ABNEGADAS ANÓNIMAS…NO MÁS!

1

A las que nos cuesta quejarnos a tiempo…

Me parece que las mujeres, sobretodo las que somos madres, muchas veces nos quejamos del anonimato de nuestros esfuerzos… Que la sociedad no reconoce nuestro trabajo, que los hijos no agradecen la entrega y empeño puesto en ellos, que la pareja no percibe nuestros sacrificios… En muchos modos es una queja comprensible y con sentido, pero quisiera, desde mi opinión, plantear algunas cosas, por si alguien más comparte mis ideas.

Decir primero que, en mi impresión, a veces nadie nos ha pedido esa cuota de sacrificio. Es absolutamente nuestra decisión y responsabilidad el monto de postergación que empeñemos en nuestra vida, en nuestra maternidad, en nuestro trabajo, en nuestra cama…

Lo segundo es un llamado a estar más atentas a los momentos en que podamos pedir ayuda. En la tarea de crianza, sobretodo si está acoplada a otras responsabilidades o deberes, la demanda es infinita, y aunque queramos cumplir con todo y siempre bien, hay que hacer el duelo de que ya el cuerpo y la mente no alcanzan para todo… aunque nos quede bien el disfraz de superheroínas, no podemos volar, aunque nos guste sentirnos pulpos, tenemos sólo 2 manos! Aprendamos y enseñemos a pedir ayuda…

Lo tercero es un tema a mi parecer más complejo porque tiene que ver con el impacto de esta omnipotencia y supuesta postergación en la relación con nuestros más cercanos, nuestras figuras de apego adultas. Nuestro “más cercano” no es adivino… No tiene cómo saber lo cansadas que estamos, lo frustradas que a veces nos sentimos, no tiene acceso a esos mini enojos que podemos ir disimulando y acumulando, y muchas veces no puede, desde sus propias sombras acceder a las nuestras… Si bien esto puede en primera instancia evitarnos conflictos y liberarnos de peleas cotidianas “tontas”, no es una dinámica gratuita…

Nos vamos cabreando, nos vamos alejando, nos vamos mirando con menos amor y deseo, nos vamos ensombreciendo más… y… después inevitablemente explotamos… Con uno u otro ser querido… Y asignamos culpas equivocadamente, nos herimos, y nos peleamos… y no entendemos… Y nos sentimos solas… Y aunque estamos enojadas anhelamos ese abrazo apretado… Ese cuerpo que nos contenga y que podamos oler, golpear y abrazar de vuelta….

Co-madres, nuestras entregas no tienen por qué permanecer siempre recónditas, nuestros esfuerzos no tienen por qué ser siempre donaciones altruistas y anónimas. Somos humanas con límites de todo tipo, damos amor desinteresadamente y con espontánea generosidad, pero todas necesitamos a veces reconocimiento, ayuda, espacios para protestar sin sentirnos criticadas.

Empoderémonos, hagámonos cargo de lo que nos pasa, compartamos la carga cuando se pueda, pidamos ayuda, armemos red. Quejémonos  con mayor libertad y con menos miedo… Que parece que es más destructivo acumular y postergar rabias…aprendamos a reclamar a tiempo mejor!

Y de paso le enseñamos a nuestros hijos a tener coraje… No para aguantar todo y a todos… Sino para podérsela con los aspectos más oscuros de uno mismo y canalizarlos mejor.

Basta de vivir dolorosamente en silencio a costa de sangresudorylágrimas… no somos mártires… Sangremos, sudemos y lloremos, pero de entusiasmo y emoción… y en su debido y espontáneo momento. Ríamos, suspiremos, pero también gruñamos sin temor… Nadie se va a devorar a nadie!

No hagamos anónimos nuestros enojos y molestias, es una mala inversión… no subestimemos lo que nos dice nuestra guata apretada, nuestro ceño fruncido, nuestro bruxismo,  nuestra alergia, nuestra voracidad por chocolate… el cuerpo no miente, como tan bien dice Alice Miller.

En gran parte es nuestra decisión salir del anonimato. Partamos con sacar nuestras emociones al escenario, sin máscaras ni maquillaje. Grrrrrrrrr!!!

 

 

Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com