7 pasos para prevenir infecciones urinarias

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No hay mujer que alguna vez no haya reprimido sus deseos de orinar, todas crecimos escuchando que debemos cuidarnos de infecciones urinarias, las precauciones se vuelven vitales cuando de embarazadas se trata, cuidarte a ti y a tu bebe esta en tus manos.

 

Las infecciones de vías urinarias comprenden un complejo en el que la más común es la cistitis aguda, es decir es una infección de la vejiga causada muy comúnmente por la bacteria E. coli. Generalmente se da por  vía ascendente es decir desde la uretra.  Básicamente para entender porque las mujeres son más propensas a las infecciones urinarias y particularmente en el embarazo debemos conocer que casí todo proviene de la anatomía femenina.

La vejiga  expulsa la orina hacia el exterior a través de la uretra el cual es un conducto que  en el caso masculino tiene una mayor longitud   que y no bastando con esto tiene una cercanía con la región perianal, lo que por ende favorece que puedan crecer bacterias y que de ahí asciendan hasta la vejiga. En el embarazo  sucede que al crecer el útero comprime la vejiga, se hacen más laxos los tejidos que le dan sostén y esto favorece que se llene más pronto, y se pierda un poco la capacidad de retenerla asociándose también a una mayor necesidad de orinar más frecuente.

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¿Cuáles son los síntomas más comúnes?

Ardor al orinar, urgencia, micciones frecuentes y generalmente de escasa cantidad, dolor en vientre bajo y en ocasiones puede aparecer sangre en la orina, lo que no se relaciona con mayor gravedad. Otras veces los síntomas pueden no ser tan evidentes pero si presentarse después de la relación sexual.

¿Cómo se diagnostica?

Básicamente el diagnóstico se realiza por los síntomas y signos que se presenten, no siempre es necesario realizar estudios de laboratorio a menos que haya infecciones recurrentes, uso de antibióticos en un pasado cercano (menos de 3 meses) y  tampoco son estrictamente necesarios los estudios de imagen como ultrasonido y Radiografías.

Una vez que sabemos que por nuestra anatomía y fisiología somos más propensas a adquirir infecciones en orina; la primera parte en la que debemos trabajar es en prevenirlas. Existen cuestiones muy sencillas que no implican una gran inversión económica pero si favorecen el mantenimiento de la salud en la mujer.

  1.  Siempre estar hidratada.  La hidratación y la cantidad de líquido que llega al riñón y por ende a la vejiga y uretra favorece mayor lubricación, una uretra con poca agua es más propensa a lesiones en la mucosa por que la orina se encuentra más concentrada. La cantidad ideal es 2 litros al día. Fraccionados  para evitar tener que estar corriendo al baño.
  2. Orinar frecuentemente: Siempre que se sientan deseos de orinar hay que hacerlo. Muchas mujeres evitan en lo posible los baños públicos porque temen     contagiarse de un millón de cosas, sin embargo a la larga esto perjudica más. A menos que el sistema inmunológico se encuentre deprimido, haya laceraciones en la piel circundante; difícilmente se adquieren infecciones por utilizar un baño público. Al esperar más de 4 horas sin evacuar la vejiga favorece que la orina que se estaba acumulando en ella empiece  a ascender hacia el uréter (conducto que comunica a la vejiga con el riñón) y por ende afecte en último término al riñón, cosa que complica más la situación.
  3. Siempre orinar totalmente sentada; muy típico escuchar que las mujeres van a los baños y no se sientan completamente por las mismas razones que en el punto anterior; pero con posiciones más erguidas la vejiga no se vacía por completo y suelen quedar residuos que favorecen infecciones a mediano plazo.
  4. Higiene post coito: Es recomendable al terminar la relación sexual bañarse, orinar o un aseo en la región genital externa únicamente por el exterior con jabón neutro y agua (no se recomiendan las duchas vaginales) . Recordemos que la uretra está muy cerca de la región perianal y durante el coito las bacterias que están en esta región tienen una oportunidad de ingresar al aparato urinario; por lo que con estas sencillas acciones disminuimos el riesgo.
  5. Vitamina C: Los alimentos con alto contenido de vitamina “C” favorecen una orina más ácida, la orina estéril y normal tiene un PH ácido y la razón es que con esta acidez se impide el crecimiento de bacterias en las vías urinarias. La guayaba es la reina de la vitamina “C”, sin embargo también los cítricos como el limón y la naranja contienen una buena cantidad.
  6. Jugos y bebidas naturales como el jugo de arándano que aparte de poseer una gran cantidad de antioxidantes, previene el sobrecrecimiento bacteriano en vías urinarias, lo ideal es que sea natural con la misma baya y consumirlo preferentemente dentro de la primera hora de prepararlo, pues pasado este tiempo tiene a hacerse espeso y modificar su sabor. Otros jugos que tienen un efecto similar son el agua de Jamaica, agua de piña, y toronja.
  7. El ajo es bien conocido como un alimento con propiedades bacteriostáticas (no elimina las bacterias como tal, pero las deja en un estado inerte sin capacidad para seguir produciendo respuesta inflamatoria).

 

Es importante recalcar que si se presenta fiebre que no cede a medicamentos antipiréticos, hay que acudir a consulta con tu médico de cabecera, pues algunas infecciones pueden complicarse afectando al riñón y en estos casos son problemas más serios, estos casos requerien tratamiento médico con antibióticos que puedan penetrar en vías urinarias.  Sin embargo la base de todo siempre es y será LA PREVENCIÓN.

¡De ti mujer dependen muchas cosas! ¡Empodérate con tu salud!

María Esther Vidal Cárdenas

Mamá

Médico Cirujano y Partero

Abordaje psicológico para la obesidad

Acerca del autor

María Esther Vidal Cárdenas Mamá de un niño de cinco años. Médico Cirujano y Partero. Diplomado Abordaje Psicológico de la Obesidad.

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