Avanza proyecto de ley que pide tiempo para las victimas que fueron abusadas sexualmente en la niñez

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¿El tiempo del lado de quién va a estar? De las víctimas para permitirles hacer su proceso de elaboración del trauma, acceder a reparación, acceder a la justicia vía la denuncia o a favor del abusador que se ampara en este tiempo para jamás tener que enfrentar a la justicia ni tener que asumir la responsabilidad por sus actos”

En Chile cada 33 minutos un niño es abusado sexualmente,  en este mismo momento mientras lees hay un niño que es violentado, y peor aún, las estadísticas dicen que una de cada tres niñas será abusada sexualmente y uno de cada cinco niños ¿La razón? En Chile el abuso sexual infantil prescribe, es decir, después de unos cuantos años quien abusó no puede ser sancionado por la ley.

¿Parece increíble no? Que un violador quede libre porque pasaron muchos años y el niño o niña abusado deba cargar con el peso toda su vida simplemente porque no fue capaz de denunciar a tiempo el abuso, como si a los 6, 8 o 10 años se pudiese tener conciencia de lo vivido y la independencia y capacidad emocional e intelectual de denunciar.

Precisamente para poner fin a una legislación que protege a los abusadores, es que ha surgido en Chile el movimiento social llamado Derecho al Tiempo, liderado por la psicóloga Vinka Jackson y el médico James Hamilton quien fue víctima de los abusos del sacerdote  Fernando Karadima y uno de los primeros en denunciar.

Derecho al tiempo es el nombre de este movimiento que ingresó el 2008 un proyecto de ley denominado “Abuso Sexual Imprescriptible” y que el martes 3 de julio, después de diez años y muchos tropiezos, tuvo su primer triunfo en el senado al ser aprobado en general por el apoyo unánime de los 30 senadores. Derecho al tiempo se llama. porque los estudios dan cuenta que una persona que fue abusada sexualmente en su niñez demora alrededor de 33 años en procesar lo ocurrido y ser capaz de contarlo, y posteriormente denunciarlo.

Aprobación en el senado de primer trámite de proyecto de ley abuso sexual imprescriptible

Me demoré 27 años en recordar que fui abusada

Así lo da cuenta el relato de Margarita,  una sobreviviente a quien el tiempo le ha jugado en contra “tenía 27 años cuando comencé a tener pesadillas con mi padre, cuando comenzaron a colarse en mis sueños los primeros recuerdos que me alertaban de que algo no andaba bien, me demoré cuatro años más en atreverme a enfrentar lo que ya sospechaba e ir a terapia, y fue mediante una hipnosis que pude saber que había sido abusada sexualmente por mi padre desde los cuatro años de edad, y había pasado toda una vida sin recordarlo. Me demoré exactamente 27 años en recordar que fui abusada y unos tantos más en contarlo”.

Después de años de crisis de pánico, sin poder tener relaciones sexuales, haber perdido más de un trabajo, relaciones amorosas desastrosas y múltiples enfermedades, Margarita se decidió a denunciar a su agresor “como mi padre seguía libre y en contacto con niños fui a denunciarlo para así evitar que abusara a otros, pero al hacerlo me dijeron que el delito estaba prescrito, que me demoré mucho y que no podían hacer nada, que tendría que aprender a vivir con eso, aprender a vivir con el miedo de encontrarme con mi padre en la calle, con el miedo de que algún día él intente acercarse a uno de sus nietos, aprender a vivir con la culpa de no haber recordado a tiempo”.

Como Margarita son miles los adultos que se quedan sin justicia y reparación porque existe un plazo de prescripción cuyo tiempo máximo es de diez años después de que la victima cumpla la mayoría de edad (es decir hasta los 28) y sólo en aquellos casos extremos y graves, siendo sólo cinco años el plazo de prescripción para todos los demás delitos sexuales (hasta los 23 años de la víctima).

¿El tiempo del lado de quién va a estar?

Al respecto la psicóloga y especialista en la prevención del abuso sexual infantil, Vinka Jackson en entrevista en Última Mirada hace una pregunta vital “¿el tiempo del lado de quién va a estar? De las víctimas para permitirles hacer su proceso de elaboración del trauma, acceder a reparación, acceder a la justicia vía la denuncia o a favor del abusador que se ampara en este tiempo para jamás tener que enfrentar a la justicia ni tener que asumir la responsabilidad por sus actos”.

Y es que el abuso sexual infantil es un tipo de delito o crimen que es muy difícil de traducir para los niños, porque  ellos no tienen las herramientas para comprender lo que ocurrió y reconocerse como víctimas, cosa que no pasa por ejemplo con los golpes, según explica la psicóloga “porque después de un primer golpe tú ya sabes el tipo de temor que tener frente a los golpes, tienes claro que eso daña, pero cuando la sexualidad adulta invade y rompe la continuidad del desarrollo normal de los niños, el niño no tiene como traducir lo que está pasando” y darse cuenta de que fue abusado le puede tomar casi una vida entera, por eso el tiempo debe estar a favor de la victima y no contra ella.

El dolor no prescribe, el dolor se hereda a los hijos

Vinka Jackson nos explica que el trauma dura para toda la vida pues “el dolor no prescribe, es un crimen permanente ya que sus secuelas son perdurables, porque uno piensa la persona va a recordarlo para siempre, eso le va a producir dolor, va a tener una memoria invasiva, pero no es una memoria invasiva, la persona va a tener un recuerdo vívido del abuso, sentirá las sensaciones que tuvo cuando fue vulnerado y eso afecta en la sexualidad, en la confianza en los vínculos, en lo laboral, y en la salud, que se entienda que esto tiene consecuencias físicas, biológicas, médicas, neurobiológicas, hay daños estructurales y funcionales en el cerebro que son algunos reversibles y otros quedan para toda la vida”.

Y es en esas consecuencias que duran para siempre que las neurociencias nos demuestran que estos traumas tienen una memoria genética permanente, a través de un proceso llamado epigenético, que no sólo altera los cromosomas de la persona durante su vida, sino que, además, en casos de traumas extremos, puede ser heredado a través del óvulo y el espermio.

Es decir, la madre o padre abusados, pueden heredar a sus hijos los cambios estructurales que el abuso provocó en ellos, pudiendo generar mayores problemas en el embarazo, ya sea por enfermedades como por embarazos riesgosos e incluso una vez nacidos sus hijos,  ya que, según información recabada en Sheerin et al, The genetics and epigenetics of PSTD: overview, recent advances, and future directions, 2017, también pueden transmitir el trauma a sus hijo e incluso nietos, y que se evidencian en trastornos del sueño, conductas de hiper alerta, temores “que no puedo explicar”, enfermedades del ánimo (depresión) y otras enfermedades orgánicas como la obesidad.

Como vemos sobran los argumentos para apoyar el derecho al tiempo y lograr que en Chile el abuso sexual NO prescriba para que así los abusadores puedan ser sancionados sin importar hace cuántos años violaron a un niño o niña, pues sólo de esa forma podremos detener las alarmantes cifras que nos dicen que uno de cada tres niños, de nuestros niños, de tus niños será abusado sexualmente, de ti, de mi, de todos depende poner fin al abuso sexual infantil y su impunidad.

 

 

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora. Fundadora de Mamadre, amante de la vida, un buen vino junto a un libro y mi amado Valparaíso. La maternidad me cambió y hoy me siento en el deber de acompañar a otras madres para criar en libertad.