Causas emocionales y sociales de la obesidad infantil

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La obesidad es una enfermedad crónica y está  considerada una epidemia a nivel internacional.  Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud en el año 2013, más de 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso y en el 2014 el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas. Las muertes asociadas a obesidad son mayores que las causadas por desnutrición asociada a escases de alimentos.

La obesidad va más allá de dejar de comer o de tener fuerza de voluntad, muchos factores influyen para que se presente y desarrolle, influye la carga genética, y el medio ambiente (quien mayor fuerza tiene) factores sociales, comportamientos y hábitos, culturales, físicos, y todos estos de alguna manera están relacionados con la familia. ¿Por qué? Porque en la familia aprendemos formas, valores, sociales y culturales que están instalados en una sociedad. Entonces nuestros hábitos y conductas relacionadas con la alimentación se instauran en la infancia pues en la familia se crean patrones de alimentación tanto en las preferencias personales pero también en los patrones de conducta de imitación de los padres o quienes estén al frente de los niños, así mismo es en la familia donde aprendemos la información relacionada al peso y la apariencia física.

El consumo por parte de los padres de alimentos saludables como frutas, verduras o preparación de alimentos de forma saludable ( cocidos, crudos, variados) no se relaciona directamente con mayor obesidad en los niños, sin embargo si los padres elaboran alimentos ricos en grasa o compran alimentos procesados ricos en azúcares el equilibrio nutritivo de una variada y sana alimentación se pierde. Si en la alacena de casa abundan galletas, cereales de chocolate y  de colores, jugos, leches saborizadas eso comerán los miembros de la familia.  Pero si se modifica lo que se compra, se busca un tiempo y organización para preparar alimentos saludables y que estén al alcance de los niños, los patrones de alimentación se pueden modificar. [ii]

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A pesar de esto, existen otros patrones que pueden no parecer directamente relacionados con el peso pero que finalmente influyen tales son:

