5 CLAVES PARA AYUDAR A LOS NIÑOS A MANEJAR SUS MIEDOS

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Por Carolina Sances, psicologa infantil y adolescente

 

Es normal  que Amanda de 3 años, tema cuando su mamá se va a su trabajo y la deja en un nuevo jardín. También cuando Diego de 4, se asusta cuando le ladra el perro del vecino y cuando Martín de 9, va a entrar a un colegio nuevo y teme no ser aceptado por sus compañeros. A cada uno de ellos,su cuerpo le entregó una señal de que debía cuidarse y protegerse. Es esa señal lo que llamamos miedo, una emoción universal, necesaria y adaptativa, porque nos permite protegernos y apartarnos de posibles peligros y/o amenazas.

Y frente al miedo y al cómo nuestros hijos serán capaces de calmarse en el futuro,los padres tenemos un rol fundamental. La manera en que nos comportemos ante sus temores, será determinante en la forma en que aprendan a enfrentarlos y controlaros y, sólo en la medida en que sistemáticamente logremos aquietarlos de forma amorosa y empática, nuestros hijos van a ir desarrollando su propia manera de calmar sus miedos, hasta desarrollar una autoregulación cada vez mayor.

 

Entonces, van algunas claves a tener en cuenta para ayudar a nuestros hijos a calmar sus miedos:
1. MIEDOS NORMALES EN LAS DIFERENTES ETAPAS DE LA INFANCIA: Lo primero que nos ayuda a tener una reacción empática frente a los miedos de nuestro/a hijo/a es saber que los hay normales para cada edad y que irán cambiando a medida que crecen:
-En la primera infancia, vemos que son normales los miedos a personas extrañas, a animales, ruidos fuertes y a separarse de los padres.
-En la etapa pre-escolar, si bien se mantienen algunos temores de la etapa anterior, es normal que aparezcan miedos a personajes imaginarios (monstruos, fantasmas, etc.)
-Entre los 6 a los 11 años, aparecen miedos más realistas, como el temor al daño físico y otros que tienen que ver con la relación con los pares, por ejemplo, a ser agredido o molestado por algún compañero.

 

2. NUESTRA FORMA DE REACCIONAR ES CLAVE: Somos los padres los que vamos desarrollando en nuestr@s hij@s, su seguridad y confianza en el mundo. A través de nuestra forma de reaccionar ante sus temores, vamos construyendo sus expectativas acerca de cómo reaccionarán los demás ante sus miedos, para hoy, el futuro, e incluso cuando sean adultos y sus temores sean mucho más complejos. Y es que con nuestra forma de actuar ante sus miedos, vamos respondiéndoles preguntas como, ¿si manifiesto mis temores seré protegido?, ¿seré rechazado por los demás?, ¿seré ignorado?, ¿seré reprimido?, ¿seré calmado?, ¿seré abrazado?, ¿seré ridiculizado?

 

3. LA IMPORTANCIA DE RECONOCER Y VALIDAR EL MIEDO:Puede que los temores de tu hij@ te parezcan irracionales o desproporcionados, pero para él/ella, son muy reales y serios. Por eso la importancia de no reírse, no juzgar, ni minimizar.
La mamá de Martín, frente a sus temores al entrar a un colegio nuevo, está reconociendo su emoción cuando le dice: “me doy cuenta que estás asustado por ir al colegio mañana…puede ser que te de miedo que tus compañeros no te reciban bien”. Asimismo, está validando ese temor cuando le dice: “a veces es difícil llegar a un lugar con personas nuevas, de hecho a mí me pasó cuando era chica”.

Contrario a lo que a veces se cree, este tipo de frases no aumentarán sus miedos, sino que le están entregando dos mensajes muy importantes: 1. Que sus emociones son válidas y que debe escuchar las señales de temor que le entrega su cuerpo, porque, por ejemplo, en este caso podrían ayudarlo a estar más atento y observador de cómo son sus nuevos compañeros y con cuáles cree que se sentirá mejor. 2. Que cuando sienta miedos puede compartirlo y conversarlo con ella, porque no lo juzgará, ni ridiculizará, ni lo retará, sino que va a intentar comprender lo que le pasa.

