Alimentación Respetuosa; Nutriendo el cuerpo y el alma

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Por Ps. María José Gasc

En lo que respecta la alimentación de nuestros hijos, siempre surgen dudas incluso temores sobre los alimentos que les vamos a dar, con qué frecuencia, cuáles vamos a evitar y de qué forma les vamos a brindar el alimento.

 

En el siguiente artículo, mas que entregar un listado sobre los mejores y peores alimentos que pueden recibir nuestros niños, me centraré en los aspectos intersubjetivos involucrados a la hora de comer.

 

Bien sabemos, que según declara la OMS, los bebés deben ser alimentados con Leche Materna de manera exclusiva los primeros seis meses, para luego complementarla con alimentos sólidos hasta los dos años o mas.

Una vez que llega ese momento, habitualmente a los seis meses, donde le presentamos a nuestro hijo sus primeros alimentos, surgen muchas dudas sobre la modalidad; papilla o BLW, sin embargo, tal como he mencionado al inicio, el foco de este escrito no estará centrado en ello, mas bien en la dinámica de la alimentación. Y es que resulta que da lo mismo (siempre y cuando estemos hablando de comida saludable, sin poner en riesgo la salud de nuestro hijo) qué forma vamos a emplear, ya que lo que nutre realmente es la dinámica que se da en torno al momento de comer.

 

Sabemos, en primer lugar, que nuestros bebés al incio no se pueden alimentar solos, por lo cual debemos estar presentes, ya sea dándoles la papilla o acompañando mientras vamos mostrando los distintos alimentos para que el niño explore.

Buscamos con esto, resguardar su seguridad así como también asegurarnos que se alimenten.

En este escenario muchas veces emergen temores y ansiedades sobre la cantidad de comida que debe comer el bebé, para ello es recomendable seguir las indicaciones del pediatra y asegurar que la tabla de peso y talla con la cual están evaluando a nuestro hijo, sea una que esté estandarizada para niños que viven en su país ó las tablas de la OMS.

 

Llega el momento de la comida y (generalmente) Mamá se sienta en frente a su bebé para el momento de la alimentación. En este espacio, el niño está interactuando cara a cara con su figura de Apego, lo cual le genera satisfacción y hace del momento de comer, una instancia rica en amor. Es por esta misma razón, que al inicio, cuando son pequeñitos y están iniciando la alimentación sólida, es importante que la Madre esté frente a frente con su bebé, ya que de esta manera puede ir viendo su carita, interactuar así como también resguardar que el bebé no se ahogue o atore.

 

Muchos bebés al comienzo, rechazarán la comida. Esto se debe a que aún está un reflejo donde escupen la papilla o el alimento. Si ocurre esto, es importante ir respetando los tiempos del bebé e ir tanteando para cuando esté listo.

¿Cómo lo podemos hacer? Ir probando de a poquito, con pequeñas cucharadas o pequeños trocitos, diferentes texturas y sabores. Los pediatras aconsejan que los alimentos se introduzcan de a poco para poder ir viendo si el niño tiene alguna alergia, de esa manera, por ejemplo, si en la primera papilla le damos plátano, podremos ir descartando y asegurando una alimentación segura para el bebé.

 

Los bebés de la misma manera que los adultos, tienen preferencias en cuanto a gustos. Eso es importante respetar. No se trata de “maña” ni mucho menos, mas bien se trata de gustos y preferencias.

Muchas madres se desesperan porque el Bebé no come espinaca, si es tu caso, te aconsejo que respetes su gusto y ofrezcas otra alternativa que contenga nutrientes similares. Recordemos que los bebés que toman pecho, tienen cubiertas todas las necesidades de nutrientes en la leche materna, por lo mismo no forcemos a que los niños coman algo que no les gusta solo por pensar “que le hace bien”.

 

Siempre que me preguntan de este tema, señalo que “da lo mismo si es un colado fabricado por una empresa o comida casera”, bien sabemos que la comida casera siempre será mejor y mas saludable, pero me refiero a que lo mas importante en ese momento (pensando que muchas madres usamos comidas como los colados en casos de emergencia) es el vínculo, el buen trato y la forma en que entregamos cada cucharada.

