¿Cómo criar niños felices e inteligentes?

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Criar niños felices, el sueño de cada madre y padre, ¿hay algo realmente más importante que la felicidad de tus hijos? ¿Las notas, el rendimiento, el qué dirán? Si bien no hay una fórmula secreta, lo cierto es que el amor es y será siempre primordial, tus hijos serán el resultado de cómo los críes, el tiempo y la dedicación que inviertas en elllos durante los primeros seis años de vida puede marcar la diferencia en su adolescencia y adultez ¿cómo criar niños inteligentes y felices sin morir en el intento?

En entrevista con Revista Paula, la neuropsiquiatra infantil y directora del Instituto de Neurociencia Aplicada a la Educación y la Salud Mental del Niño, Amanda Céspedes, señala que “a esta edad (los primeros seis años) se establecen las primeras redes neuronales que son imborrables y que sirven de plataforma para todos los aprendizajes que van a venir más adelante: cognitivo o intelectuales, como también emocionales” , por ello “si el niño pasa de los 6 años en adelante con carencias en esos ámbitos, posteriormente va a ser necesario desarrollarlas, pero es mucho más difícil, porque el niño va a estar en otras tareas. ¿Cómo incrementamos vocabulario si además se le está enseñando a leer y escribir”.

Para muchas familias la crianza de un adolescente se vuelve cuesta arriba, los años pasan e intentar imponer el orden y la obediencia a toda costa bajo amenazas, castigos e incluso maltrato psicológico, parecen de la única salida que ven los padres, pero lo cierto es que es necesario mirar lo que hicieron hacia atrás, si hiciste las cosas bien los primeros seis años el camino posterior será muchísimo más fluido, sin embargo, un niño que no recibe amor y ternura en su primera infancia tienen, para la autora de Esos locos bajitos, un pronóstico negativo desde el punto de vista de su desarrollo social – emocional “Va a crecer receloso, desconfiado, sin fe en que los demás lo pueden querer. Entonces, va a estar constantemente pidiendo demostraciones de afecto. Son niños ariscos, hostiles o niños demandantes en extremo”.

Pataletas y regulación emocional

Señalas que en la primera infancia los niños tienen que aprender a autorregular sus emociones ¿Eso es un proceso espontáneo o dirigido?
Es un proceso dirigido y es muy bonito. Los primeros 18 meses de la vida el niño es regulado por las personas que lo acompañan vincularmente, especialmente la mamá, que es el pilar más importante en el vinculo primario. Entonces es ella quien lo autorregula, quien está siempre presente y atenta a sus necesidades. Ella aprende el lenguaje del niño: lo no verbal lo decodifica con una gran habilidad, por lo tanto, va ajustando sus conductas a las necesidades del niño. Todo esto en un clima de mucha presencia afectiva. Pero después de los 18 o 24 meses, la mamá no va a estar siempre presente y el niño va a explorar más el mundo, por lo tanto, tiene que aprender a regular las emociones por sí solo: el miedo, la frustración, el enojo o la pena. Sin embargo, a esta edad aún sigue siendo muy potente la presencia del adulto, la figura del apego. Entonces, cuando no logra regular sus emociones, necesita esa figura de apego. La expresión de que no lo logró, es la pataleta, ahí el niño está gritando “traté, traté, pero no lo logré”, y el adulto en vez de aparecer en escena gritándole o retándolo, lo que tiene que hacer es escucharlo.

¿Esa es la reacción correcta ante la pataleta de un niño?
Primero, hay que esperar que se le pase la rabieta. ¿Cómo se logra eso? Lo tomas en brazo, juegas con él, lo distraes y lo escuchas, tratando de decodificar lo que quiere decir. El niño a esa edad no puede decir “me siento de tal manera”, entonces el adulto tiene que interpretar las conductas del niño. Las estrategias para esta autorregulación son precarias y consisten en el uso de un objeto transicional, que puede ser el tuto, el chupete, el dedo en la boca o un peluche. También aquí funciona muy bien la fantasía, la imaginación: contarle una historia. Cuando haces esto el niño se olvidó de su pena o enojo porque se sintió reconfortado.

¿No es que ellos quieran manipular con el llanto?
No. Ese es un error garrafal. No hacerle caso a un niño es hacerle sentir muy ignorado y por lo tanto va a buscar otras estrategias peores todavía.

Y qué pasa con los niños más introvertidos ¿qué recomendaciones le puedes dar a los papás?
Ese es un tema tremendo, porque el niño que es introvertido da la falsa imagen de ser un niño muy bien adaptado, que está siempre contento, y la verdad es que muchas veces ahí hay un problema de sobre adaptación. Es decir, está atrapado en su timidez, en su temor, en su ansiedad. Y ahí lo que hay que hacer es tener mayor sensibilidad a los requerimientos del niño. Me encanta cuando me encuentro con mamás que tienen una sensibilidad especial para captar, por ejemplo, que el niño no quiere entrar a mi oficina solo cuando viene a evaluación, y se queda en un rincón. Ahí uno ve las diversas reacciones: una mamá impaciente que lo reta y le dice “ya estás manipulando” o “no te voy a comprar el helado a la salida”. Y otra mamá que le dice “¿vamos los dos?, yo te acompaño”. Ahí el niño se da cuenta que no hay nada que temer.

Autoridad versus autoritarismo 

A medida que los niños van creciendo muchos padres se pierden en la nebulosa. La edad de las pataletas , el yo solito y su actitud desafiante al llegar los cuatro años, los hace dudar y ven en las palabras de los expertos frases bonitas pero alejadas de la realidad, ¿cómo contener con amor y empatía si te pegan y gritan y te sacan de tus cabales más de una vez al día? ¿Cómo poner límites sin manipular ni castigar? ¿Existe el padre/madre ideal?

Para Céspedes “el ideal de padre es el que ejerce la autoridad, pero no es autoritario. El padre con autoridad es consistente, fija normas y límites con suavidad, en un rol educador. Es el que le explica al niño, según su edad, por qué razón es necesaria una determinada norma. Por ejemplo: “te vas acostar temprano porque los niños que lo hacen crecen más y tienen más poderes”. Y el niño cree eso. O “hay que lavarse las manos porque hay unos bichitos, que si tratas de verlos no vas a poder, pero son muy molestosos”. Así el niño va aceptando y entendiendo las normas.

Normas con sentido, con consecuencia lógica, que no sean arbitrarias sino que tengan una causa y efecto que a la larga tu hijo podrá entender, por ejemplo “no te daré el chocolate de postre porque no te comiste todas las verduras que te alimentan y te dan energías, y no puedes comer cosas dulces como el chocolate, si no comiste tus verduras para mantenerte sano”, eso es muy diferente a decir “si no te comes la comida no vendrá el viejito pasajero” ¿qué relación hay entre que venga el viejito a comerse o no la comida?

Pero más allá de las opiniones de los expertos es vital que entiendas que este es un camino que requiere consistencia, consecuencia y mucha paciencia y amor, son enseñanzas que de,orarán años en ser entendidas por niños que tienen además, su cerebro en desarrollo, piensa que incluso a los adultos hay que repetirles de todas las formas posibles con sanciones incluidas, que se ponga el cinturón de seguridad cuando maneja, y aún así está lleno de adultos que no se lo ponente a no ser que e esté cerca la policia.

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

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