¿Cansada de ser mamá? Rompe el mito de la súper madre

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Hoy jugando con mi hijo en la plaza luego de intentar contener su tercera pataleta me pregunté ¿por qué todo siempre es tan difícil cuando somos madres? Y creo que mi niña interna respondió estoy cansada de siempre tener que cumplir y que todo dependa de mi, quisiera realmente por un minuto o muchos minutos no ser responsable de nada ni de nadie más que de mi… Luego sus sonrisas me sacaron de mi propia pataleta y volví a reír; pero también pude comprender por qué cada vez son más las madres que parecen estar enojadas con la maternidad, y es que vamos, con pareja o sin pareja, incluso con compañeros que vivan la crianza de igual a igual, el camino es duro porque para la sociedad siempre es la madre la que debe cumplir y si algo sale mal siempre es culpa de mamá, doble discriminación porque además se anula a papá como si su rol fuese siempre secundario…

Y ahí me quedé pensando en cómo nos cambia la vida, pensando en que realmente todo nuestro mundo se ve marcado por el ser madre, salir o no salir, trabajar o no trabajar, a veces hacemos horas extras o aceptamos trabajos que no nos gustan porque hay que mantener a los niños, y es que claro, uno viviendo sola puede comer fideos y pan todos los días pero un niño no, uno puede no pagar su sistema de salud incluso, pero nunca el de un niño… Entonces debemos ser responsables, responsables hasta para cruzar la calle porque si me atropellan qué será de los niños… Y así, todo gira entorno a ellos incluso cuando no están ellos… Y sí a veces cansa, a veces cansa ser ‘grande” y puedo llegar a entender que muchas mujeres que son madres estén cansadas de ser madres… Y entonces me veo a mi hace unos años atrás cuando me subía a algún bus y veía un niño y decía ay no que mala suerte voy a tener que bancarme sus gritos todo el viaje…

Sí ya lo saben, yo fui de esas que miraba un poco en menos a las madres, secretamente claro, nunca se me ocurrió decírselo a ninguna, las miraba y decía pobres mujeres que han dedicado su libertad a criar, y me atemorizaba tanto ser madre y dejar de ser libre y que alguien más que no fuera yo dependiera de mí… Entonces defendía mi derecho a elegir no ser madre, era mi elección, hasta que un día se convirtió en una realidad que no podía cambiar y ahí el cuento cambió, pero más allá de eso me quiero quedar con la palabra elección, y cito aquí a la psicóloga Aguatina Bosio quien en el lanzamiento de su libro Crónicas de una mamá de carne y hueso nos decía que “ser madre es una elección” y en efecto lo es, incluso cuando no fue planificado como en mi caso, es una elección porque nosotras elegimos tenerlos (obviemos acá las situaciones de abusos por favor) y vamos eligiendo cada día la vida que tenemos, y cuando es una elección entonces la cosa cambia porque claro es nuestra decisión y tenemos que tratar de vivirla lo más alegres posibles ¿no?

Pero pasa que ni todos son espinas ni todos son rosas, y es que parece que hoy es mal visto estar cansada o no querer más guerra de vez en cuando, y ahí entramos en el mito de la madre perfecta, la súper madre o la madre abnegada, y olvidamos que somos mucho más que eso, que es normal sentir un peso abrumador criando sobre todo cuando vivimos en una sociedad exitista donde importa más el trabajo, el colegio a donde van o la marca de ropa que le pones, es difícil cuando no hay tribu, cuando todos te critican y cuando tienes a tu madre, tu suegra o tu abuela diciendo “yo crié tres hijos y nunca me la pasé quejándome ni llorando como tú” entonces volvemos, ¿el problema soy yo? ¿Soy yo la mala madre? NO que no hay ni buena ni mala, son ciclos, etapas como en todas las relaciones, como hay épocas que amamos a nuestras parejas y después queremos estar bastante lejos de ellos, como hay tiempos que estamos muy compenetradas con nuestras amistades y después sentimos que no calzamos o preferimos no verlos, criar es eso, es vivir una relación con matices del más amplio abanico de colores.

Y es que ser madres es el mayor desafío en la vida de una mujer actualmente, estamos rotundamente solas, aisladas, vivimos en mundos paralelos, el de la casa y el de allá afuera, y vaya que cuesta conciliar todo eso dentro de nosotras. Particularmente lo que más me cansa a mí es el tener que estar siempre alerta, es que nuestras antenjtas no paran jamás, que ganas de dormir hasta tarde y si no cocine que eso de lo mismo, que ganas de pronto de salir a tomarme un trago y si me pasé de copas de lo mismo, que ganas de pasarme una tarde viendo TV sin querer aceche la culpa, que ganas de no pensar, de no planificar, de no tener en mi mente cada día la cantidad de calorías y proteínas que debería consumir, equilibrada con las frutas y verduras, porque medio en broma medio en serio, me he vuelto una experta en nutrición y confieso que si pasan muchos días en que no quiso comer carne una parte de mi ya se imagina que va a enfermarse…

La  maternidad  agota porque dejamos para siempre de ser nosotras y hoy debemos ser adultas  y responsables de cada una de las acciones de un otro que no soy yo, pero agota más aún porque no se vendieron el bendito cuento de la súper madre y ahí vamos todos diciéndo yo puedo sola, sola con los niños, la casa, la nana, el trabajo, las amigas, la vida! Y no, no podemos solas, nunca hemos podido, y nunca lo podremos porque eso no es natural al ser humano, somos seres sociales, necesitamos compañía, y no sólo a papá, sino tribu, cobijo, amparo, abrazos y por sobre todo poder patalear sin mirado se de reprobación, si tú, como yo, a veces te sientes mala madre, cansada de criar, de cuídar, de amamantar, de mudar, de dar de comer, de educar, permite que tu mujer y tu niña interna vivan esa si emociones sin culpas, que ante todo somos humanas y perfectamente imperfectas. Rompe el mito, rompe ese rol de super madre y acéptate como eres, y por sobre todo busca forma se y estrategias para vivir la maternidad desde el placer y el disfrute, que a esta vida vinimos a ser felices y amar con intensidad pero sin sacrificio ni abnegación.

A todas las  madres que están cansadas de serlo, a todas ustedes amigas, no están solas, ni tampoco locas

Abrazos de luz

Tara

 

 

 

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