 

4. RECORDAR QUE LOS NIÑOS NO PUEDEN CALMAR SUS MIEDOS SOLOS: Esto es así especialmente con los menores de dos años, ya que al no tener la capacidad neurobiológica de calmarse por sí mismos, requieren de otro que lo haga. Necesitan de un adulto que le “ponga nombre” a lo que sienten, que les diga que es normal frente a la situación en cuestión, que les“preste” su propia capacidad de poner en contexto la situación,que los contenga, les dé seguridad y confianza.

 

5. CENTRARSE EN LAS SOLUCIONES Y JAMÁS EN RETOS, CASTIGOS O BURLAS: Algunos niños logran tranquilizar sus miedos si les entregan una explicación racional acerca de ellos, otros se tranquilizan con demostraciones en vivo, como Clemente de 5, que calmó sus temores a que bajo su cama había un monstruo, cuando su papá se metió ahí junto con él, con una pequeña linterna y miraron juntos un cuento. Pero también hay niños que necesitan por un tiempo, la presencia segura y confiable de sus padres, para enfrentar las situaciones que los atemorizan y así, poco a poco, ir calmándose. Esto le sucede a Diego, cuya mamá lo ayudó con su miedo al perro del vecino, ofreciéndole tomarlo en brazos, cada vez que pasaran cerca de él. Pero muchas veces no podemos estar tan presentes como quisiéramos para calmar a nuestros hijos, tal como le sucede al papá de Amanda, quien frente a sus miedos en el nuevo jardín, le entregó un talismán (*)

Una forma muy buena de ayudar a calmar los miedos, especialmente de niños en su primera infancia, es utilizando su pensamiento mágico y nuestra propia creatividad. Aquí les comparto algunas ideas: hacer una ceremonia para nombrar a un peluche “guardián oficial” de la pieza por la noche; preparar juntos una poción “espanta visitantes indeseados”; inventar juntos palabras mágicas “espanta brujas que quieran entrar en el closet”; crear con plasticina una familia de monstruos con nombres graciosos, que sean amigables y divertidos; hacer con plasticina un “equipo médico divertido”, jugar con ellos a historias médicas graciosas e incluso permitirle al niño que los lleve al hospital del que está tan asustado, cuando necesite ir. En este sentido, al probar diferentes estrategias, podremos ir descubriendo con nuestros hijos, cuales son las que les otorgan mayor sensación de control, fuerza y calma frente a sus miedos.

 

Como vemos, el miedo no es motivo de preocupación, pero sí nos desafía cómo papás a estar presentes de una manera cariñosa, empática y contenedora. No obstante, si algunos de los temores de tu hijo/a son más severos, persistentes y alteran significativamente su vida, es recomendable consultar con un profesional.

 

(*) Un talismán es un objeto como una mantita, un muñequito, un pañuelo, un peluche, una piedra, una conchita, en fin, algo a lo que se le otorga un significado de protección y seguridad, luego de una conversación entre el/la papá/mamá y el niño y que lo podrá “acompañar” por un tiempo, cuando se sienta inseguro y sus papás no estén presentes.

Acerca del autor

CONTACTO: carolina.sances@gmail.com . TWITTER:@carolasances . Consulta particular, talleres para niños y adolescentes y charlas y talleres para padres ----- Soy mujer, mamá de dos y psicóloga clínica, especialista en niños y adolescentes. Interesada en la difusión de temas de infancia y adolescencia, busco acercar los conocimientos de la psicología a los padres, con el fin de apoyarlos y que logren confiar en sus propias capacidades, en la tarea de criar a sus hijos. Esto, en una sociedad donde la dificultad de hacer tribu, torna muy difícil hacerlo de manera respetuosa y consciente.

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