  1. Padres excesivamente controladores y sobreprotectores: Al tener una estilo de crianza de este tipo se favorece que el niño o el adolescente tenga una relación de dependencia hacia los padres y viva en un ambiente negativo respecto a la toma de decisiones o aprender a tomarlas entonces esto favorece que  utilicen como recurso de autoridad el control sobre su propio cuerpo, produciendo que coman más, aunque también favorece algunos trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia, porque finalmente en este aspecto se puede decidir cuánto comer sin que papá o mamá influyan.
  2. Los dobles mensajes que se aprenden en familia: los padres pueden juzgar, poner sobrenombres en un niño que tiene obesidad, pero al mismo tiempo que se le regaña por ser obeso, favorecen su obesidad con los alimentos que pongo a su alcance o incluso es el mismo padre o madre que son obesos.
  3. La obesidad puede ser un síntoma familiar: Con esto se refiere a problemas de relaciones interpersonales entre los padres, los hijos, problemas de abuso de sustancia de algún miembro o cualquier problema que no sea bien visto por los demás en los que se busque aparentar que en casa no sucede nada, que se es una familia normal o una familia modelo. Entonces el miembro de la familia más sensible es quien presenta el síntoma como un distractor ante los demás para que no vean el problema que hay en casa, es decir que vean la obesidad del hijo pero no los verdaderos problemas. Esta forma se realiza de manera casi inconsciente por parte del niño.
  4. La comida se relaciona con las emociones y los lazos familiares puede ser Premio, Castigo y consuelo: En muchos países la comida es el momento de unión con la familia puede significar amor, abundancia, cuidado. Por ejemplo si un niño tuvo un mal día en la escuela, o se peleó con sus compañeritos puede ser que llegue a casa “ mamá ando muy triste, me enojé con mi mejor amigo..” entonces mamá en lugar de platicar, ayudarlo a resolver el conflicto lo consuela con algún alimento dulce, alguna nieve, chocolate, etc. Si estos patrones los interiorizamos en la infancia, cuando se es adolescente o adulto, no se tienen herramientas para enfrentar conflictos cotidianos y la comida se vuelve un aliciente, una forma de afrontar esas emociones como tristeza, enojo y evitan que me enfrente a la situación real. Un ejemplo más fácil es que el niño se cae, se corta, se asusta o llora e inmediatamente lo consolamos con un dulce, una galleta etc. Entonces aprendo que la comida es un compañero emocional. La comida puede acompañar en las malas y también en las buenas, Si hay que celebrar algo se festeja con comida y en abundancia entonces esto influye a que de adulto cuando tenga éxito en algo, cuando me quiera apapachar la comida es el premio.
  5. Cuando en casa no aprendemos a solucionar los conflictos con mamá papá hermanos de forma adecuada, enfrentando la situación en su justa medida, siendo asertivos. Se ha observado que estos patrones favorecen los conocidos “atracones” y para evitar reaccionar de forma no controlada y explotar contra los que le rodean.
  6. Cuando en casa no aprendemos a saber decir “ No” o no existen límites claros: si no aprendo en casa que existen límites, reglas claras para casi todas las cuestiones de la vida, entiendo que no existen tampoco para mi alimentación. Cuando sea adulto y quiera seguir una dieta o modificar hábitos me costará más trabajo limitar el consumo de ciertos alimentos o evitar la pérdida de control al comer.  ¿por qué es importante saber decir NO? Porque si el niño aprende a decir No, cuando no quiere, cuando está pensando en NO, cuando no le favorece, de adulto o sabrá decir no cuando le inviten a comer algo que no sea del todo saludable, sabrá decir No a abuela, suegra, madre o quien sea porque es su decisión. Y no dirá que sí para satisfacer al otro, a quien preparó la comida o para evitar que se sienta triste o desilusionado quien le esté ofreciendo el alimento en cuestión.
  7. La obesidad como alianza o pertenencia: La formación de la imagen corporal se inicia con modelos familiares, si se vive en una familia donde varios miembros tengan obesidad, es una forma de identificación: “ somos gorditos, nos gusta comer” entonces si no soy delgado, si como sano no tengo pertenencia a mi grupo familiar que es lo que más quiero. El peso puede ser como el apellido de la familia, es el sello familiar. “ Es algo que todos hacemos, por eso es normal”
  8. Falta de consciencia en los actos que hacemos como adultos porque fueron favorecidos por patrones de imitación automáticas.
  9. La autoestima: Este no es un don con el que se nazca, se aprende a cultivarlo en casa. Siempre que el niño quiera hacer algo o ayudar se le debe permitir con ciertos cuidados para evitar lesiones, pero si el niño escucha: “tú no,  tú no puedes, te vas a caer,  tú no sabes” , el niño interioriza estos conceptos y crece creyendo que no puede nada, lo que favorece también a largo plazo el sedentarismo en los adolescentes y adultos. Una persona con una autoestima saludable cuida de sí misma, de su salud, valora su cuerpo, tiene mayor y mejor control en la mayoría de sus impulsos y emociones
  10. La obesidad puede ser una máscara para evitar muchas cosas que no aprendimos en casa. Algunos pacientes obesos se escudan en su obesidad para asistir a fiestas, a reuniones, a socializar, a buscar una relación íntima. Pues al no aprender a interrelacionarse saludablemente con otros desde una buena autoestima, prefieren evitarlo usando como escudo su obesidad.
  11. Relacionar el alimento medido o contado como símbolo de carencia. Por lo tanto si me limito soy una persona con carencia ó de escasos recursos como quizá lo era cuando niño entonces es como volver a ese estado. Por esa razón siempre abunda la comida en mi casa y como mucho.
  12. Asociar la actividad del comer con otras como ver televisión, trabajar, etc. En casa podemos aprender que el acto de comer ( como muchos otros) debe ser con atención y consciencia plena, para poder reconocer cuando tenemos hambre y cuando estamos saciados.
  13. Alimentación Consciente: es muy común que los padres o principalmente la madre sea quien acompañe al niño en su alimentación, y por diversos motivos se da por sentado que independientemente de que el niño tenga o no hambre, debe comer cuando es la hora de comer y debe terminarse el plato, pues solo así mamá puede sentirse satisfecha. Es el clásico “ Y te acabas la sopa”. La intención es buena, pero favorece que el niño no logre identificar su hambre fisiológica así mismo su saciedad pues para un niño tan importante es alimentarse como el juego. Esto favorece conductas en el adulto en que la alimentación se hace mecánicamente sin hacer consciente si existe hambre, y además contribuye a terminarse lo que se haya servido sea la cantidad que sea sin constatar la saciedad. Conductas que favorecen la obesidad en el adolescente y adulto pues se repiten hábitos de forma automática sin saber exactamente el Por qué.

 

Más allá de los estereotipos sociales, la obesidad se asocia a múltiples problemas directamente relacionados con ella. Y más allá de un balance entre calorías ingeridas y gastadas existen otros que tienen una marcada influencia en las conductas y hábitos que generalmente aprendemos en la infancia. Finalmente estos patrones son difíciles de identificar por parte de cada persona y modificar pues se aprendieron a lo largo de años en el núcleo familar. Es difícil, pero no imposible, afortunadamente el ser humano tiene la capacidad de cambiar y ser mejor, y si se trata de un niño su capacidad es aún mayor por lo tanto si queremos cambiar las estadísticas debemos empezar en casa.

Por María Esther Vidal Cárdenas Mamá y Medico Cirujano y Partero.

 

Citas:

[ii] THE FAMILY DIET. INFLUENCE ON THE DEVELOPMENT AND MAINTENANCE OF EATING DISORDERS BEHAVIOR. Leticia Álvarez Amor1 María José Aguaded Roldán1 Mercedes Ezquerra Cabrera1.

iii. Factores de riesgo de obesidad en escolares deprimer año básico de Punta Arenas Risk factors for obesity in school children of Punta Arenas. Revista Chilena de Pediatria febrero 2006.

  1. ¿Cuáles son los problemas psicológicos, sociales y familaires que deben ser considerados en el diagnostico y tratamiento del paciente obeso? Verónica Vázquez Velázquez. Posición de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología Obesidad, Diagnóstico y Tratamiento Revista de Endocrinología y Nutrición Vol. 12, No. 4 Supl. 3 Octubre-Diciembre 2004 pp S136-S142

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl