Carta abierta a Bernardita Danús ¿Desde cuando las mujeres son enemigas de las madres?

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“Díganme insensible o ignorante, pero espero que mi vida nunca se reduzca a hablar de lo importante que es el apego, ni a subir fotos a Instagram del primer baño de mi guagua que parece marciano in vitro y tiene el tórax desfigurado. De verdad me da entre pena y asco ver cómo una vida puede transformarse en eso: perder tu dignidad…” Lee columna publicada en The Clínic  completa aquí.

No es la primera vez que leo algo como lo que escribió Bernardita en su columna de The Clínic, y aunque veo tras de ella mucha rabia y desprecio así como violencia, no me extraña que en un mundo donde el rol de la mujer se ha masculinizado al punto de volvernos mujeres enemigas de otras mujeres, hayan quienes crean que la maternidad y el goce de la misma es subyugarse y humillarse, y es que es tanto el trauma que siglos de patriarcado dejaron en nosotras que nos han convencido que si eres madre eres poca cosa, anulando así uno de los roles vitales de la feminidad (mas no el único claro está) y anotándose un nuevo punto a favor del patriarcado, donde han logrado enemistar a mujeres y madres como si fuéramos por esencia “cosas” distintas.

Soy madre primeriza y en palabras de esta columna debo ser mutante, despreciable y aburrida, ¿me ofende? No, yo también alguna vez fui mujer que se jactó de su libertad, de independencia y que aborreció más o menos secretamente a las madres porque ellas me recordaban un pasado muy oscuro, algo que me daba pánico ser, más la vida se encargó de ponerme en su lugar y aquí estoy, madre primeriza que disfruta de subir artículos sobre la importancia del apego y que ha decidido criar desde la casa, abandonar pues todo trabajo formal para crear desde otra vereda, y para criar a mi hijo claro está.

Soy yo, Bernardita, la misma madre que en efecto tiene un grupo de whatsapp con sus amigas madres, así como tiene un grupo con sus amigas del colegio y otras con sus amigas del trabajo, soy yo la que gracias a la maternidad será convertido en la mejor profesional… ¿He perdido yo la dignidad por sumergir mis fosas nasales en el ano de mi hijo para ver si defecó? ¿Han perdido las mujeres su dignidad cuando deciden no ser madres, cuando centran toda su creatividad y energía femenina en sus carreras profesionales y en sus estudios, pierden acaso su dignidad cuando pasan cuatro días de la semana en un happy hours o cuando la meta de cada fin de semana es ver si encuentran al hombre perfecto que las acompañe? No, ni unas ni otras pierden dignidad porque ambas son eleciones personales, ni ser madre es inhumano ni no serlo tampoco, cada mujer, cada persona puede decidir cómo quiere vivir su vida, y si quiere subir fotos de sus bebé a las redes sociales o si quiere llenarlas de selfies buscando el mejor perfil para obtener más me gusta..

Y sin embargo, son cada vez más las mujeres que parecen tener un odio parido contra la maternidad, y a su vez cada vez más madres que tienen una rabia insufrible contra las mujeres que no son ni serán madres por elección. Pero ¿qué nos pasa a las mujeres, en qué momento nos volvimos en enemigas, mejores y superiores por dar a luz o no? ¿Qué le ocurre a las mujeres que han entrado en un pánico sepulcral a la maternidad? ¿Qué les ocurre que han decidido que amamantar en la calle es obsceno, que si tuviste un hijo y “te gustó abrir las piernas ahora te la tienes que bancar no más”? ¿Qué les ocurre cuando dedican su tiempo a escribir una columna violenta con el único afán de expresar su desprecio hacia otro ser humano, para qué lo hacen, qué daño provocó en ellas y su familia la maternidad que las lleva a despreciarlas como la peor escoria?

Y sí, es cierto que muchas madres pueden caer en ese rol de superioridad, de invalidar a quienes no lo son o incluso de creerlas malas personas, pero no por eso vamos a hacer una apología en los medios de comunicación en su contra, ¿y qué pasa con la diversidad, con igualdad en la diferencia, con el aceptar al otro como legítimo otro? Estamos perdiendo la humanidad, superponiendo nuestros miedos, y validando nuestras decisiones atacando a los demás. Lo que nos ocurre es que unas y otras somos títeres inconscientes del patriarcado, de un sistema cruel que no permite que hombres y mujeres, madres y no madres podamos respetarnos e integrarnos sin odiarnos, estamos siendo dominadas por el patriarcado, un patriarcado que aplaude a la mujer que todo lo puede, brillante y libre y opaca y humilla a la mujer en su rol de madre, y si creen que exagero, pues de muestra un botón aún recuerdo cuando una vez una alta directiva de Sernam me dijo, no puedo apoyar mucho más a las madres, porque si es así entonces las demás se me van a ir encima, Sernam no puede estar con las mamás …

¿No puede estar con las mamás? me pregunté, pero ¿acaso las madres no somos mujeres, acaso no tenemos derechos y deberes, acaso si somos madres no podemos ser feministas por ejemplo, acaso realmente se creen ese discursito que te volviste tonta cuando fuiste mamá? Yo también podría pensar que mis amigas que hablar solo de carrete y niños han extraviado en alguna parte sus neuronas, pero no, no lo hago, las acompaño y las escucho… Y es que ¿en qué momento las mujeres que optamos por la maternidad nos volvimos enemigas de la libertad y el feminismo, acaso el feminismo no es que la mujer pueda decidir en libertad lo que quiere o no hacer, esto corre para todas, menos para las madres, es ahora el feminismo, son ahora las propias mujeres las que nos discriminan por pensar y vivir distinto? Creo que es necesario hagamos un alto en el camino y realmente pensemos en que sociedad vivimos.

Perdemos la dignidad Bernaridta, perdemos la dignidad mujeres todas cuando nos dejamos humillar ante los demás, cuando nos atrevemos a humillar a los demás por el solo hecho de ser diferentes, y es aquí donde quiero apuntar, me preocupa, me preocupa profundamente ver este tipo de discurso y accionar, porque de personas con estas creencias terminamos viendo masacres como la de los 50 que hoy todos lloramos porque un loco creyó que no merecían vivir porque no compartían su orientación sexual, porque cuando tenemos el tiempo de humillar y violentar a este nivel validamos todo tipo de violencia contra la mujer, contra otro ser humano, validamos violaciones, golpes, maltratos, acoso laboral, validamos que existan grupos que se puedan creer superiores a otros grupos porque alguien les metió en su poco preparada cabecita que ser de tal o cual forma es mejor y superior, que ser de esta otra.

Nunca lograremos erradicar el racismo, el machismo, el fundamentalismo y el fanatismo si nos permitimos como seres humanos criticar la vida de otros grupos solo porque a nosotros no nos parecen, nunca lograremos dejar de llorar muertes, golpes y torturas si medios de comunicación en su afán de vender dan cabida a tales comentarios, estas palabras, estos argumentos son una ofensa a todas las mujeres de la sociedad, madres o no, son una ofensa a Nabila, a las queridas mochileras, a la pequeña violada en Brasil, a ti Bernardita y a mí, son una ofensa porque validan la violencia y el instinto de superioridad solo porque crees que tu vida es la mejor, solo porque el sistema te compró a ti y a tantas más que no pueden brillar sin opacas a los demás.

Las mujeres (y los hombres) debemos danzar un mismo baile de unidad y respeto si queremos lograr siquiera contrarrestar los terribles hechos que la clase política mundial nos hace vivir a diario, debemos aceptarnos, debemos hacer carne la igualdad en la diferencia, participar en un solo gran movimiento de aceptación e igualdad porque si no lo hacemos, si seguimos pensando que somos islas y mirando nuestros ombligos, desahogando nuestros temores en la palestra pública solo con el fin de opinar y dañar, no sólo no lograremos un cambio real, sino que nos volveremos en el mismo cáncer de la sociedad, está en nosotros la posibilidad de cambiar, de demostrar que todas y todos nosotros somos más que un simple bloguero que tuvo ganas de criticar. Acepta, incluye, y si no te gusta mi vida, sino quieres ser madre, si no quieres mudar, y tampoco tomar las riendas de tu vida y asumir una responsabilidad social, entonces no lo hagas, te respeto, te acepto, te entiendo, pero no critiques a los demás que siguen un camino distinto, porque eso querida amiga, eso sí es perder la dignidad, la más básica dignidad, la dignidad de respetar al otro, en este caso a otra mujeres que sí, es madre, pero lo es primero porque es mujer, porque es persona, porque como tú y como yo merece el respeto porque no es ni más ni menos, simplemente es.

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

5 comentarios

  1. Ay, ¿porque se lo toman tan en serio? se nota que poleradeperro ó Bernardita Danús es un PERSONAJE! aparte esta niña está en todo su derecho de publicar lo que quiere ¿no? total es un blog personal ella puede publicar lo que sea, no pieda su tiempo en estas cosas y dediquese a vivir su vida y criar a su hijo como quiera.

    Saludos.

  2. Desde que me he autodenominado feminista, que fue antes de ser mamá, que entiendo que la maternidad debe ser una opción, por eso apoyo el aborto, por lo cual cuando quedé embarazada y decidí continuar con el embarazo, es que cuando me sentí juzgada por otras feministas.
    Es ese pensamiento que la maternidad es una forma que tiene el patriarcado de mantener la opresión de las mujeres y desplazarlas al ambito privado.
    Pero creo, que para una mujer feminista, amante claramente de su libertad, como yo, y que por lo tanto ha deconstruido el concepto de la maternidad como patron de encierro, es que te haces libre.
    Cuando te permites ser libre y dejar ser libre tambien a tu hijo/a, cuando te permites estar cansada, estar aburrida, exhausta y asumirlo sin culpa, es cuando llevas una maternidad libre.
    Es cuando disfrutar subir o no sus fotos, sus logros-
    Es cuando educas con amor, con libertad, con apego, con enfoque de género, con igualdad y responsabilidad.
    Con todo eso, una es mujer, feminista, madre por elección.
    Y si alguna se siente asustada de todo eso y todo el reto que representa, libre es de no meterse en esto 🙂 que para mí es lo más hermoso y caótico al mismo tiempo.

  3. son chistosos este tipo de comentarios, le dices a otros q no hagan lo q acaban de hacer :DAR SU OPINION…entonces le voy a reponder de la misma forma…ayyy para q te lo tomas tan en serio? La autora tiene el derecho de publicar lo que quiere o no?…XD

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