Aprender a manejar nuestras emociones, lo que todo padre y madre debe saber

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¿Qué se te viene a la mente cuando te dicen “autorregulación emocional?” generalmente esa frase se utiliza en el contexto infantil y tiene que ver con enseñarles a nuestros hijos a regular sus emociones intensas (pataletas, frustraciones, rabias, miedos, penas…).

Sin embargo muchas veces no obtenemos mayor información relativa a cómo gestionar nuestras propias emociones, lo cual es fundamental como primer paso ANTES de poder/saber regularle las emociones a nuestros niños.

Para abordar este concepto debemos partir de la premisa que la autorregulación emocional es uno de los pilares de la inteligencia emocional, la cual se divide en dos grandes áreas: la Inteligencia intrapersonal y la interpersonal.

Área Intrapersonal:

  • Autoconsciencia o autoconocimiento
  • Control o autorregulación emocional
  • Motivación

Área Interpersonal:

  • Empatía
  • Habilidades Sociales

La inteligencia Emocional es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás, la consecución de metas y objetivos, el manejo del estrés o la superación de obstáculos. Lo que hace a las personas más inteligentes emocionalmente, no es la ausencia de emociones negativas, sino el cómo las manejan. Es importante además comprender que nuestro cerebro ha evolucionado de los otros animales, generando el neocortex, o “corteza nueva” que es quien permite tener conciencia y controla las emociones, a la vez que desarrolla las capacidades cognitivas: memorización, concentración, autoreflexión, resolución de problemas, habilidad de escoger el comportamiento adecuado… es la parte consciente de la persona, tanto a nivel fisiológico como emocional. En palabras simples, del neocortex podemos hacer conscientes nuestras emociones almacenadas en el sistema límbico y modularlas asertivamente.

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“El hecho de que el cerebro emocional sea muy anterior al racional y que éste sea una derivación de aquél, revela con claridad las auténticas relaciones existentes entre el pensamiento y el sentimiento”….”El neocórtex permite un aumento de la sutileza y la complejidad de la vida emocional, aunque no gobierna la totalidad de la vida emocional porque, en estos asuntos, delega su cometido en el sistema límbico. Esto es lo que confiere a los centros de la emoción un poder extraordinario para influir en el funcionamiento global del cerebro, incluyendo a los centros del pensamiento”. Del libro “Inteligencia Emocional, Daniel Goleman

Habiendo comprendido la importancia que genera la inteligencia emocional y la base por donde se sustenta, podemos definir entonces que:

La Autorregulación Emocional es la capacidad específica de la Inteligencia Emocional para intervenir y modificar el curso y la generación de las propias emociones –tanto antes como durante la emoción misma (Gross,1999; 2005)

Al intervenir la emoción no implica contenerla ni reprimirla, sino mas bien percibir qué sentimos y expresarlo de un modo adecuado. Cuando tendemos a reprimir o contener la emoción, negamos su validez y con el tiempo, esa emoción sofocada será llevada a otro tipo de conducta o reacción “no adecuada”, enfermedad o dolencia. Esto debido a que cuando se experimenta una emoción, es sostenida y sentida en nuestro cuerpo físico, el cual la recibe y la almacena hasta que ésta es liberada. Si no se libera, se enquista energéticamente en nuestro cuerpo, afectando a nuestro organismo.
Ojo que cuando decimos liberación, no significa irrumpir en medio del supermercado y ponerse a chillar, ya veremos eso más adelante.

El verdadero desafío para la autorregulación surge ante las situaciones y emociones no deseadas, al igual que en los casos de de estrés.

De esta forma, la clave de la regulación está en sintonizar con nosotros mismos. Así podremos comprendernos y anticiparnos a gestionar adecuadamente eso que sentimos y cómo vamos a comportarnos.
Gracias a la Autorregulación, cuando surjan las emociones que queremos rechazar, además de hacerles espacio, estaremos en disposición de decidir qué haremos con esa situación: Consciencia de la emoción, lo que genera capacidad de cambio y modificación de la conducta automática aprendida.

Entonces, ¿qué hacer cuando colapsamos ó estamos al borde del colapso y sentimos que nos enrrabiamos, nos “des-regulamos”?
1. Darse cuenta y reconocer la emoción.
2. Permitirnos sentirnos de esa forma; es por algo; darnos permiso.
3. Fijarnos en qué pensamos y cómo entendemos la situación.
4. Decidir qué vamos a hacer, según haga falta en esa situación.

Ejemplo de autorregulación:
Hora de comida, y mi hijo comienza a jugar con ella… voy sintiendo como esa actitud me va molestando (darse cuenta) hasta que de pronto bota la comida e identifico la rabia. Al reconocerla, respiro hondo (técnica de autorregulación) y luego decido enfocarme en mi meta que es enseñarle a comer, por lo tanto le explico cómo debe hacerlo en vez de frustrarme por lo que hizo -o no hizo-.

El punto número uno es relativamente fácil. Generalmente lo que nos pasa con nuestros hijos en esas circunstancias nos lleva a la rabia, y muchas veces otras veces a la frustración o el miedo. Identifiquemos qué estamos sintiendo.

