10 cosas que debes saber de quienes tienen hijos

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Seguramente te ha pasado, desde el momento que te convertiste en madre o padre pareciera ser que esos amigos y amigas que no son padres están en un universo paralelo, quizás sientas que tienen muy poco en común, y que se alejaron mucho, y de seguro en pleno puerperio más de alguna vez has llorado tu soledad y extrañado lo que eran. Mientras estos dos mundos se dividen pasan cosas que a veces ni siquiera podemos ver, y no es que no se quieran, o que un mundo sea mejor que el otro, es solo que, la vida cambia con la llegada de los bebés y hay cosas que nuestros amigos sin hijos deben saber, cosas que los amigos con hijos harán que  ellos nunca podrán entender, te dejamos un listado para reír un poco y ver cuál te identifica más.

1- Llegamos tarde: sí, cuando tenemos hijos solemos llegar tarde a todas partes y andar corriendo de un lado a otro. Y es que de seguro ustedes sin hijos no lo entenderán, pero con un  (o más de uno) pequeño en casa nunca se sabe cuándo y cuánto te demoras en salir, entre cambiar de ropa, mudar, peinar, lavar la cara, los dientes, guardar las cosas del bolso, y cuando ya tienes todo listo, pues se hace caca, de vuelta mudar, y cuando está ok entonces te pide tomar pecho, y justo cuando estas cerrando la puerta te regurgita leche encima y quedas con un delicioso aroma a leche cortada y… Bueno es cierto, llegamos tarde.

2-Estamos despeinadas: recuerdan esa imagen de nosotras mismas siempre arregladas, con el cabello perfectamente alisado, bien maquilladas y combinadas, bueno eso es algo que desaparece al menso los primeros meses de la crianza, y no es que no nos importe sino que… No nos acordamos de peinarnos, y nos damos cuenta justo antes de salir al mirarnos de reojo al espejo y decimos oh Dios, ¿esa soy yo? Y piensas quizás me peine y luego miras la hora y como ya vas atrasada, entonces, para no llegar tan tarde, te arreglas el cabello en el camino, cosa que tampoco haces porque simplemente se te olvidó, y llegas y tus amigas no madres te miran con cara de… ¿No se te olvidó arreglarte? Tú las miras y piensas, al diablo, estoy demasiado cansada para eso.

3- Estamos manchados: es lo peor, no importa el color de ropa que elijas, siempre estamos manchadas, siempre se las arreglan para mancharnos, con jugo, con leche, con sus zapatos que ponen en nuestra ropa o sus manitas sucias antes de salir, te preguntarás por qué no nos cambiamos de ropa, bueno porque de seguro esta que ves es la que nos pusimos de nuevo, o tal vez porque estamos tan atrasadas que no nos dimos cuenta, si vamos con el niño no vale la pena cambiarse, y si vamos sin él y lo dejamos con la abuela podríamos tardar una hora más en salir.

4Ir a restaurantes nos complica: y no, no es porque hayamos olvidado lo genial que es disfrutar de una buena cena con los amigos, o porque no deseemos de corazón compartir con ustedes, pero es que para un niño de 18 meses es fatal ir a cenar, no durará más de 10 minutos quietos y luego habrá que jugar, salir de la mesa, correr por el lugar, tratar de tomarlos, no hablaremos con ustedes, no podremos estar con ellos, nos sentiremos mal por ti, por El Niño  por mi, por todo y… La verdad agregar una cuota de estrés a una vida hermosamente caótica no es una gran idea.

5- Sentimos culpa: siempre, estemos o no estemos, hagamos lo que hagamos, es una mala compañera pero ahí está, culpa porque salímos por un café y lo dejamos un rato llorando, culpa porque se enfermó, culpa porque estoy en casa, culpa porque salí a trabajar, culpa por tener culpa y decirte a ti que tengo culpa… ¿Suena tonto no? Y de seguro tú que no tienes hijos dirás, pero esto es enfermizo, quizás, pero es que nunca te podrás imaginar lo que hace el amor de padres y madres, el miedo a fallarles es superior a todo.

