entra al colegio se han abierto nuevas aristas de la crianza respetuosa, ahora ya no es tan simple como dar consejos de lactancia o porteo, ahora se pone a prueba de verdad la palabra RESPETO:

Y es que ni el fular, ni la cuna colecho me bastan para poder tener una estrella guía que me diga cómo continuar con la crianza respetuosa, porque ahora se trata de respetar sus decisiones, su individualidad, su ser en formación que definitivamente no es como lo imaginé, y que no será como yo quiero, por mucho que me niegue a aceptarlo.

Y es que el respeto se vuelve difícil cuando el otro te pone a prueba. Ahora que mi hijo ya sabe lo que quiere y lo que no, salen a relucir en mi otras sombras y cada día se derrumba una expectativa, las certezas se vuelven incertidumbre pura.

En una familia chilena tradicional mi hijo no quiere comer carne ni tomar leche,se declara vegetariano pero tampoco es que coma mucha verdura, por él comiera fideos y sushi todos los días de la semana, y he debido aceptar que hay ciertas comidas que jamás probará sólo porque su aroma no le gustó.

Y así cada día es una nueva prueba. desde elegir la ropa que se compra y cómo se viste aunque parezca payasito, hasta darle la opción de elegir el colegio que más le gusta, aceptar que le gusten dibujos animados violentos que desearía jamás vería, y que en plena discusión por el lavado de dientes me responda con una frase mía, «mamá NO es NO, respeta mi decisión».

Y es que cuando los hijos crecen realmente se pone a prueba la crianza respetuosa, porque es aquí donde vemos hasta qué punto los padres estamos guiando o estamos intentando crear un «mini me» como copia feliz del edén, o de lo que nos hubiese gustado ser.

Porque la verdad chiquillas es que si queremos criar con respeto hay que aceptarlos tal como son, con sus legítimos deseos, opiniones, gustos y diferencias. guiando para que sepan distinguir el bien del mal, pero aceptando que lo más probable es que no sean ni hagan lo que nos gustaría, y que está bien, que así debe ser, porque es lo sano, la ley de la vida, porque nosotros tampoco fuimos ni somos lo que nuestros padres y madres soñaron.

Seguir la crianza respetuosa cuando dejan de ser pre escolares es todo un desafío, pues hay decisiones que ya no nos corresponde tomar a nosotros solos, y a medida que crecen más nos va tocando guiar y aceptar siempre que no se pongan en riesgo, como una madre vegana que sabiamente decidió darle de probar a su hija las carnes puesto que el hecho de que ella sea vegana no significa que su hija tenga que serlo, porque son distintos seres, y si luego de crecer y hacerse consciente la niña decide ser vegana será porque ella comprendió por qué hacerlo, y no porque fue impuesto por sus madres y padres.

Y es que al final de cuentas, desde que nacen hasta que mueren nuestro rol más importante para con nuestros hijos es que sepan que nuestro amor es INCONDICIONAL; aunque se equivoquen, aunque elijan mal, aunque tengan alguna condición diferente, aunque hagan exactamente lo que les dijimos no debían hacer, porque la crianza respetuosa es aceptar al otro como legítimo otro y promover los buenos tratos como el valor más importante en la vida de una persona.

Así que acá vamos, aprendiendo con ellos, y con ustedes que de seguro, están tan perdidas como yo.

Abrazos de luz

TARA.

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Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl