A nuestros hijos nacidos por cesárea

3

Hace poco escuché a una mujer que me dijo, “yo no parí a mi hijo, ¡el nació por cesárea!” Me quedé sorprendida por lo que escuchaba, en el momento no dije nada, solo quedé pensando ¿por qué ella dijo eso? Al continuar conversando con ella, sentía que no había parido a su bebé pues en efecto se lo sacaron. Recuerdo otro caso, cuando gesté a mi primera hija varias mujeres me conversaban de su ginecólogo y se referían a él como “el hombre que trajo al mundo a su hija”, ¿Cómo así, será su marido? Pues no, era solamente su obstetra.

Hoy la vida que elegí me está proponiendo apoyar y acompañar a las mujeres en sanar la herida energética y emocional de las cesáreas en sus úteros, me doy cuenta de lo transpersonal que es todo esto, no sólo por el trabajo que la madre sirve que haga para sanar su cesárea en el plano energético y emocional, sino también de lo sanador y liberador que es para nuestros hijos nacidos por cesárea que nosotras realicemos este trabajo personal de sanar este parto o bien resignificarlo en nuestra vida de mujer. Yo parí a mis hijas gemelas por cesárea y sé literalmente en carne, hueso, y alma lo que es esto.  Yo también nací con ayuda de la cesárea, en mi registro celular estaba la información de lo que era nacer así. Por lo tanto, quizás la vida me proponía sanar no solamente mi nacimiento, sino también prepararme para el nacimiento de mis hijas y honrarlo como debe ser.

Un año antes de quedar gestando a mis hijas llegaron a mi consulta mujeres que querían sanar la energía de su útero pues sentían que la cesárea algo había producido en su vientre, algo más que una cirugía fue provocada ahí, sólo guiadas por su intuición y un sentir casi avergonzado y culposo las trajo a consulta. En ese entonces mi cuerpo no tenía la experiencia, por lo tanto, empaticé desde mi corazón de hermana con estas mujeres que me hablaban de su parto como un recuerdo que quisieran olvidar pero que sabían que debían tratar en terapia o hacer algo que las ayudase internamente a reconciliarse con su parto, ellas también querían volver a ser madres y parir natural, pero sabían que debían sanar algo que aún ellas desconocían o habían evitado conocer y sentir, ellas querían preparar su útero que había pasado por cesárea para nuevamente abrirlo hacia el parto que en su corazón ellas anhelaban vivir. Hoy las entiendo y comprendo lo que ellas me compartían en ese entonces, los partos por cesárea merecen ser sanados, resinificados en la psique de la mujer que pario así (ya sea por decisión voluntaria, impuesta, elección consciente porque él bebe o la madre presentaba algún problema de salud), o simplemente llego a parir así, por desconocimiento.

¿De qué nos sirve tener un parto por cesárea?, ¿Hay algo que aprender de esto?, ¿Qué ocurre en el cerebro del bebé nacido por cesárea? · ¿Y en el de la madre? · ¿Cabe hablar de herida emocional?

Gracias a las lecturas que tuve de los libros de Ibone Olza logre entender mucho más sobre la importancia de sanar la herida emocional de las cesáreas, y en lo práctico también reconocí en mi propio parto y puerperio de cesárea lo importante de sanar y re significar en mi cuerpo, mi útero, mi cerebro y mis emociones el parto por cesárea.

Un artículo muy inspirador que leí antes de nuestro parto fue el de Jeannine Parvati Baker, “La Mitología de la Cesárea.”

En su texto Jannine expresa que a las mujeres que se les hace una cesárea inician un viaje mítico. Ella ocupa un relato de la Antigua Babilonia, el Mito de Inanna, presentándolo como una ayuda a entender la dimensión transpersonal que vive una mujer que parió por cesárea.