Sin embargo permitirnos sentirla… eso si es un desafío. Punto numero dos. El tema no está en que al permitirnos sentirla la llevemos a la acción en desmedro de la integridad de alguien o algo, el tema es que cuando yo me permito validar mis emociones (negativas), éstas ya no son tan amenazantes. Lo que las hace amenazantes son el miedo que le tengo a ellas, y a lo que puedo llegar a hacer con ellas. Es ahí donde generalmente la rabia nos lleva y donde nos entrampamos y en una fracción de segundo, reprimimos la emoción, por miedo a nuestras propias sombras.

Haz el ejercicio y la próxima vez que tengas rabia con alguien o por algo (no necesariamente algo con nuestros hijos) permítete tan sólo decirte “yo valido ésta rabia que tengo” repítelo como un mantra unos momentos mientras la sientes. Lo que generalmente nos pasa es que cuando nosotros fuimos niños, tuvimos el discurso consciente (nos “acordamos” de alguna manera) o inconsciente (recién ahora puede que comencemos a vislumbrar nuestros decretos heredados) de que habían ciertas emociones que no se “debían” sentir. Te lo pudiesen haber dicho literal o metaforicamente, o muy ambiguamente… pero lo cierto es que en la época en que nosotros eramos niños y nuestros antepasados, crecimos con el “llorar es de débiles” (llorar es igual a tristeza, y tristeza como emoción no permitida) ó “los hombres no lloran”, o cuando una niña sentía rabia y tiraba algo o pegaba “nooo que feo, eso no lo hace una niñita” (una vez más, represión de la emoción). Entonces, ¿cómo podemos validar una emoción tan básica, tan innata, tan natural y primitiva como es la rabia, en nuestros hijos, si no damos primeramente el paso de validarla en nosotros mismos?

TODAS las emociones son válidas porque es están ahí por un motivo. Tienen más que un por qué, un PARA que.

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Eso nos lleva al tercer punto. ¿Qué piensas y cómo te explicas a tí mismo la situación de rabia con tus hijos, por ejemplo? Esto es igual de clave, porque pongamos el caso de que si yo me cuento un cuento a mi mismo de que mi hijo me manipula, a sus cortos 2 años, entonces tengamos claro que SIEMPRE me va a dar rabia. ¿O eres de los raros seres humanos que no les daría rabia sentirse manipulado? Que importante es ser entonces consciente de la forma en cómo sentimos, y posteriormente nos explicamos la situación que acabamos de vivir. Primero se siente, luego mi mente le da la explicación. Siguiendo con el mismo ejemplo: “Me siento como su esclavo!”, luego viene el decreto (nunca perdamos de vista el decreto inconsciente!) “los papas deben poner reglas” y yo, me acabo de sentir como su esclavo… Ahí ya la mente comienza a interpretar. El niño me manipula con su actitud y yo no se lo voy a permitir! La rabia no hace del razonamiento, la rabia nació de que primeramente me sentí su esclavo. Por lo tanto la clave está en cómo me sentí con esa situación, y comprender que eso deviene de mi propia historia, infancia y vivencias. Y nada tiene que hacerse cargo ese pequeño de dos años. Me vuelvo YO, el único responsable y protagonista de hacerme cargo de esa sombra y de ver una solución para que esa sensación deje de ser desagradable.

Lo que nos lleva el cuarto punto. Y aquí me detengo y te consulto algo. Haz pensado ¿QUÉ quieres inculcarle a tus hijos y CÓMO lo harás? Es decir, si quiero que mi hijo sea seguro de sí mismo, cómo se lo enseñaré? Hay varias alternativas, has pensado entonces en las consecuencias de esas alternativas?

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Dicho ésto, cuando debamos decidir que hacer con esa rabia flotante, recuerda ESO. Recuerda tus metas de crianza, recuerda tus responsabilidades para con tus sombras… recuerda lo que quieres inculcar y cómo, recuerda que lo haces lo mejor posible y que cada situación como ésta, es una gran herramienta de avance personal y de ejemplo que darás a tus hijos de cómo ser.

El camino no es fácil, ninguno de nosotros lo tiene ni tendrá fácil, porque para autorregularse hay que animarse a conocerse, a sacarnos los velos de nuestros decretos heredados y ponerlos en duda, volverlos a mirar y decidir con cuales me quedo. Hay que animarse a validar todas las emociones que sentimos, y vaya que vamos a saborear otra forma de vivir, más como niños, pero con la experiencia de un adulto.

Hay que animarse a crecer como persona, hay que animarse a AMAR. Y debemos partir por casa.

 

 

En el próximo artículo, entregaremos pautas de autorregulación para ir caminando juntos en el desafío de la crianza consciente. Adelante!

 

Pamela Labatut H.
Mamá
Psicóloga Clínica
Terapeuta Floral – Reiki

 

 

 

Acerca del autor

Mamá, Psicóloga Clínica - Psicoterapeuta. Terapeuta Floral Acreditada y terapeuta complementaria. Atención individual y parejas. Especialidad en Autoestima-autocuidado, duelo gestacional, maternidad, sueño infantil. Terapias, talleres y círculos de mujeres en Rancagua. www.psicologiayflores.cl

2 comentarios

  1. Pingback: El Time in, manejo respetuoso de las pataletas | Mamadre

  2. Me encantó!!!!espero con ansias esas pautas de autorregulación estoy pasando por esa crisis de enraviarmenfacilmente y después me siento culpable…. No quiero ser esa mamá… Quiero ser yo y disfrutar mi maternidad….

¿Qué opinas?