6- Salir de noche no siempre es el mejor panorama: sí, es cierto, lo pasábamos genial, reíamos tanto y que manera de tener bellos recuerdos, pero, es que salir de noche ahora que somos madres y padres ya no nos apetece tanto, si es muy pequeño es imposible salir y dejarlos solos, porque despertarán, nos necesitarán y estaremos tan angustiadas sabiendo que no estamos para contenerlos que, de seguro no lo pasaremos bien. Y quizás, solo quizás, no queremos salir, tal vez nuestro mejor panorama es quedarnos en casa pegados  a ellos y verlos dormir, o dormir nosotras que vale no nos vendría nada mal ¿no? Y si son más grande, pues para salir de noche debemos esperar que los astros se alineen y los dioses sean piadoso para que la abuela pueda cuidarlos y ellos quieran quedarse con ella… Sí, nos extrañan, lo sabemos, pero es que el ruido de la noche a veces es demasiado para uno, pero paciencia algún día volveremos, y por ahora podemos cambiar la copas por una rica once.

7- Nuestra casa está desordenada: si vas a visitar a tus amigos con hijos no esperes encontrar orden, ni externo ni interno, todo es caóticamente  hermoso, de seguro no creerás que nos pasamos la tarde ordenando pero no te imaginas lo rápido que se desordena todo con niños en casa, legos, autos, muñecas, pueden adornar el living en dos minutos y a veces, muchas veces, no nos da el tiempo para poder tener todo en orden… Y si vas a visitarnos pues, cuidado con los legos, no vivirás dolor más grande que pisar un lego.

8- Sabemos un millón de comida: de pronto verás que nos volvemos expertos en comida, que esto tiene mucha azúcar, que mejor esta fruta, que la espinaca mejor cruda, que el plátano puede ser alergeno y nos escucharas dándote recomendaciones de qué comer y cuánto y cuándo, te parecemos chiflados, pues bueno, es que no imaginas lo que es dar un plato de comida y su postre a un niño, que se coma todo y que coma de todo en el día es la mayor odisea, y para asegurarnos su nutrición debemos aprender más que el mejor nutricionista del planeta.

9- Necesitamos un abrazo: no lo creerás pero muchas veces en las que nos vemos tenemos ganas de llorar contenidas, por exceso de estrés  porque no podemos más, porque estamos presionadas, como sea, necesitamos un abrazo muy real, de esos largos que duran mucho y te hacen sentir viva de nuevo, y únicas también, un lo estás haciendo bien, aunque no tengas idea y no entiendas nada, aunque nos creas loca, saber que nuestra amiga que no es madre está ahí es un apoyo más grande que cualquier regalo.

10- Tenemos poco sexo: lo sé, es el terror de todos los que no son padres, en particular de los hombres, ¿sexo una vez al mes? ¿La peor pesadilla no? Bueno lo que pasa es que cuando los niños se duermen a veces terminamos tan cansados que nos dormimos antes de siquiera pensar en regalonear, no saben cuánta energía se gasta siendo madre, padre, dueña de casa  esposa, hija, amiga, trabajadora… Y sí, tenemos poco sexo, pero cuando lo tenemos, vaya que lo tenemos, ahí sí que todo vuelve a renacer, porque es un evento para todos, porque lo disfrutamos tanto que nos basta para la semana, abrazados de cucharitas nos dormimos hasta que escuchamos el mamaaaaaaaa…. Y bueno  a veces pasa que desde la habitación continúa ese grito suena antes que pudiéramos finalizar lo que ya se imaginan….

Es una vida de locos, siempre revolucionada, pero no se asusten, con el tiempo se normaliza, todo parece volver a ser como antes, y tendremos tiempo para salir y querremos salir, pero pase lo que pase, y sin importar la edad que tengan nuestros hijos deben saber que hemos cambiado, que ya no seremos los mismos, que siempre miraremos el reloj, llamaremos para saber si están bien, hablaremos mucho de ellos y… Que seremos los primeros en contarles todo cuando les llegue el momento de tener hijos.

 

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

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