¡Adiós Pañal!

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Con los primeros días de calor muchos padres comienzan a preguntarse cuándo será el momento en que su pequeño deje de usar pañales, buscando experiencias sobre como lo hicieron otros con sus hijos. Sin embargo, si detenidamente comenzamos a analizar los relatos ocurre que todos lo lograron en algún momento, y claro, porque se trata de un proceso fisiológico, un hito que naturalmente alcanzamos ya sea con o sin la intervención de otros, con o sin métodos de adiestramiento.

Pues bien, ante este escenario qué es lo que debemos hacer. Lo primero es reconocer la raíz del “problema”. No olvidemos que ellos no nacieron usando pañales, sino que fuimos nosotros que por comodidad decidimos introducirlos en su vida, así desde que los bebés tienen cierta consciencia del cuerpo/espacio han vivido con estos artefactos, son parte de ellos y por tanto no es imaginable un mundo diferente hasta haber alcanzado un nivel cognitivo superior que por lo general se asocia al momento en que naturalmente comienzan a controlar sus esfínteres (2 años o más)

Volvamos a la pregunta ¿por qué queremos que nuestros hijos dejen de usar pañales? Pueden surgir sin imageduda un millón de respuestas, que por lo general vienen en su mayoría de una decisión o sentimiento unilateral sobre el cuerpo de nuestros hijos, que en ocasiones puede resultar hasta ineludible por el bien de ellos mismos (como es el caso de problemas alérgicos, dermatitis, hongos recurrentes, etc.) Una vez resuelto el dilema de, porqué cabe replantearse si será tan apremiante o no acelerar un proceso que naturalmente alcanzarán con su desarrollo y en caso de no ser así respetemos los tiempos y bajemos la carga de estrés esperando cumplir hitos o metas que hagamos lo que hagamos lograrán.

Si aún así decidimos que es momento de que nos despidamos de los pañales, pues lo mejor que podemos hacer es realizar un acompañamiento respetuoso en el proceso a nuestros hijos, para lo cual es preciso conectarse con ellos, informarse y tener paciencia, no olvidemos que a fin de cuentas estamos forzando su desarrollo. Cada familia y niño encuentra su ruta,no existe un método infalible ni único, pero si hay ciertas bases que no podemos olvidar por el bienestar de nuestros pequeños:

-Busquemos liberar de toda cuota extra de estrés a nuestros hijos, pues de por si el saltarse unos peldaños de su ritmo natural generará un desgaste extra con mayor estrés psicológico y físico. Así por ejemplo es una buena idea evitar salir por algunos días para poder estar más centrados en el trabajo conjunto.

-Conversemos con ellos sobre lo que esperamos lograr de una manera que sea comprensible, utilizando palabras simples e intentando tomarlo como un juego.

-No agobiemos constantemente con preguntas sobre si quieren ir al baño o sentarlos por obligación al retrete o bacinica cada cierto intervalo de tiempo, vamos reconociendo las señales. Orinar o defecar no se puede forzar, no esperemos que nos obedezcan si les pedimos que hagan ya porque no lo harán.

-No ridiculicemos ni regañemos porque se han hecho encima, expliquemosles que ocurrió, que para la próxima tratemos de llegar al baño y que es parte de aprender.

-No los forcemos a sentarse en un retrete, adaptador, bacinilla u otro que no quieran, procuremos cuidar que el momento se lo más calmo posible. Si por ejemplo comienzan a avisar pero llegado el momento no logran sentarse y hacer, tal vez en ese momento ponemos un pañal y tras hacer sus necesidades lo sacamos, haciendo lentamente la transición hacia el retrete.

-Es importante saber que el control de esfínteres nocturno tarda más tiempo en conseguirse, por lo que aunque nuestro hijo durante el día avise y vaya al baño, puede que en la noche siga necesitando pañales.

-Si vemos que la situación comienza a estresarlos de sobremanera, tienen alteraciones en su comportamiento, en el sueño u apetito, reflexionemos sobre si tal vez esperamos un poco más para que dejen los pañales. Pues de continuar puede resultar muy complejo para la salud emocional del niño.

Ahora bien, luego de repasar esas máximas del acompañamiento respetuoso del control de esfínteres, cada familia debería configurar un sistema para cada niño según como lo vayan viviendo.

