Alergia Alimentaria: Cuando comer te enferma

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Por Macarena Benitez

Las alergias alimentarias (AA) son una reacción del cuerpo ante la ingesta de algún alimento considerado por nuestro organismo como extraño. Las reacciones adversas que se pueden presentar digestivas, dermatológicas o respiratorias, o bien, en algunos casos, una combinación.

De acuerdo a los datos entregados por la Fundación Viviendo con Alergias  , los alimentos más reportados como causantes de alergias en Chile son la leche de vaca, la soya, el trigo, la avena, el huevo, los frutos secos, mariscos y pescados.

Síntomas

Los síntomas al consumir uno de estos alimentos pueden desencadenarse casi instantáneamente, como también a los días e incluso semanas después de la ingesta. La gravedad de estas alergias radica en que los síntomas producidos no se pueden eliminar administrando algún medicamento, sino que sólo disminuyen las reacciones adversas cuando se elimina el alérgeno de la dieta.

En lactantes y niños/as pequeños/as, los síntomas pueden ir desde el llanto sin motivo aparente, la erupción cutánea, diarreas, cólicos, sibilancias (sonidos al respirar), vómitos hasta eccema (irritaciones en la piel), reflujo, cólicos, sangre en las deposiciones, inflamaciones labiales, oculares o labiales pudiendo avanzar estas reacciones hasta una anafilaxia, es decir, una baja de presión, sumado a la pérdida de conciencia y la inflamación de los órganos del sistema respiratorio que pueden ocasionar la asfixia del menor.

En tanto, entre los síntomas tardíos están la irritación de la zona anal, el bajo peso o estancamiento del crecimiento, trastorno del sueño, rinitis y dificultades en el sistema respiratorio general.

Ante este amplio abanico de síntomas, un diagnóstico certero depende en gran medida del especialista y de los exámenes que se soliciten para descartar otro tipo de enfermedad.

Así lo confirma la pediatra y nutrióloga del Hospital Gustavo Fricke Ilse González quien señala que el ir detectando los tipos de alergias se complejiza a medida que el niño (a) va creciendo, pero que es vital el que los padres sean meticulosos en observar de qué se alimentan sus hijos y qué les provoca.

Para la doctora González, el diagnóstico correcto hace la diferencia, pero también hace hincapié en que hay que ser cautos a la hora de pensar en una AA, ya que no siempre se trata de esta enfermedad y se podría sobrereaccionar.

Exámenes para diagnosticar

Existen distintos métodos para detectar las alergias y entre éstos están:

–          Análisis de hemorragia oculta en las deposiciones

–          Exámen de sangre IgF para medir la inmunoglobina en el organismo.

–          Prick Test para detectar la reacción inmediata ante los alérgenos. Consiste en hacer pequeñas incisiones en brazo, piernas o espalda para dejar caer encima gotas que contienen los alérgenos y revisar posteriormente si la piel reacciona con inflamación, enrojecimiento o picazón.

–          Test de parches que detecta de forma tardía las reacciones a los alimentos. En este método, se encapsulan alimentos y se dejan en contacto directo con la piel para luego de tres días, evaluar si se presenta alguna reacción alérgica.

–          Endoscopía y colonoscopía con biopsia. Se introduce una cámara especial dentro del intestino y el esófago del paciente y se observa si hay lesiones atribuibles a una alergia.

–          Test de provocación oral (TPO). Consiste en dar distintos tipos de alimentos por vía oral y esperar a ver si provocan algún tipo de reacción.

Ante esto, la especialista entrega su opinión basada en la experiencia médica en la detección y posterior tratamiento en especial en menores de edad.

La verdadera dieta del amor

¿Se imagina que su dieta esté solo compuesta por 4 alimentos: agua, mijo, amaranto y carne de equino? Esta es la realidad que enfrenta a diario Nelly Zúñiga y no porque ella padezca algún tipo de alergia, sino que su pequeña hija.

Elena tiene 1 año 10 meses y desde sus primeros meses, su madre empezó a detectar una serie de síntomas que la llevaron a pensar en que padecía algún tipo de alergia, sin embargo, a pesar de los fuertes cólicos, los vómitos y las erupciones cutáneas  los médicos apuntaban a otros diagnósticos, muy lejanos de las AA.

Su instinto maternal le decía otra cosa, así es que por cuenta propia, comenzó a investigar sobre esta enfermedad y los cuidados necesarios para que Elena viera su salud lo menos dañada posible. No sólo tuvo que lidiar con los pocos especialistas en la materia, sino que con la incredulidad de la familia y sus cercanos, después de todo, su hija era alérgica a casi la totalidad de los alimentos, por lo que continuar con la lactancia materna era una posibilidad de entregarle nutrientes necesarios.

Para Nelly, el asumir la alergia de su hija fue un proceso lento y complejo, más aún cuando investigando supo que si ella consumía un solo bocado de algún elemento no permitido, tendría serias consecuencias en la salud de Elena.

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A dieta obligada, Nelly bajó drásticamente de peso, al punto de llegar casi a la desnutrición. Las posibilidades de poner incorporar nuevos alimentos tanto para ella como para su hija son inciertas. Actividades como una colación compartida, un cumpleaños o un asado, plantean todo un dilema para esta familia.

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Lamentablemente, la tendencia a las alergias alimentarias en lactantes mayores de dos años va en alza a nivel mundial. Esto ha llevado a que, por ejemplo, la Asociación Española de Pediatría (AEP) exigiera al Ministerio de Educación de ese país una mayor formación sobre alergias alimentarias para los profesores y cuidadores, apuntando a que es justamente en espacios como los jardines infantiles, guarderías y colegios es donde mayores posibilidades de sufrir accidentes tienen los menores, ya que el consumo de alimentos está mucho menos resguardado que en el hogar.

Los altos costos asociados a una alergia alimentaria severa, por ejemplo en lactantes, es un tema que se plantea recurrentemente por las familias afectadas como una deuda por parte del estado. Un menor con alergia a la proteína de la leche (APVL)  por ejemplo, puede necesitar consumir fórmulas hipoalergénicas cuyo costo puede ir entre los $20.000-$25.000 los 400 gramos, lo que se debe multiplicar por unos 8-10 tarros al mes. A diferencia de lo que sucede en muchos países (Costa Rica, Estados Unidos y Brasil) en Chile este costo no tiene subsidio del estado.

A pesar que no existen estudios desde el Ministerio de Salud sobre cuántos menores de edad sufren algún tipo de Alergia Alimentaria, sí se reconoce que la Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca es una de las más frecuentes. De ahí que la salida el año 2012 de la Guía Clínica de la APVL sea de gran importancia para avanzar en la materia desde la salud pública y desde la información para lograr una mayor inclusión de todos y todas quienes a diario deben luchar contra esta enfermedad.

Descarga aquí la Guía Clínica de la APVL

http://web.minsal.cl/portal/url/item/dd7c4cf4c183c58de040010165016b2a.pdf

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