Jannine expresa lo siguiente “Lo más fascinante del mito es como nos permite ampliar nuestra comprensión y que esta perspectiva siga creciendo. Bajo la luz del mito de Inanna, podemos transformar la epidemia de cesáreas de algo puramente misógino en otra oportunidad que tienen las mujeres de profundizar en su alma y convertirse en sanadoras.”.

El parto siempre es nuestro, o debiese serlo. Sin importar como sea este, en casa o en clínica, el parto debe, ser, y es siempre NUESTRO.   “Toda madre que haya vivido una cesárea voluntaria o impuesta, por elección consiente o por desconocimiento, debe saber (no solo cognitivamente) que esa fue su mejor opción en ese momento y que con ella, a pesar de que parezca lo contrario, protegió a su hijo.”

“Cuando una madre que ha sido abierta empieza a sentir que su cesárea fue un viaje iniciático y se permite explorar los aspectos más profundos de la curación se libera una cantidad enorme de energía psíquica. Reprimir o negar el trauma requiere muchísima energía pero una vez que la experiencia se integra (es decir, se siente, se expresa y se libera) toda la energía que antes se utilizaba para defenderse se libera para la acción creativa. Una madre que se sienta bendecida, incluso si ella nunca habría pedido de manera voluntaria la “bendición” de la cesárea ni volvería a pasar por ella, es más efectiva para educar a las demás, que una madre que se siente culpable y herida.”

Mi viaje alquímico, Inanna en mi camino.

Cuando me enteré de que mis hijas gemelas debían nacer por cesárea necesaria, en mi pasaron infinitos estados emocionales, estados que viví en mucha reflexión y compañía, pues no quería que mis hijas nacieran por cesárea, no quería que mi útero fuera abierto, a mí me gustó parir a mi hija mayor, ella había nacido por parto vertical en cuclillas en el suelo y sin embargo ahora la vida me proponía un viaje mítico y transpersonal que sin saberlo en ese momento, pues me proponía re-formularme como una nueva mujer.

Cuando leía sobre los partos por cesárea y la “secuela” que dejaba en los hijos nacidos por cesárea me estremecía todo lo que leía, y parte de mi (en ese entonces) pensaba aúchhh yo soy hija de cesárea, mi madre me pario así, y todo lo que leía me alejaba más de la idea de aceptar que mis hijas nacieran por cesárea y me preguntaba ¿hasta qué punto una cesárea es necesaria? Y la vida como siempre me asombro nuevamente con la infinita posibilidad de aprendizaje que nos ofrecemos día a día y que está en nuestras manos aprender o evadir. Y leyendo al gran Michel Odent apareció lo siguiente” para cambiar el mundo es preciso cambiar la forma de nacer” al tener la experiencia propia de haber llegado al mundo con ayuda de la cesárea pues parte de mi historia, de mi cuerpo, entendía lo que esto significaba, y algo muy fuerte en mi decidió que el parto de mis hijas sería distinto a las historias de partos por cesárea que había escuchado incluso a mi propio nacimiento.

Sigue leyendo…

Creo que la vida me proponía honrar el haber nacido con esta ayuda, pues mi madre en el parto tuvo complicaciones y yo tuve que nacer rápidamente, ¿entonces cómo no voy a agradecer hoy el estar aquí nacida con ayuda de la cesárea?, si bien mi madre siempre me dijo “que me trajo al mundo su obstetra jajajaja yo siempre le rebatí que ella y mi padre me ayudaron a llegar a la tierra, y que el obstetra fue un intermediario para ayudarme a salir de su útero, desde que tome conciencia que no me interesaba pensar que un tal Francisco Fuentes (obstetra de mi madre en esos años) me había traído al mundo pues es que comenzó un alumbramiento nuevo en mi vida, un parto nuevo y esto lo viví dentro de un temazcal donde el rezo fue volver a nacer de la madre tierra honrando a todos los que colaboraron en mi llegada a este planeta, partiendo por honrar a mi madre y de paso al obstetra que si me ayudo a venir pero no me trajo al mundo jajaja.  Gracias a esta breve historia de cómo nací y volviendo a mi presente  y gestando a dos bebes al mismo tiempo pues mi mente fuertemente decía, “nacer por cesárea también puede ser distinto.” Y luego de muchas conversaciones con mi obstetra y matrona del por qué mis hijas debían nacer con ayuda de cesárea, pues me empodere ante esto y co-cree el parto, ya sabiendo que al inicio del trabajo de parto debía prepararme para terminar en cesárea. Para mí fue sumamente importante tener un largo trabajo de parto, y así fue, con dos bebes dentro de mi útera.

