Andadores un grave peligro para los niños

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Año a año llegan gran cantidad de niños accidentados por el uso de andadores a los servicios de Urgencia con lesiones de distintos grados de gravedad, principalmente a nivel de cráneo presentando desde contusiones hasta fracturas y hemorragias intracraneanas.

Por Jose Luis Zuñiga, Pediatra,

Máster en Nutrición Infantil

Académico de la Facultad de Medicina, Universidad Católica del Norte

El uso de los andadores tiene una larga tradición en nuestro país. Probablemente muchos de nosotros nos criamos en alguno entre los 8 meses y pasado el año de edad, sin embargo, este hecho no valida necesariamente su seguridad. Año a año llegan gran cantidad de niños accidentados por el uso de andadores a los servicios de Urgencia con lesiones de distintos grados de gravedad, principalmente a nivel de cráneo presentando desde contusiones hasta fracturas y hemorragias intracraneanas. También se registran quemaduras asociadas a su uso, por desplazarse el niño hasta lugares en que puede tirar de un mantel o el cordón de un hervidor. En USA se han registrado 34 muertes de infantes asociadas al uso de andadores entre los años 1973 y 1998.

Un estudio realizado en la Universidad Católica y publicado en la Revista Chilena de Pediatría del año 1997 mostró que un 67% de los niños usó el andador, y de ellos presentó algún accidente por su uso un 45%. En los últimos años ha habido mayor conciencia del peligro de su uso y es casi una constante el desaconsejar su uso por parte del equipo de salud infantil, sin embargo una serie de factores pueden influir en la mantención de su uso. El mismo estudio mostró que una de las motivaciones para su uso fue las necesidades de la madre, probablemente de tiempo.

Además tradicionalmente se ha creído que el uso de andadores favorecería el aprendizaje del caminar por parte de los infantes, sin embargo, diversos estudios han demostrado que no contribuye al desarrollo psicomotor que el niño precisa para iniciar la marcha y no favorece el desarrollo natural de los músculos, e incluso dificulta el progreso de los que sufren de problemas motores.

Otros países se han preocupado y han tomado acciones más concretas respecto al tema de los andadores. El comité de prevención de lesiones y envenenamientos de la Academia Americana de Pediatría emitió una declaración desaconsejando su venta y su uso en USA. La Unión Europea emitió una norma para sus países asociados, la EN 1273:2005, que da especificaciones de seguridad que deben cumplirse en la manufactura de los andadores con el fin de disminuir el riesgo de accidentes. Sin embargo, quienes más han avanzado en esta línea son los canadienses, cuyo gobierno ha prohibido la venta, promoción e importación de andadores, y la infracción de esta norma conlleva  la posibilidad de sanciones monetarias e incluso de privación de libertad. En nuestro país se comercializan andadores sin ninguna restricción, encontrando algunos con más o otros menos medidas de seguridad. Sin embargo, la recomendación sigue siendo evitar su uso, prefiriendo los corrales donde los niños pueden desarrollar fuerza y equilibrio.

 

¿Qué hacer cuándo un niño se cae?

Frente a una caída de un niño pequeño, ya sea en andador o por otro mecanismo, las acciones a tomar deben ser:

  • Mantener la calma. No se toman buenas decisiones cuando se está descontrolado.
  • Tomar al niño y consolarlo, sin alarmarse por la presencia de sangre o una herida, nuestra actitud puede angustiar más al niño.
  • Lavar con agua las heridas, y aplicar algo frío (hielo envuelto, por ejemplo) sobre el área golpeada. Las heridas que sangran comprimirlas con un paño o pañuelo limpio.
  • En caso que la caída fuera de una magnitud importante con la posibilidad de alguna lesión de columna cervical, no mover al niño sin antes asegurar la inmovilidad de la columna, o mantenerlo en el lugar sin movilizarlo hasta que llegue personal entrenado.
  • Administrar algún analgésico, como paracetamol o ibuprofeno, según las dosis recomendadas por su médico recientemente.
  • Si es una caída a nivel, no de gran altura, no hay compromiso de conciencia y no se observan heridas de importancia o grandes aumentos de volumen en la zona afectada, mantener en observación en el domicilio, con restricción de la actividad física y una alimentación liviana. Dejar dormir según la necesidad del niño (con el dolor y el susto se estresan y necesitan dormir más).
  • Si es una caída de mayor cuantía, hay compromiso de conciencia, con heridas que sangran mucho o que son extensas, o hay un gran aumento de volumen en la zona afectada, llevar a evaluar en algún servicio de Urgencias de Atención Primaria u hospitalario, trasladándolo idealmente en ambulancia.

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora. Fundadora de Mamadre, amante de la vida, un buen vino junto a un libro y mi amado Valparaíso. La maternidad me cambió y hoy me siento en el deber de acompañar a otras madres para criar en libertad.

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