Adenoides: un llamado de alerta de nuestros hijos para sanarnos

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Una de las patologías más frecuentes para que un niño se enferme, en todas las épocas del año, es la famosa inflamación de adenoides. A esta “enfermedad” hay que tenerla en observación, porque compromete la calidad de vida del niñ@, especialmente la del sueño, por lo que si tu hijo al meter las patitas al agua a los cinco minutos está lleno de moquitos o normalmente tiende a hablar de manera gangosa, aunque no esté resfriado, ronca, porque tiene constantemente mucosidades, hace apneas durante el sueño (pasa varios segundos sin respirar), respira casi siempre por la boca porque tiene la nariz tapada (especialmente de noche), este artículo te servirá para despejar dudas y también para ver de una manera holística esta patología y así poder actuar a tiempo ante un grito del cuerpo de los hij@ por bloqueos emocionales, físicos y mentales que pueda tener y que comparte contigo.

Laura Gutman señala que los hij@s comparten las vibraciones emocionales de la madre hasta los 3 años, y que el campo energético es compartido hasta los 7 por padres e hijos. Estando consciente de esto puede ser importante mirarnos para ver a nuestros niños.

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¿Qué son y cuál es su función?

Los adenoides son un pequeño tejido linfático que está en las vías respiratorias altas o superiores. Están ubicadas en la parte superior de la garganta, detrás de la nariz y el techo de la boca (paladar blando). Son muy similares a las amígdalas y se encargan de proteger y producir anticuerpos ante amenazas al tracto respiratorio superior. Los adenoides y las amígdalas funcionan de manera similar y son parte del mismo mecanismo de defensa de nuestro sistema inmune, sólo difieren en que los primeros son tejidos presentes por unos años, mientras que las segundas están toda la vida. De ahí que si los adenoides se convierten en una patología que afecta la calidad de vida del niño se opta de inmediato por sacarlos. Su función es que al estar cerca de la entrada de la vías respiratorias (cavidad nasal y bucal) pueden atrapar gérmenes que causan infecciones, y con esas “muestras”,de bacterias y virus, activar el sistema inmune o infectarse ellos mismos, para generar reacción a nivel inmunitario. Sólo están presentes los primeros años de vida hasta que el sistema inmune está en su total desarrollo, alrededor de los 11-12 años, cuando desaparecen por completo. Ambos funcionan como parte del sistema inmunológico al filtrar los gérmenes que tratan de invadir el cuerpo. Es en este filtrado que ayudan a desarrollar y alertar a los glóbulos blancos para atacar agentes externos nocivos para nuestro organismo.

¿Cuándo se transforman en una alerta?

 

La alerta se enciende cuando están constantemente inflamadas y/o a la defensiva. La inflamación de los adenoides es conocida como hipertrofia adenoidea y se detecta a través de una radiografía llamada CAVUM. Este pequeño tejido es natural que se inflame y sirva de filtro y alerta ante el ataque de un virus o infección bacteriana, pero los niños que sufren de hipertrofia de adenoides tienen estos tejidos constantemente inflamados. Aún estando sanos, se mantienen inflamados produciendo mucosidad. Como consecuencia están siempre con mocos, síntoma conocido como rinorrea, los cuales pueden salir por la nariz o irse por detrás de la garganta, hasta las vías respiratorias bajas o inferiores, acumulándose como flema, causando tos. Estas mucosidades forman un círculo vicioso, haciendo que las vías respiratorias altas sean cuna de importantes enfermedades infecciosas tanto bacterianas como virales (adenovirus, virus respiratorio sincicial, virus influenza y parainfluenza, y entre las bacterianas, los gérmenes más frecuentes son: Streptococcus pneumoniae, Streptococcus pyogenes, Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus, y Moraxella catarrhalis).

Síntomas

Los síntomas a tener en cuenta son si el niño es propenso a generar infecciones a nivel del sistema respiratorio superior (amigdalitis, otitis, faringitis y sinusitis) además de los síntomas generales, que les comentaba más arriba, que presenta la hiperplasia adenoidea o inflamación de la amígdala adenoidal como la respiración bucal, el ronquido nocturno, un sueño agitado y con frecuencia apneas.

Diagnóstico

El diagnóstico de adenoiditis  (infección persistente en los adenoides) no siempre es fácil ya que la sintomatología se confunde con la de las rinitis o rinosinusitis bacterianas cuando se presenta con rinorrea purulenta (moco verdoso), fiebre, inapetencia y compromiso del estado general. No siempre el tamaño de las adenoides está relacionado con los cuadros infecciosos. Se pueden ver adenoides pequeños, pero que presenta cuadros de infecciones frecuentes que afectan el oído medio y las fosas nasales. Para estos casos es bueno complementar la CAVUM con una nasofaringoscopia para aclarar dudas respecto si el problema es de origen inflamatorio o infeccioso.