Le propuse a mi equipo médico una cesárea distinta. Una cesárea donde el foco estuviera en la “intervención humana” que tendría en nuestro parto, que estuviera sostenida en amor, confianza y paz y libere de mi mente que “la intervención era netamente medica” de químicos y corte me mentalice que la intervención humana me sostendría y que al no rechazar esto pues evitaría mi cuerpo generar vómitos (Producto de la anestesia) o síntomas de rechazo pues me entregue a aceptar este viaje como si de una iniciación se tratase.

Durante el proceso mi propuesta al equipo médico fue concreta, el ambiente será sagrado y habrá silencio. Le entregue un plan de parto a cada integrante del equipo médico desde la arsenalera hasta el anestesista, y cada uno leyó todo lo que junto a mi amado pedíamos para nuestro parto, pues EL PARTO ES NUESTRO.

Y nacieron mis hijas pero en mi mente no existía lo mismo que pensaba antes, ellas no nacieron solamente con ayuda de cesárea, nacieron con ayuda y doulas y doulos (en masculinoo jeje) que respetaron el silencio que pedimos, y sus palabras si algo decían solo debían ser de aliento y amor pues el quirófano se transformó en un sagrado lugar donde dos vidas llegaban a la tierra. La música que pusimos, la luz baja que nos permitieron tener, el altar con los 4 elementos y mis diosas compañeras, la mano y mirada de mi amado en mis ojos me sostenían durante todo el viaje iniciático de entrega que fue esa cesárea, el entregarme así recostada con los brazos abiertos, no me hizo sentirme indefensa y sin control, al contrario (y en mi caso personal) me hizo entregarme a vivir esta experiencia sin resistencia alguna, tal como me entregué al parto de mi hija mayor, sin resistencia a fluir con cada contracción, así mismo me entregué al parto de las gemelas y literalmente en cuerpo y alma. Mi matrona con sus manos de ángel me hacia reiki y me hablaba en el oído tal como lo hizo en el parto de mi primera hija, me alentaba y me empoderaba, aunque yo estuviera acostada en esa camilla que para mí era un santuario pues así lo elegían nuestras almas. Y mi útero blando se abrió a la luz, desde adentro dos luces afloraron, mis hijas Agatha y Bianca, hijas del amor, nacían. En su parto acompañaron doulas y doulos (obstetra, enfermero, arsenalera etc) respetuosos y empáticos ante tal momento que era solo nuestro. Mis hijas estuvieron en mi pecho, las oli, bese, les hable y les cante, igual como lo hice con su hermana mayor al nacer, ellas mamaron ambas en mis pechugas tomando sus primeros sorbos de vida, ver a mis hijas en mi pecho fue éxtasis, olerlas mirarlas y recibir en alegría su llegada junto a la fiesta de invitados que teníamos esperándolas fue realmente hermoso. Junto a mí en todo momento estuvieron, mamaron y mamaron y yo desde ahí que me volví a amar a mí misma pues aprendí tanto de esta experiencia que podría decir que la sanación llego hasta el útero de mi madre y regreso a mí en gratitud y amor propio, pues parir por cesárea a un hijo no es fácil y debes prepararte igualmente como lo harías para un parto natural, todo viaje que se realice en el útero es siempre una iniciación.