Lo primero será comprar ropa interior (un stock amplio para tener varios recambios) y si lo desean algún dispositivo extra tipo adaptador de baño, pisito para que alcance a apoyar los pies o bacinilla, hay que ver qué le resulta más cómodo a cada niño.

Muchas veces resulta útil jugar a que primero vamos nosotros y luego les toca a ellos, así toman confianza con estos objetos y además procesan para qué son.

Los primeros días sin pañal lo más probable es que no avisen, pues estarán sintiendo y reconociendo por primera vez las sensaciones, por ello es importante tener mucha paciencia, no presionarlos, reforzar que no pasa nada si se hacen encima y que la próxima vez traten de avisar antes de hacerse. Así podemos llegar a tener en un día hasta que mudarlos de ropa interior unas doce o más veces. No se agobien, es así y cada día será menos.

imageA medida que van reconociendo las sensaciones comenzarán a contenerse, por lo cual puede que hagan menos veces pero mayor cantidad, por lo que es bueno tener el trapero a mano o pasar mucho en el patio.

Poco a poco comienzan a avisar, pero el que lo hagan una vez o dos no implica que hemos terminado, pero si ya es un tremendo logro ya que está identificando las señales y anticipándose. Así mismo, nos avisarán muchas veces en falso porque están interiorizando las sensaciones previas, no nos están tomando el pelo, vayamos siempre con tranquilidad, es importante que sepan que siempre los ayudaremos.

Aquí es donde entra de manera crucial a jugar la paciencia de los padres, pues las expectativas de haberlo logrado se ven rápidamente derrumbadas porque vuelve a hacerse, o que avisa diez veces y hace solo una. Calma, repitamos con calma que no pasa nada y que en la próxima tratemos de llegar al baño antes.

Es fundamental que como padres o cuidadores tratemos de mantener la tranquilidad para que el niño no interprete la situación como un momento tenso, donde esta siendo evaluado, porque de hacerlo podemos conseguir no solo estresarlo de manera innecesaria, sino también que pueda tener temor de ir al baño y se trate de contener demasiado, perjudicando su salud.

Una vez que alcanzamos un ritmo más estable y el niño comienza cada vez a hacerse menos encima, ya podemos dar por superada la parte más intensa de este camino. Claro está que de todas maneras pueden haber días donde sintamos que hay un retroceso porque hemos tenido más de un “accidente”, pero es normal, se entretienen jugando o haciendo algo y aguantan hasta que no pueden más y no alcanzan a llegar. No hay que alterarse, es parte de crecer y conocer el cuerpo.

De la misma forma, ciertos hitos en su historia personal puede hacer que vuelvan a hacerse encima, un cambio de casa, el comienzo del jardín, la llegada de un hermanito, una enfermedad, etc. Cualquier cambio o alteración en su cotidianeidad puede desembocar un “retroceso”, ahi es importante que como padres sepamos interpretar qué es lo que ocurre y mantener una conducta respetuosa y amorosa con el niño para ayudarlo a superar el impasse.

Ahora bien ¿cuándo entonces quitamos los pañales de noche? La evidencia apunta a que alrededor de los dos años y medio podemos comenzar a esperar un control de esfinter nocturno, algunos niños antes otros luego. Para ir testeando podemos ir viendo si los pañales salen secos por una semana o el niño manifiesta molestia al ponerle los pañales de noche, probemos sin presiones y vamos con paciencia superando esta etapa.

Y finalmente ¿cuando preocuparse porque mi hijo no es capaz de controlar sus esfínteres? El pediatra Carlos González en su libro Bésame Mucho nos habla de que en niños sanos lo normal es que hacia los cuatro años puedan controlar el orinar o defecar durante el día, incluso mucho antes. Pero en la noche es distinto, puede que hasta la adolescencia se tengan ocasionales accidente que de ser recurrente deberían analizarse para descartar enuresis nocturna.

 

María Lucía Lecaros Easton
Directora ONG Criamor, Instinto de Familia
Doula Especializada en Crianza y Puerperio
Postítulo en Género y Desarrollo
Terapeuta Holística

Acerca del autor

Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl

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