Procedimiento

Todos nacemos con estos tejidos los cuales a partir de los 8/9 años comienzan a retraerse para finalmente desaparecer. El tamaño de los adenoides normales en un niño de 1 a 6 años es hasta del 50% de la cavidad nasal, más que eso, generalmente hasta el 70% es aconsejable optar primero por un tratamiento de pouf nasales y evaluar si sigue siendo necesaria la adenoidetocmía (extracción del tejido adenoidal) dependiendo de los síntomas y edad, en tanto si el tamaño sobre pasa el 70% el niño ya es candidato a la extracción. Es importante destacar que, una vez operado, puede haber una reaparición del adenoide, ya que esta crece para defender al resto del sistema. La edad prudente para operar es después de los 3 años, edad en que hay un primer piso de desarrollo inmune. Sólo en casos muy específicos se puede operar antes. Siempre hay que consultar y evaluar con un especialista los pros y contras de cualquier procedimiento.

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La Dra. Carolina Espinoza, otorrinolaringóloga de la Clínica Indisa, indica que el 60% de los niñ@s chilenos son operados, que la contaminación con la que vivimos en Santiago, es un gran factor para la inflamación de estos tejidos, ya que al respirar aire contaminado un bebé naturalmente comienza a defenderse de la polución. Aunque existe el factor hereditario esto no siempre influye, ya que una cosa es la genética y otra es el ambiente donde crece el niño. Advierte que por lo general el primer indicador es la rinitis, tener mocos habitualmente, regular gangoseo, picazón nasal, labios secos, mal aliento, estornudos y ronquidos, síntomas que no disminuye estacionalmente, es decir si un niño tiene adenoides inflamados basalmente estos no disminuyen su tamaño al no estar enfermo o no estar expuestos a ambientes con menos polen, polvo, etc. Agregando que los síntomas que llevan a operar son las infecciones recurrentes, ronquidos y apneas (basta con una apnea por noche). A la vez desmiente de que los niños al ser operados se enfermen más, ya que toda la zona respiratoria superior está llena de otros sistemas de defensas, como las amígdalas y la faringe, muestra de esto es que a los 12 años un niño operado y otro que no ha sido operado cuentan con el mismo tejido y sistema inmune para defenderse tras la retracción y desaparición natural de los adenoides. También los adenoides pueden estar inflamadas en conjunto con las amígdalas lo que puede producir una disfagia (dificultad para comer y tragar), en esos casos se extirpan ambos tejidos.

 

                             Se sanan los padres, se sanan los hijos

En el libro “Obedece a tu cuerpo ¡Amate!” su autora Lise Bourbeau, explica las enfermedades desde un punto holístico, donde cada una tiene tres niveles de manifestaciones debido a distintos bloqueos. En el caso de los adenoides ella los define de la siguiente manera:

BLOQUEO FÍSICO: Esta enfermedad afecta principalmente a los niños. Se trata de vegetaciones linfáticas que se hipertrofian, se inflaman y causan una obstrucción nasal que obliga al niño a respirar por la boca.
BLOQUEO EMOCIONAL: Por lo general, el niño que la padece tiene una sensibilidad que le permite sentir intensamente los acontecimientos antes de que ocurran. Muy a menudo, de una manera consciente o no, siente esos sucesos antes que las personas interesadas o involucradas.
Por ejemplo, puede sentir mucho antes que sus padres que algo no marcha bien entre ellos. Su reacción es bloquear su percepción para no sufrir. También se abstiene de hablar de ello, por lo que vive sus temores en el aislamiento. La obstrucción nasal representa las ideas o las emociones que el niño se guarda por miedo a no ser comprendido.
BLOQUEO MENTAL: Este niño cree que está de más, o que no es bienvenido. Incluso puede pensar que es la causa de los problemas que percibe a su alrededor. Le beneficiaría preguntar a quienes lo rodean si lo que piensa de sí mismo es exacto. También debe expresarse más, aceptando que el hecho de que los demás no lo comprendan no quiere decir que no lo quieran.

Hay que recordar que en esto madre y padre tienen un compromiso, de que los niños muestran temas no resueltos de ambos, por lo que es importante realizar cambios en conciencia como familia, dentro de lo que se pueda, entendiendo que nadie puede cambiar a nadie, que el crecimiento es un derecho y camino propio, por lo tanto una decisión personal.

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Sally Gabor

Periodista

Kabbalista

Terapeuta de Reiki Usui

 

 

 

Acerca del autor

Mamá, Psicóloga Clínica – Psicoterapeuta. Terapeuta Floral Acreditada y terapeuta complementaria. Atención individual y parejas. Especialidad en Autoestima-autocuidado, duelo gestacional, maternidad, sueño infantil. Terapias, talleres y círculos de mujeres en Rancagua.
www.psicologiayflores.cl

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