Amar nuestro parto por cesárea ya sea porque lo hayas elegido voluntariamente, o haya sido una imposición, sea como haya sido tu parto por cesárea merece que se realice una sanación de esto si hay culpa o vergüenza o rabia pues todo nacimiento merece ser honrado y transitado como un viaje transpersonal de aprendizaje en todos los planos,  hacer de todo proceso de nacimiento un viaje transpersonal, honrar el camino sagrado de tu  hijo es importante y parte de esto es   amar y reconciliarte con tu cesárea,  amando nuestros partos sin  importar como haya sucedido, porque has hecho  todo lo necesario para comprender que tu alma  y la de tu bebe participaron juntas en la creación de esta serie de eventos que terminaron en el parto por cesárea,  con el fin de aprender de esta experiencia humana. Un vez honrado y entendido el por qué decidieron renacer así pues entonces veras que tu parto fue natural, y lo volverás tu a ser natural porque donde está el amor todo se vuelve natural.

Hoy mis hijas tienen 1 año y el viaje interno que he realizado no solo al tener la cesárea, sino también al cuidar a dos bebes al mismo tiempo me hace dedicar con todo mi corazón un GRACIAS A LA VIDA, MUERTE, VIDA. El taller para sanar la herida emocional de las cesáreas en los úteros de las mujeres es también para honrar la vida de nuestros hijos, es una dedicación a las futuras generaciones.

En perfecto amor y paz por los nacimientos en amor y dicha de las futuras generaciones.

Importante: este texto no ha sido escrito para incentivar las cesáreas, más bien está dedicado a las mujeres que por necesidad o ignorancia han parido con ayuda de la cesárea.

(Si compartes este texto por favor cítame)

 

Sanahí. Sanahi (María José M.Valdivia)

Mujer y Madre de 3 niñas.
Se especializa desde hace 6 años en Sanación y Empoderamiento Femenino con enfoque psicológico espiritual y terapéutico. Realiza su labor rescatando la sabiduría ancestral y futura de la medicina femenina mediante diversas técnicas de trabajo personal y grupal.
Con amplia experiencia en facilitar talleres, círculos, charlas, ceremonias y rituales de mujeres y mixtos donde el trabajo fundamental es el crecimiento interior, el desarrollo de la conciencia, el amor, la auto curación y la sanación de la Madre Tierra y los úteros de las mujeres. Acompaña procesos de transformación personal en las mujeres ayudándoles a re-conectar con su fuerza personal y conexión única con su esencia femenina para llegar a la comprensión de que somos nuestra propia medicina.
Creadora y Directora de Aflora Mujer Chile.

 

Acerca del autor

Mamá, Psicóloga Clínica - Psicoterapeuta. Terapeuta Floral Acreditada y terapeuta complementaria. Atención individual y parejas. Especialidad en Autoestima-autocuidado, duelo gestacional, maternidad, sueño infantil. Terapias, talleres y círculos de mujeres en Rancagua. www.psicologiayflores.cl

3 comentarios

  1. eS TAN FACIL HABLAR CUANDO SE TUBO UN PARTO PRIMERO Y UN MAL PARTO DESPUES!! QUE CUANDO UNO TIENE UN MALPARIDO Y NO SABE SI ALGUN DIA DE LA VIDA VA A SENTIR NACER UN HIJO!!!

  2. Yo tuve una cesárea de urgencia con anestesia general por un parto retenido debido a una epidural tardía, mi hijo esta pronto a cumplir un año y quiero sanar desde lo mas profundo pero siento que aun no lo e logrado, me encanto el artículo… Espero poder sanar pronto!

  3. esta tan acertado este articulo…. y es asi, mi beba aun no cumple 1 año y yo intento sanar esta gran herida emocional que me provoco una cesarea innecesaria…….en el momento trate de entender q si era lo mejor para mi bebe yo estaria conforme….. llore durante varios meses al pensar en ese sueño que siempre tuve….. un parto natural….. senti q no fui lo suficiente fuerte para hacerlo…… las heridas van sanando cada dia , con la sonrisa de mi peque y ese amor inexplicable que son los hijos…..

¿Qué opinas?