¿Cómo los cuidados y abrazos ayudan al bebé?

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Los consejos de nuestras abuelas o madres de cómo criar a los hijos/as, en el sentido de dejarlos llorar para que fortalezcan sus pulmones, amamantarlos con horarios bien establecidos y no tenerlos mucho rato en brazos porque se mal acostumbran, ya son parte del pasado y del recuerdo.

camiseta apegoCada vez se está defendiendo más la necesidad de que los recién nacidos no se separen de sus madres, por los múltiples beneficios que para la salud de ambos se derivan del contacto permanente y piel con piel desde el mismo instante del nacimiento. Surge así el concepto de “exterogestación” (que se refiere a la etapa inmediatamente posterior al parto), durante la cual los bebés se benefician al continuar creciendo fuera del útero materno abrazados al cuerpo de la madre. A partir de este concepto surge el “método canguro” o “cuidado madre canguro”, que recomienda mucho contacto piel a piel, contacto vital para que el recién nacido se sienta protegido y seguro. Este método que hoy se usa en bebés prematuros durante su estadía en neonatología, es muy beneficioso también para los bebés de término.

“El recién nacido nace en un estado de dependencia mayor que otros mamíferos; necesita el cuidado continuo y constante de sus padres, y eso se traduce en que necesita ser alimentado todo el día, con contacto físico, piel a piel, ya que tienen una necesidad biológica de contacto cercano. Por tanto hablamos del concepto de exterogestación en el que se consideran los tres primeros meses de vida como un periodo de gestación extrauterina que sigue a la gestación intrauterina”, comenta Francisca.
Explica que en la actualidad se está aplicando dicho concepto -cuyos buenos resultados se han difundido en diversos estudios biológicos y de las neurociencias- “para mostrar que los seres humanos necesitamos los primeros cien días de vida la lactancia a libre demanda, con horarios flexibles dependiendo de las necesidades del bebé; el “porteo”, es decir llevarlos en brazos apegados al cuerpo la mayor parte del día (método canguro); y calmar el llanto del bebé, evitando así el estrés del recién nacido ya que se ha comprobado que es muy dañino en términos neurológicos. Un llanto prolongado es un bombardeo de cortisol que es la hormona del estrés”, precisa la psicóloga Francisca Montedónico.

En síntesis, tiene que ver con un trabajo de contención del niño/a y de satisfacción de sus necesidades en términos de alimentación, temperatura y sueño.

Aporte de las neurociencias

A juicio de Francisca este nuevo método de crianza es la gran contribución que han hecho las neurociencias en términos de ir conociendo mucho mejor el funcionamiento del cerebro del bebé.

El bebé nace con el 15% de lo que son las conexiones neuronales que va a tener de adulto y durante sus primeros tres años de vida se forma el 90% mediante la estimulación dada directamente por el contacto físico, emocional y afectivo con sus figuras de apego.
“Hablarle al bebé, acariciarlo, hacerle masajes, tocarlo… todo ello va contribuyendo a su cerebro. En cierta forma los padres somos el arquitecto del cerebro de nuestros hijos. Y cuando hablamos de habilidades parentales tiene que ver justamente con hacer las cosas que a uno le nacen naturalmente, pero también que padres y madres comprendan a cabalidad la importancia que tienen su presencia y sus acciones en el desarrollo general del niño/a”, explica Francisca, al añadir que “las habilidades parentales van más bien dirigidas a conectarse y a conocer al bebé y de esa manera ir entendiendo y acogiendo sus necesidades”.

Todos tenemos habilidades parentales. La clave está en irlas desarrollando o exteriorizándolas.

“A veces, esas habilidades las tenemos todos muy bien escondidas. Yo recomiendo que es bueno leer porque nos ayuda a tomar decisiones informadas pero que llegado el momento es bueno guiarse por el instinto. Más que aprender se trata de despertar ese instinto que a veces uno lo tiene interferido por el conocimiento porque hoy en día hay mucha información disponible. El conocimiento es bueno pero tiene que ir junto con la conexión emocional, con el sentir”, sostiene la profesional, quien sugiere estar mucho tiempo con el bebé para conocer sus gustos, lo que le disgusta, cuales son las cosas que le entretienen, lo que lo asusta…

¿Qué es lo aconsejable?

¿Cómo el papá o la mamá puede saber si el contacto con su bebe es lo que su hijo necesita?, ¿si lo está haciendo bien?, ¿qué es lo aconsejable?, ¿con qué frecuencia debe hacerlo? Son interrogantes naturales que surgen entre los padres, sobre todo cuando son primerizos.

“El tema es fluir y no escatimar en cariños, abrazos, atendiendo a las necesidades del recién nacido en términos de alimentación, descanso, contacto. Si ellos sienten y ven que su bebé está contento y plácido, lo más probable es que todo esté ok. Pero también hay niños que son más sensibles a los cambios en el ambiente, las luces, los ruidos, y allí es recomendable que consulten a algún especialista que les ayude a entender estas características y acoger sus necesidades específicas. El otro indicador es cuando la mamá no lo está pasando bien, que no está disfrutando a su hijo, o si encuentra dificultades con alguno de los aspectos del cuidado cotidiano, también es bueno consultar porque este malestar puede ser un indicador de que algo está interfiriendo en la relación madre-hijo, y eso se puede resolver.

Consejos

Mama

La psicóloga Francisca Montedónico entregó una serie de consejos a los padres que, sin duda, les servirán para ir descubriendo al recién nacido, haciendo hincapié en que la característica común de los bebés es que necesitan mucha presencia materna y muchos cuidados paternos.
• La invitación es zambullirse en la maternidad y la crianza, hacerlo y disfrutar ese tiempo, sin muchas exigencias y abiertos a recibir todo tipo de ayuda.
• Abuelos, familiares y amigos dar consejos de manera muy respetuosa, porque si bien pueden ser consejos bien intencionados, a veces las mamás -que están en una etapa más sensible- pueden sentirlos de manera crítica.
• Que las madres pidan ayuda y no pensar que todo lo pueden hacer solas.
• Olvidarse del reloj, guiarse más por los ritmos del bebé, de la mamá, del día y la noche.
• Ojalá haya ayuda de familiares, amigos o una nana que ayuden con los quehaceres de la casa más que con el recién nacido, para que la mamá y el papá sólo se dediquen a conocer a su hijo/a y sus necesidades.

Fuente: Terra.

Acerca del autor

Feliz madre de Matías y Daniel y de profesión periodista y especialización en Derechos Humanos, Género y Relaciones Públicas. Durante mi proceso de estudios tuve la dicha de combinarla con la crianza de mi hijo mayor y el embarazo del segundo. Hoy junto a Mamadre tengo la maravillosa posibilidad de compartir, comunicar y retroalimentar todas las inquietudes que día a día nos hacen construir un mejor mundo para nuestros hijos, hijas y toda la familia.

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