No se trata de dar una cucharada tras otra. Se trata de aprovechar esa instancia para hablar, cantar, contar cuentos, mirar, reír. En palabras simples, se trata de disfrutar el momento.

 

A continuación señalaré una serie de recomendaciones para poder enfrentar la hora de comida de manera respetuosa.

 

1. “Rutina”

En lo que respecta al vínculo de Apego y su promoción en cuanto a la seguridad que queremos brindar, es necesario saber que los niños necesitan predictibilidad. Este punto no solo hace referencia a la forma en que los regulamos ante situaciones de estrés, también son importantes las rutinas, ya que de esa manera nuestro hijo sabrá anticipar qué es lo que viene y su día será mas predecible, lo cual les genera tranquilidad y seguridad.

Para esto, aconsejo que el contexto de almuerzo y cena sea lo mas similar todos los días, en cuanto a horario, lugar y quién acompaña. Por tanto, una forma de promover esto, es buscar un lugar de la casa, por ejemplo el comedor, donde el niño sepa que va a comer, así como también el lugar donde se sentará y la hora en que va a comer.

Para favorecer este punto, es bueno que antes de comer, les anticipemos de alguna forma lo que va a ocurrir. En los bebés que aún no hablan, podemos mostrar el plato, la cuchara y también acompañado de alguna palabra asociada “ñam ñam”, “comida”, “hambre”, etc.

 

2. “Gustos y Preferencias”

Tal como señalamos al comienzo, los bebés tienen preferencias en cuanto a los sabores y texturas. Muchos niños podrían mostrar rechazo a ciertas texturas como las lentejas, garbanzos, cous cous, por nombrar algunas. Es importante que probemos y respetemos sus gustos y preferencias.

La mentalización, es decir poner en palabras “eso” que le pasa, es algo clave en el vínculo, ya que no solo le mostramos al niño que comprendemos lo que le pasa, sino que además le estamos enseñando nuevos conceptos; “Veo que no te gusta…, Parece que te molesta en la boquita…”

Respetar sus gustos, no implica que en otra oportunidad no volvamos a probar! Pero siguiendo la misma dinámica, es decir, volvemos a intentar en un tiempo, pero si lo vuelve a rechazar, nuevamente respetamos.

 

3. “No mas”

Si queremos criar niños seguros, capaces de validar sus emociones ante los otros y respetar las emociones ajenas, es clave que nosotros modelemos esta conducta con ellos, ya que somos referentes de aprendizaje en ellos.

Todos los niños, incluso bebés que no hablan, son capaces de expresar cuando ya no quieren mas comida, y esto es algo que debemos respetar. A nadie le gusta comer obligado y menos cuando ya estamos satisfechos.

Muchos padres en este punto se angustian porque se preocupan del peso de sus hijos, pero sepamos que siempre hay otras alternativas, por ejemplo probar si quiere comer postre, de ser así podemos tener alternativas de postres mas contundentes, ricos en calorías y nutrientes que puedan complementar la comida principal, también podemos ofrecer una leche o directamente el pecho.

Todos los padres esperamos que nuestros hijos sean capaces de decir “NO” cuando alguien les quiera hacer algo que ellos no quieren, y si Mamá o Papá me obligan a comer cuando el cuerpo ya no puede mas, entonces el mensaje que queda apunta a que otros también podrían hacer lo mismo en el futuro.

 

4. “Cantando, contando, riendo”

Tal como les señalé al principio, esta es una instancia donde podemos cultivar el vínculo con nuestros niños.

A todos los niños les gusta escuchar canciones, cuentos y jugar, y esta instancia puede ser el escenario perfecto para que despleguemos nuestra faceta de actores, cantantes y humoristas.

Permitir a los niños “jugar con la comida” es algo que hace unos años se miraba como una forma de “mal criar” a nuestros hijos. Sin embargo, hoy se sabe que permitir que el niño explore con sus manos la comida (incluso las papillas) es una buena forma para que pueda desarrollar habilidades de motricidad, exploratorias y estimular los distintos sentidos.

Para esto, aconsejo que la ropa con la que le demos comida sea adecuada, así como también tener a mano servilletas o toallas húmedas, de esta manera no nos estresaremos con la suciedad.

 

5. “No hay Premio ni Castigo”

Frases como “Si no te comes toda la comida no hay postre”, “Muy bien te comiste todo! Ahora te ganaste el postre”, “Si te portas mal te daré espinacas”, etc. Son frases que no promueven un vínculo de Apego Seguro, ni tampoco sirven como estrategias de disciplina. Hoy en día se sabe que el castigo no elimina la conducta, mas bien la inhibe por temor a la consecuencia. Es decir, el niño va a comer por temor a ser castigado y según los lineamientos de la Crianza Respetuosa o Consciente, se espera que los niños adquieran nuevas habilidades en base al amor y el respeto.

El premio por su parte, es un reforzador de conducta, que tampoco promueve un vínculo seguro con el niño, ya que si bien el niño hará finalmente la conducta será solo para obtener el premio, y con esto no estamos entregando un mensaje claro sobre aprendizaje.

Decir “Si no haces esto, yo…” ó “Si haces esto, yo…” son formas sutiles de enseñar a nuestros hijos a manipular. Los bebés y niños pequeños no manipulan, ya que no cuentan con estructuras cerebrales que les permitan hacer dicha operación, pero si les enseñamos con nuestro ejemplo, tarde o temprano escucharemos frases manipulatorias de parte de ellos hacia nosotros y los demás.

 

6. “Listo, se acabó”

Recomiendo que cuando la comida se termine, le verbalicemos esto; “Pollito, listo!!! Se acabó” y acto seguido, cerrar el momento con un lavado de manos, muda, cepillado de dientes, etc.

 

Los seres humanos somos los únicos mamíferos que celebramos y brindamos en torno a la comida. Hagamos de esta instancia un momento placentero, siempre resguardando que la comida no se transforme en un castigo ni tampoco premio. Si bien queremos que nuestros hijos disfruten la hora de comer, es importante que ésta no sea una vía de escape a temores, pena o rabia. Debemos buscar un justo equilibrio donde nuestros niños no vean de manera amenazante la comida ni tampoco la busquen como regulador emocional.

Estos, son solo recomendaciones, cada familia sabe como le funciona mejor la dinámica de comer. Quizás hay familias donde este artículo haga sentido, asi como otras donde no. Sin embargo recordar que si queremos promover un vínculo de Apego Seguro, debemos saber que “No les podemos hacer a ellos lo que no nos gustaría nos hicieran a nosotros”.

 

María José Gasc
Mamá y Psicologa
Formación en Parentalidad Positiva, Apego y Salud Mental Infantil
www.apegocrianza.cl 

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Acerca del autor

Psicologa Universidad del Desarrollo
Formación en; Parentalidad Positiva, Apego y Salud Mental Infantil.
Certificada en técnica de Intervención de Video feedback modelo ODISEA
Consulta Particular (Viña y Santiago) y Talleres
www.apegocrianza.cl

3 comentarios

  1. Cecilia Pinto el

    Súper buen artículo, a disfrutar el proceso entonces. Por mi parte mi pequeño no quiere comer fruta con suerte me acepta los jugos, pero seguiré paciente y de a poquito sin forzarlo, gracias!

  2. Hola! Me parece ideal lo que escribes. Siempre respetando lo que El Niño expresa, quiere.
    Pero la verdad es que todos tenemos situaciones distintas, mi guagua de 8 meses no quiere comer. Lo hacia pero debido a un viaje no quiso mas.
    Ya llegamos hace 2 semanas y no hay caso.
    Misma rutina.
    Y llantos..
    Me compre el libro del dr. Estibil… Ya desesperados.
    Qué opinas?

  3. Hola!!! Gracias por el artículo, muy orientador, me gustaría ir a la charla de Carlos Gonzalez, donde es? Soy de La Serena, saludos!

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